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La cuestión generacional
Sobre postear para los boomers y el apocalipsis

Sobre postear para los boomers y el apocalipsis
Sobre postear para los boomers y el apocalipsis | © Goethe-Institut Italia | Gráfico: Gabriele Magro

Al escribir mis últimas entradas, me apeteció tematizar todo este asunto del movimiento por la justicia climática y la cuestión generacional, y así procedo a hacerlo. Aunque las imágenes curiosas no tengan nada que ver con esto, sí es importantísimo que se las mandes por Whatsapp a esos tíos y tías tuyos que te atacan con un gif lleno de purpurina cuando es tu santo. Quizá así empiecen a sufrir también algo de “climate anxiety”, porque, al fin y al cabo, el miedo compartido es la mitad del miedo.

De Gabriele Magro

Nosotros que nos odiábamos tanto

¡Buenos díaaaas! En un estudio de Exxon del año 1979 puede leerse: “La quema de combustibles fósiles durante las décadas venideras tendrá efectos catastróficos en el medio ambiente”. “El problema es de gran calado y urgente”, tal es la conclusión. Sin embargo, en vez de tomar en consideración los resultados de la investigación que ellas mismas habían financiado, las grandes corporaciones petroleras cooperaron para ocultar lo que se sabía y para desarrollar un contrarrelato que torpedease el creciente consenso científico en torno al cambio climático. (Chris McGreal, The Guardian, 30 de junio 2021) ¡Buenos díaaaas! En un estudio de Exxon del año 1979 puede leerse: “La quema de combustibles fósiles durante las décadas venideras tendrá efectos catastróficos en el medio ambiente”. “El problema es de gran calado y urgente”, tal es la conclusión. Sin embargo, en vez de tomar en consideración los resultados de la investigación que ellas mismas habían financiado, las grandes corporaciones petroleras cooperaron para ocultar lo que se sabía y para desarrollar un contrarrelato que torpedease el creciente consenso científico en torno al cambio climático. (Chris McGreal, The Guardian, 30 de junio 2021) | © Goethe-Institut Italia| Gráfico: Gabriele Magro Bendito o bendita sea quien, hace ya unos cuantos años, dijo “ok boomer” por primera vez en algún sitio de Internet. La moda ha llegado ya también a Italia, y, para las personas que no hayan pasado los dos últimos años en el planeta tierra (¡bienaventuradas sean!), un artículo del diario Il Sole 24 Ore resume la idea de este modo: 

La expresión ‘ok boomer’ da en el clavo (…) a la hora de expresar el desquiciamiento de una nueva generación harta de aguantar y que pide sencillamente ser respetada y escuchada. Que la tomen en serio.



Como ya dije, bendito sea el primer “ok boomer”, pues la propagación explosiva del meme ha hecho visible un conflicto generacional para el cual, pese a ser claramente perceptible, no existían hasta ese momento las palabras definitorias. Ahora las hay, y así podemos ya reflexionar sobre la enorme importancia que este conflicto tiene para el movimiento por la protección del clima.

Los boomers y los doomers

Para pensárselo: el IPCC, la autoridad mundial sobre el clima, constata en su informe de 2021 que, si nuestros sistemas productivos siguen basándose en la utilización intensiva de combustibles fósiles, las temperaturas podrían aumentar a finales de siglo de en torno 3,3 hasta 5,7 grados centígrados (de 5,9 a 10,3 grados Fahrenheit) respecto a su nivel preindustrial. Para comparar: desde hace más de 3 millones de año, la tierra no se ha calentado más de 2,5 grados centígrados (4,5 grados Fahrenheit). Las consecuencias serían tan catastróficas que apenas podemos imaginarlas. Para pensárselo
El IPCC, la autoridad mundial sobre el clima, constata en su informe de 2021 que, si nuestros sistemas productivos siguen basándose en la utilización intensiva de combustibles fósiles, las temperaturas podrían aumentar a finales de siglo de en torno 3,3 hasta 5,7 grados centígrados (de 5,9 a 10,3 grados Fahrenheit) respecto a su nivel preindustrial. Para comparar: desde hace más de 3 millones de año, la tierra no se ha calentado más de 2,5 grados centígrados (4,5 grados Fahrenheit). Las consecuencias serían tan catastróficas que apenas podemos imaginarlas. | © Goethe-Institut Italia | Gráfico: Gabriele Magro

