Abbas Khider

Abbas Khider nace en 1973 en Bagdad. Alemania le concede asilo político en el año 2000. Estudia Literatura y Filosofía en Múnich y actualmente vive en Berlín. “Huida, exilio, destrucción de la persona” constituyen el programa literario de Abbas Khider. El autor combina lo trágico con lo cómico, lo grotesco con lo cotidiano, el exotismo de Oriente con las experiencias vitales de un refugiado.
Abbas Khider ha sido también galardonado con el Premio Hilde Domin de literatura del exilio y el Premio Nelly Sachs.

Su obra todavía no ha sido traducida al castellano.

Abbas Khider nace en 1973 en Bagdad. En 1996, tras dos años de prisión, huye de Irak hacia Europa. Alemania le concede asilo político en el año 2000. Estudia Literatura y Filosofía en Múnich y actualmente vive en Berlín.   

“Huida, exilio, destrucción de la persona” constituyen el programa literario de Abbas Khider. Bajo el régimen de Saddam Hussein es detenido con diecinueve años por motivos políticos y pasa dos años “detrás del sol”, expresión coloquial iraquí para referirse a la cárcel. Esa cara oscura de la humanidad, paradójicamente, resultó ser la “mejor universidad del mundo”, según sus propias palabras. En prisión conoce a intelectuales que le legan ideas y conocimientos. La lengua alemana le ofrece sin embargo la “posibilidad de distanciarse de todo aquel dolor y desesperación”. En alemán, vive y se siente libre, es algo que la lengua de su traumático pasado no puede ofrecerle.
Las historias de Khider están impregnadas de un simbolismo poético muy potente, casi mágico, que acompaña al lector a través de distintos mundos. De manera lacónica y poética, a modo de documental y en un estilo sobrio, Khider nos habla de la guerra y el cautiverio, pero también de milagros. Quiere dar una voz a aquellos que no tienen ninguna: refugiados, exiliados, gente de a pie. En su primera novela, Der falsche Inder (2008), un joven iraquí experimenta –como el propio autor– la huida de y a través de Europa en todas sus facetas. El autor combina lo trágico con lo cómico, lo grotesco con lo cotidiano, el exotismo de Oriente con las experiencias vitales de un refugiado. En Die Orangen des Präsidenten (2011), Khider cuenta la historia de dos jóvenes iraquís que celebran el final del bachillerato y que inesperadamente se encuentran encerrados en prisión. La novela reconstruye una impactante imagen de Irak durante los años ochenta y noventa. La obra Auberginenrepublik (2013) trata de un iraquí que vive exiliado en Libia. Escribe una carta que, de camino a Bagdad, atraviesa distintos regímenes dictatoriales árabes. De este modo se dan a conocer diferentes caras de las dictaduras del territorio. Su novela Ohrfeige (2016) explica la historia de un iraquí que debe ser expulsado de Alemania y, víctima del pánico, secuestra –o al menos eso cree– a una empleada de la oficina de extranjería para que así, finalmente, se detenga a escucharlo. Una y otra vez el autor insiste en la cuestión de lo que significa para una persona no poder vivir ni en su país ni en el extranjero.

Abbas Khider ha obtenido varias becas y distinciones, entre ellas la Alfred-Döblin (2009) y el Premio Adelbert von Chamisso (2010). Ha sido también galardonado con el Premio Hilde Domin de literatura del exilio y el mismo año obtuvo el Premio Nelly Sachs (2013).

