Impulsando las industrias creativas Un trampolín para jóvenes diseñadores

La Asociación Alemana de diseñadores industriales describe sus productos como “vitales, habitables, elementales y hermosos”.
La Asociación Alemana de diseñadores industriales describe sus productos como “vitales, habitables, elementales y hermosos”. | Foto (recorte): © William Veder/u-institut

Alemania es un país emprendedor. Una multitud de redes, asociaciones y ofertas estatales ayudan a los jóvenes diseñadores a establecerse en el sector.
 

El resultado ha sorprendido incluso a los expertos: Alemania ha sido elegida por un estudio de la revista de actualidad estadounidense U.S. News & World Report, publicado en 2017, como el mejor país del mundo para los emprendedores, y es la segunda vez. Aunque hasta la fecha se consideraba Alemania más bien una tierra de fuertes industrias establecidas, burocracia y cierta falta de capital de riesgo, el país ha dado lugar entretanto, con más de 6000 empresas emergentes, a una activa cultura emprendedora, que se beneficia de numerosas subvenciones.
 
El apoyo no procede solo de los Ministerios de Economía –en las bases de datos de subvenciones de los Ministerios federal, de los estados y de la Unión Europea, se incluyen multitud de ofertas–, sino también de redes y asociaciones no estatales. 

Gran demanda de concursos sectoriales

Así sucede también en el ramo de la moda: la plataforma Plattform Modeopfer110 cuenta, por ejemplo, con su buena docena de colaboradores, que gestionan talleres y desarrollan conceptos de negocio completos con los principiantes. Resulta, asimismo, de utilidad la Asociación de Diseñadores de Moda Alemanes como intermediaria entre la industria y los modistos. En 2015 se fundó, por iniciativa de los expertos del sector de todo el país, el Fashion Council Germany, que acompaña a los jóvenes diseñadores en un programa de mentorado de la Fashion Week en Berlín, con huecos de pasarela para los nuevos, impulso de ferias individuales en el contexto de la Fashion Week y competiciones para empresas emergentes.
 
Las industrias del diseño incluyen, junto con la moda, el diseño industrial o de producto. La Asociación de Diseñadores Industriales Alemanes describe el diseño de moldes para artículos como cascos de seguridad, material de oficina o bienes de consumo técnicos, como “vital, de primera necesidad, esencial y hermoso”. Desde 2008 el u-institut, con sede primero en Bremen y hoy en Berlín, ofrece asesoramiento sobre pensamiento y actividad empresariales a los fabricantes potenciales. Sus fundadores, Christoph Backes y Sylvia Hustedt, también promotores del Centro federal de Competencia para las Industrias Culturales y Creativas, ofrecen talleres, encuentros, peritajes y publicaciones para los emprendedores de nueva generación. Ofertas de concursos para emprendedores creativos como Kultur- und Kreativpiloten Deutschland, Kreativpioniere Niedersachsen, Kreativmacher Mecklenburg-Vorpommern o Ideenlotsen Bremen disfrutan, por lo general, de bastante afluencia.

Ideas originales

El proyecto Istanbul’dan es uno de los vencedores de dichos concursos. Istanbul’dan es una idea germanoturca de mezclar la artesanía típica de Estambul y lo moderno, para fabricar, por ejemplo, lámparas o recipientes con un diseño de producto actual, pero materiales y procedimientos tradicionales. No obstante, ¿de verdad hay que producir incesantemente nuevos productos? Christoph Backes del u-institut advierte: “Cada idea cuesta dinero”. En vez de crear continuamente novedades, a menudo es más importante conseguir comercializar primero un único producto conseguido.

Barrios creativos como trampolín

A una conclusión similar llega un estudio del Instituto Fraunhofer de Investigación sobre Sistemas e Innovación y la empresa de investigación económica y consultoría prognos: las numerosas pymes alemanas carecen de perceptibilidad. Incluso en un barrio tan atractivo como el muniqués Glockenbach, muy visitado y popular entre clientes y creativos, los diseñadores de moda a menudo solo pueden mantenerse a flote con un segundo trabajo. Las ferias de diseño alemanas pequeñas, como el Stilblüten-Festival de Fráncfort, suelen temer por su continuidad: no encuentran espacios para sus diseñadores en la ciudad, aunque, como esta, cuenten con apoyo municipal.
 
Los barrios creativos no surgen solos. Coautor del mencionado estudio, Florian Knetsch, investigador económico y asesor político, cita en él colaboraciones entre las industrias creativas y la clase media para brindar soluciones en la Unión Europea. También podrían ser un modelo para Alemania: las ciudades de Lille y Roubaix concedieron a 30 creadores de moda durante 24 meses la oportunidad de trabajar y aprender en zonas industriales y boutiques, con el mentorazgo de expertos del sector.

Laboratorio creativo: una promesa

Aunque los paisajes creativos alemanes también están cambiando: Hamburgo, por ejemplo, tiene previsto convertir el distrito de Oberhafen en un centro de creatividad. Múnich desarrolla, en consecuencia, su barrio creativo en la calle Dachauer Straße, una zona de 20 hectáreas no lejos del centro urbano. Dividido en cuatro secciones, será alojamiento de cultura, comercios, 820 viviendas, escuelas y el centro de las industrias creativas. Una de las zonas se designará “laboratorio creativo”, lo que no deja de ser un hermoso augurio.