Martin Suter

Martin Suter nace en 1948 en Zúrich.
Consigue el éxito literario en 1997 con su primera novela Small World (Qué pequeño es el mundo). Los personajes principales de las novelas de Suter se encuentran ante un momento de cambio radical. Con sus numerosos best sellers, obras teatrales, guiones cinematográficos y películas, Suter es uno de los autores suizos de más éxito.
Se le ha distinguido, entre otros, con el Premio alemán de novela policíaca y con el Premio Friedrich Glauser.

Muchas de sus obras han sido traducidas al castallano y al catalán.

Martin Suter nace en 1948 en Zúrich. Primero se especializa en textos publicitarios y crea su propia agencia publicitaria. Al mismo tiempo escribe reportajes y columnas en los periódicos, además de guiones para cine y televisión. Desde 1991 se dedica plenamente a la escritura literaria. Vive en Zúrich.

Consigue el éxito literario en 1997 con su primera novela Small World (Qué pequeño es el mundo). Los personajes principales de las novelas de Suter se encuentran ante un momento de cambio radical. En Qué pequeño es el mundo la vida del protagonista da un vuelco a causa del Alzheimer. En Die dunkle Seite des Mondes (La cara oculta de la Luna), de 2000, un drogadicto subvierte la vida de un abogado de éxito. En Ein perfekter Freund (Un amigo perfecto), de 2002, una conmoción cerebral provoca una amnesia temporal al protagonista. El mismo Suter define estas tres primeras novelas como “trilogía neurológica” puesto que el personaje principal debe afrontar en cada una de ellas una crisis de identidad. Sus novelas posteriores también tratan situaciones límite. Der letzte Weynfeldt (El último Weynfeldt), de 2008, narra la historia de un acomodado marchante de arte cuya vida se ve trastornada por una inesperada historia de amor. En Die Zeit, die Zeit (2012) el protagonista pretende recuperar a su mujer asesinada. Montecristo (Montecristo), de 2014, es una novela de género policíaco con tres asesinatos. Un director cinematográfico debe decidir si supeditarse a la verdad o priorizar su carrera como director.

Con sus numerosos best sellers, obras teatrales, guiones cinematográficos y películas, Suter es uno de los autores suizos de más éxito.
Se le ha distinguido, entre otros, con el Premio alemán de novela policíaca (2003) y con el Premio Friedrich Glauser (2007).

Copyright: Goethe-Institut Barcelona
Texto: Ilka Haederle/ Traducción: Rosina Nogales Tudela
TRADUCIDO AL CASTELLANO

Qué peqeno es el mundo
Trad. de Helga Pawlowsky
Libros del Asteroide, Barcelona 2016
 
Montecristo
Trad. de Rosa Pilar Blanco
Libros del Asteroide, Barcelona 2015
 
El cocinero
Trad. de Guillermo Sans Mora
Editorial Lumen, Barcelona 2011
 
El último Weynfeldt
Trad. de Txaro Santoro Said
Editorial Anagrama, Barcelona 2011
 
El diablo de Milán
Trad. de Txaro Santero Said
Editorial Anagrama, Barcelona 2008
 
Lila, Lila
Trad. de Helga Pawlowsky
Editorial Anagrama, Barcelona 2005
 
Un amigo perfecto
Trad. de Helga Pawlowsky
El Cobre Ediciones, Barcelona 2003

La cara oculta de la luna
Trad. de Helga Pawlowsky
Ediciones del Bronce, Barcelona 2002
 
Qué pequeño es el mundo
Trad. de Helga Pawlowsky
Ediciones del Bronce, Barcelona 2001
 