Copyright: Goethe-Institut Barcelona
Texto: Ilka Haederle/ Traducción: Rosina Nogales Tudela
EN LENGUA ALEMANA

Novelas


Deutsch für alle - Das endgültige Lehrbuch
Carl Hanser Verlag, München 2019

Ohrfeige
Hanser, München 2016

Brief in die Auberginenrepublik
Edition Nautilus, Hamburg 2013

Die Orangen des Präsidenten
Edition Nautilus, Hamburg 2011

Der falsche Inder
Edition Nautilus, Hamburg 2008

Otros
Deutsch für alle. Das endgültige Lehrbuch
Hanser, München 2019
Nace en Bagdad el 3 de marzo de 1973
                                                           
1996 Huye de Iraq
2000 Llegada a Alemania
2005 Estudios de Filosofía y Literatura en Múnich
  y Potsdam
2008 Publicación de su primera novela Der falsche Inder
2009 Beca Alfred-Döblin
2010 Premio de reconocimiento Adelbert von Chamisso
2011 Beca de trabajo de la Fundación Robert Bosch
  Beca de residencia en la Villa Aurora en Los Angeles
2013 Beca Grenzgänger de la Fundación Robert Bosch
  Beca de residencia en Londres del Fondo Alemán
  para la Literatura; Premio Hilde-Domin
  de Literatura en el exilio; Premio Nelly-Sachs
2016 Profesor invitado Heinrich-Heine
  Premio de Literatura Leuk
2017 Escritor de la ciudad de Maguncia
  Premio de literatura Adelbert von Chamisso  para su obra
2019 Beca de trabajo del Fondo Alemán para la Literatura
   
  Reside en Berlín
De: Die Orangen des Präsidenten

Me volvieron a maniatar, y el pañuelo en los ojos oscureció de nuevo el mundo. Alguien me acompañó afuera. Me costaba moverme, apenas podía caminar. El dolor y el frío eran intolerables. Me golpeé un par de veces contra una puerta o alguna pared. Mi acompañante me pegaba en la cara. «¡Camina bien, imbécil!». Y me arrastraba con violencia. Unos metros más adelante, se quedó parado. Se escuchó el fuerte rechinar de una puerta que se abría. Un hedor penetrante. Peldaños. Unos metros más. Una segunda puerta. Otra vez unos metros. Otra puerta. Me quitaron la venda de los ojos y las esposas, y me metieron en un recinto. Oí cómo detrás de mí echaban llave a la puerta. Me tiré contra una pared y me dejé deslizar hasta el suelo para poder estirar los pies. Pero la celda era demasiado pequeña. Tendría apenas un metro cuadrado. Sólo paredes, un cubo azul, un vaso de plástico, una bombilla y una manta color caqui. En la puerta había un pequeño orificio, del tamaño de un limón. Miré a través de él. En frente sólo podía ver la puerta amarilla de otra celda.

La Paloma Verde y el Egipcio Negro, mis palomas predilectas, baten alas y echan a volar llegando a la cumbre de la bandada. Otras cincuenta palomas se lanzan tras ellas formando un círculo sobre la casa, para luego pasar velozmente sobre la estatua de Al-Habubi, a lo largo de la calle principal y sobre mi escuela hasta el barrio de Al-Iskan. Una vez allí, Karim suelta sus palomas. El Bailarín Blanco, la paloma laudina, bate sus alas delante de otras treinta palomas, da una voltereta en el aire, una vez, dos veces, tres veces, y se lleva consigo a las otras tras de sí hacia lo alto. Dan una vuelta a la casa de Karim para encontrarse luego en su vuelo con las mías. Ambas bandadas se unen. El Gran Bailarín Blanco se balancea junto al Egipcio Negro. Dejan atrás al resto de la bandada y ascienden en el aire. Detrás de ellos, la Paloma Verde. El Bailarín extiende sus alas, desciende y se le acerca. Y así repite su danza. El Egipcio se aproxima permanenciendo arriba. Abre sus grandes alas y planea sutilmente como un águila. De pronto, choca las alas con fuerza. La Paloma Verde se le aproxima. El Egipcio se deja caer. La Paloma Verde va detrás hasta que las bandadas, que continúan volando sobre la casa de Karim, vuelven a mezclarse. Sobre el tejado de la casa me encuentro yo observando el espectáculo. Y entonces suelto más palomas al aire. Mis otras palomas, que continúan su vuelo sobre la casa de Karim, lo perciben. Abandonan entonces el barrio de Al-Iskan y vuelan hacia la Plaza de Al-Habubi. Karim intenta que sus palomas desciendan lanzando al aire nuevas palomas como señuelo. Y luego echa comida al suelo. Las bandadas planean una y otra vez sobre la casa. Y luego algunas de sus palomas se lanzan desde el cielo al tejado. Pero el Egipcio bate fuertemente sus alas, se lanza a lo alto y arrastra consigo a su bandada. Las palomas de Karim, por el contrario, tocan tierra. Las mías vuelven a elevarse y se marchan en dirección a la casa. A excepción de la Paloma Verde. Sigue dando vueltas sobre la casa de Karim. Karim hace que el Bailarín ascienda. La Verde, no obstante, abandona el lugar y vuela hacia el bazar de los pájaros.