Todo se volvería más sencillo si pudiésemos señalar de inmediato a una víctima y un autor de los hechos. Alguien que tenga la culpa (la generación del baby boom nacida durante el auge económico entre 1945 y 1964), y alguien totalmente inocente que cargue con las consecuencias (los millennials, nacidos en las décadas de 1980 y 1990),

opina Luca Sandrini en The Bottom Up. Sería fácil, efectivamente, pero la realidad es otra: según muestra un estudio realizado en el año 2019, las generaciones más recientes asumen menos compromiso en el ámbito de la sociedad civil y, claramente, también en cuanto a asuntos medioambientales. No es ningún secreto: los zoomer y los millenials a los que los parlamentos dejan de lado son más cínicos y están más desilusionados que sus progenitores. Su actitud es con frecuencia la de los doomers, que viven con la sensación de no disponer del poder necesario para cambiar nada en la sociedad. Una actitud entendible, por supuesto, pero también muy contraproducente.

It’s a boomer world, baby

La pérdida de diversidad biológica es uno de los problemas medioambientales más acuciantes causados por el ser humano. De los 177 mamíferos sobre los que contamos con datos detallados, todas las especies han perdido el 30 % o más de su área biogeográfica y en más del 40 % las poblaciones han experimentado un fuerte retroceso (retroceso biogeográfico (>80 % Verbreitungsrückgang).“ (Gerardo Ceballos, Paul R. Ehrlich, Rodolfo Dirzo, Proceedings of the National Academy of Sciences, Juli 2017) La pérdida de diversidad biológica es uno de los problemas medioambientales más acuciantes causados por el ser humano. De los 177 mamíferos sobre los que contamos con datos detallados, todas las especies han perdido el 30 % o más de su área biogeográfica y en más del 40 % las poblaciones han experimentado un fuerte retroceso (retroceso biogeográfico (>80 % Verbreitungsrückgang).“ (Gerardo Ceballos, Paul R. Ehrlich, Rodolfo Dirzo, Proceedings of the National Academy of Sciences, Juli 2017) | © Goethe-Institut Italia | Gráfico: Gabriele Magro Sí, los baby boomers son la generación con mayores emisiones de CO2. Y sí, también son la generación que ha ignorado durante décadas las advertencias de la ciencia respecto al cambio climático. Al mismo tiempo, sin embargo, son también la generación con más poder de compra, y un estudio del GlobalWebIndex muestra su completa disposición para gastar más dinero cambiando con ello sus hábitos y consumiendo productos más sostenibles. Si resulta que queremos luchar por el consumo ético (propósito extremadamente difícil, cuyos resultados, si los hubiera, están poco claros), tenemos que ser conscientes de que esa lucha no podemos ganarla sin la generación del baby boom, a quienes  haría falta convertir a nuestras ideas. Por otra parte, y esto es claro en todos los casos, son también la generación con más poder político. Y, es más, de los datos del Pew Research Center se desprende inequívocamente que la generación boomer está muy deseosa de escuchar las exigencias de los movimientos por el medio ambiente (es una encuesta realmente bien hecha y maneja datos actualizados, échale un vistazo).

Recapitulando: el momento ya ha llegado y –nos guste o no– cambiar activamente nuestra sociedad y sus sistemas productivos implica necesariamente organizar un diálogo intergeneracional constructivo. Es nuestra tarea, por tanto, hablar claro sobre justicia climática, transición y postcapitalismo. Es tarea nuestra echarle paciencia con nuestros tíos y tías en la comida de Navidad.
Durante tres temporadas, Blog, Engage, Act ha analizado el presente: el statu quo de la lucha contra el cambio climático, los bastidores y la evolución del movimiento climático. Por último, l*s bloguer*s miran al futuro y se preguntan cómo es posible el cambio social, cómo se vive ya el cambio hoy, qué ingredientes (creativos) se necesitan y por qué hay que formar parte de él.

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