TRADUCIDO AL CATALÁN
 
Que petit es el món
Trad. de Carme Gala Fernández
Columna CAT, Barcelona 2001
 

EN LENGUA ALEMANA

Novelas

Cheers. Feiern mit der Business Class Diogenes, Zürich 2018

Allmen und die Erotik
Diogenes, Zürich 2018

Elefant
Diogenes, Zürich 2017

Songbook
(mit Stephan Eicher)
Diogenes, Zürich 2017

Montecristo
Diogenes, Zürich 2015
 
Die Zeit, die Zeit
Diogenes, Zürich 2012
 
Abschalten - Die Business Class macht Ferien

Diogenes, Zürich 2012

Allmen. Bände 1 bis 4
Diogenes, Zürich 20XX
 
Der Koch
Diogenes, Zürich 2010
 
Der letzte Weynfeldt
Diogenes, Zürich 2008
 
Der Teufel von Mailand
Diogenes, Zürich 2006
 
Huber spannt aus
Diogenes, Zürich 2005
 
Richtig leben mit Geri Weibel. Sämtliche Folgen

Diogenes, Zürich 2005

Lila, Lila
Diogenes, Zürich 2004
 
Business Class
Diogenes, Zürich 2004
 
Ein perfekter Freund
Diogenes, Zürich 2002
 
Die dunkle Seite des Mondes
Diogenes, Zürich 2000
 
Small World
Diogenes, Zürich 1997
Nacido en 1948 en Zúrich
                                                           
  Formación profesional como redactor publicitario;
  Fundación de una agencia publicitaria
desde 1991 Actividad como escritor autónomo
1995 Premio de la Indústria austriaca del concurso
  Joseph Roth en Klagenfurt
1997 Premio de honor del cantón Zúrich
1998 Prix du premier roman étranger (Francia)
2003  Premio Alemán de Novela policíaca
2007 Premio Friedrich Glauser
2010 Premio Swift para sátira relacionada a la economía 
  de la Fundación Economía de mercado
2010 SwissAward en la categoría cultura
   
  Reside en Zúrich
De: Montecristo
 
Una sacudida recorrió el tren. Los vasos y las botellas salieron volando desde las mesas, el pitido ensordecedor de la locomotora y el chirrido del hierro contra el hierro acompañaron el tintineo, el griterío y el ajetreo en el vagón restaurante. Hasta que todo enmudeció tras otra sacudida. Fuera reinaba la oscuridad. Estaban en un túnel. El gracioso de turno rompió el silencio: 
- ¿Ya hemos llegado? 
Algunos rieron, luego comenzaron a hablar todos a la vez y se pusieron a limpiar la cerveza y el vino de mesas, ropas, bolsos y carpetas. 
- Frenado de emergencia - constató uno de los viajeros. 
Jonas Brand se encontraba en el vagón restaurante del Intercity de las cinco treinta hacia Basilea, sentado entre los clientes habituales, la mayoría hombres que se desplazaban a diario para trabajar y todas las tardes hablaban de lo mismo frente a la misma bebida, algunos desde hacía muchos años. El aire enrarecido apestaba a alcohol, a trajes ahumados, a sudor y a notas evanescentes de fragancias de caballero. 
Su vecino de asiento, un señor con sobrepeso que había conseguido evitar que se mojase su ordenador, del que no había apartado la mirada en todo el trayecto, suspiró. 
- Atención sanitaria a un pasajero. 
Jonas se levantó y fue a recoger su mochila portacámara, que había dejado en el suelo a su lado y que, debido al brusco frenazo, se había deslizado un buen trecho por el pasillo. A su videocámara no le había pasado nada, a pesar de que, como siempre, la había guardado con cierto descuido. Él sabía lo que significaba «atención sanitaria a un pasajero». Alguien se había caído a las vías del tren. Jonas ya lo había vivido un par de años antes. Volvió a sentir el mismo escalofrío recorriendo su cuerpo de pies a cabeza. 
Más atrás, en el vagón restaurante, unos viajeros se ocupaban del camarero. Tenía una herida en la frente y alguien intentaba contener la hemorragia con una servilleta. Nadie se fijó en el hombre joven y pálido que entró en el vagón restaurante escudriñando a su alrededor. Caminó entre las mesas hasta la otra salida, donde Jonas estaba sentado. Allí casi chocó con la interventora del tren, que irrumpió gritando: 
-¿Quién ha usado el freno de emergencia? 
Solo entonces los demás viajeros se fijaron en él, porque contestó en tono desafiante: 
-¡Yo! 
La interventora lo miró a los ojos con severidad. El hombre le sacaba más de una cabeza. Llevaba un traje entallado, con unos pantalones cuya vuelta terminaba un dedo por encima de los zapatos de punta. 
- ¿Y por qué? 
Ahora estaba al lado de Jonas, que observó lo pálido y alterado que se veía. El joven balbuceó: 
-Se ha caído alguien. 
-¿Dónde? - preguntó la interventora. 
-Ahí atrás -respondió el hombre. 
Señaló en la dirección de la que procedía. Ella se adelantó, él la siguió. Jonas sacó de la mochila la cámara y el soporte de hombro y salió detrás de ellos. El hombre joven los condujo hasta la siguiente plataforma. Él estaba ahí, esperando a que quedase libre el aseo. Miro por la ventana y de pronto pasó algo volando, como un gran muñeco articulado, y rebotó en la pared del túnel. Apenas lo pudo distinguir un instante entre la luz mortecina que salía por la ventanilla del tren, pero estaba seguro de que era una persona. Tenía rostro. 
Jonas filmaba con la cámara al hombro. 
-Por favor, deje eso - ordenó la interventora. 
Él le enseñó su carné de prensa sin dejar de filmar. 
-Televisión - aclaró. 
La mujer le dejó hacer. Siguió caminando por un vagón de segunda clase repleto de gente. Los viajeros permanecían en sus asientos resignados a su destino. A pesar de la cámara, nadie preguntó a la interventora qué había sucedido. La siguiente puerta del tren no estaba bien cerrada. Alguien había pulsado el mecanismo que la desbloqueaba. La interventora la abrió del todo. Olía a roca mojada y a polvo de hierro.
 