Desperté. Se acercaban pasos. «A comer», gritó un voz. «¡Arriba!». La puerta de la celda se abrió. Un aire gélido irrumpió en aquel desolador lugar. Un guardia tiró un trozo de pan al suelo. La puerta volvió a cerrarse.

Die Orangen des Präsidenten (S. 25-26), trad. de Natalia Dassieu
© Edition Nautilus, Hamburg 2011
Brief in die Auberginenrepublik (Carta a la república de las berenjenas)
«Una carta que hará un largo viaje desde Libia hasta Iraq, pasando por Egipto y Jordania; en total siete estaciones, tres de ellas en Bagdad. Todo aquél a quien llegue dicha carta se convertirá en narrador. Una idea simple que logra un asombroso efecto. Ya que de esta manera no sólo nos adentramos en siete diferentes mundos interiores, sino que también experimentamos de qué manera percibe el narrador en primera persona todo lo que sucede a su alrededor. Como en una danza en círculo vuelven a aparecen una y otra vez motivos y constelaciones (...) A través de esta novela, Abbas Khider logra crear un brillante retrato del día a día en las dictaduras árabes.»
Meike Fessmann, Süddeutsche Zeitung, 26/08/2013

Die Orangen des Präsidenten (Las naranjas del presidente)
«Hace tres años Abbas Khider se hizo conocido por su espectacular novela “Der falsche Inder”. “Die Orangen des Präsidenten” nos ofrece ahora la historia que le precede: una juventud en Iraq que termina en prisión. Lo más impactante en su relato sobre el sometimiento es el déjà-vu que esta novela significa para el lector alemán, ya que al leerla descubrimos que ya conocemos este tipo de literatura, lo conocemos de la era de los regímenes totalitarios fascistas y estalinistas.(...) El autor no orientaliza bajo ningún concepto el alemán en el que escribe (…) Abbas Khider se sirve, en cambio, de un lenguaje que carece de todo adorno y cursilería, y que se vuelve poesía a partir de su estilo lacónico. (…) Si los escritores alemanes se expresaran utilizando su lengua materna de una manera tan precisa y musical, la literatura alemana contemporánea se vería enriquecida enormemente.»
Jens Jessen, Die Zeit , 05/05/2011

Der falsche Inder (El falso hindú)
«En su primera novela Abbas Khider relata la vida de un joven iraquí que, tras abandonar la prisión durante la dictadura de Saddam Hussein, huye de su país como refugiado político lanzándose a una odisea inhumana por los países árabes y Europa, para llegar finalmente a Alemania, donde recibe asilo. Khider se sirve aquí de un lenguaje sumamente vívido y por momentos lacónico, que se ve irrumpido una y otra vez por un humor crudo. El autor no recurre en ningún momento a lecciones de moral que puedan pesar sobre el lector. “Der falsche Inder” es un informe desde el infierno, despojado de todo sentimentalismo. De esta manera, el horror de la fuga permanece presente sin ser presentado de modo explícito. Y siempre habrá lugar para las ganas de vivir, que parecen contagiarse, y para pequeñas observaciones, tanto precisas como develadoras.»
Dominik Schweighofer, Süddeutsche Zeitung, 16/12/2009