Montecristo  (p. 11-13)
Trad. de Rosa Pilar Blanco
© Libros del Asteroide, Barcelona 2015
Montecristo
Es una pérfida representación la que Suter al inicio pone en escena. En el menor de los espacios retrata el ambiente de los adictos al trabajo, muestra al sudoroso y ajetreado proletariado de la economía financiera, esclavos a los remos de cubierta de la galera llamada globalización. Hasta qué punto el mundo de las altas fianzas afecta a la vida del individuo llegando a corromper incluso las relaciones más privadas, de eso trata Martin Suter, con mirada insobornable y fría rabia, en su nuevo libro, una novela negra sobre la economía global.
Christopher Schmidt, Süddeutsche Zeitung 2015
 
Die Zeit, die Zeit
Los lectores de Martin Suter conocen la pasión del autor por las historias sobre situaciones límites, giros sorprendentes y personajes singulares. En Die Zeit, die Zeit continúa con ello, un detalle puede cambiar la gran rueda de la historia. Física y cosmología tendrán que coincidir, se tendrán que formular teorías conspiratorias y descubrir maquinaciones criminales.
Werner Theurich, Spiegel online 2012
 
Der letzte Weynfeld
Martin Suter se sitúa ya a primera línea de la literatura popular europea, que sin duda alguna valida el género policíaco.[...] Estilísticamente discípulo de Georges Simenon y seguidor de sus modelos cuidadosamente elaborados.
Rose-Maria Gropp, FAZ 2008
 
Die dunkle Seite des Mondes

La novela de Suter es un juego intelectual filosóficamente justificado sobre la realidad de lo irreal y la simultaneidad de lo insimultáneo, y también de lo poco que cuesta dejar que se rompan los acuerdos y compromisos humanos. Pero sobretodo se trata de una historia muy bien documentada, precisa, elegante y divertida, realista y fantástica a la vez.
Friedmar Apel, FAZ 2000