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Filarmónica del Elba y Ciudad Puerto, abril 2016
Filarmónica del Elba y Ciudad Puerto, abril 2016 | Foto (recorte): © Maxim Schulz

Está considerada ya una obra del siglo y un distintivo de la zona portuaria urbana de Hamburgo: es la Filarmónica del Elba. En lo arquitectónico no se reparó en gastos ni esfuerzos. ¿Ha merecido la pena? Un Recorrido fotográfico por un edificio superlativo.

La HafenCity de Hamburgo, en su momento el área portuaria más antigua de la ciudad, se ha convertido hoy en un nuevo barrio que alberga 7.000 viviendas y 45.000 puestos de trabajo. Su superficie de 157 hectáreas hace de la Hafencity la zona interior sujeta a desarrollo urbanístico más extensa de Europa. A modo de faro para señalar su posición, se acaba de inaugurar en su extremo occidental la Filarmónica del Elba, una edificación superlativa con la que se pretende dotar a la ciudad de una de las mejores salas de conciertos del mundo entero.

Superlativo es también es también el monto total de las obras, cuya cifra oficial es de 789 millones de euros, pero que, si se incluyen las viviendas de lujo con financiación privada, debe de haber sobrepasado sin duda los mil millones.

Cuando en el año 2001 Alexander Gérard, encargado de desarrollar el proyecto, presentó por primer vez los planes elaborados, la Filarmónica iba a tener unos costes estimados en 40 millones que se financiarían mediante las viviendas y el hotel de lujo, más las ayudas de fundaciones privadas y asociaciones benéficas. Las disputas políticas y los incumplimientos de presupuestos y fechas, a los que se añade la batahola de la planificación y las obras, mantuvieron ocupada a la opinión pública durante una década. Eso sí, tras la brillantísima inauguración en 2017 los hamburgueses hicieron las paces con el proyecto. Los enfados y el fastidio han dado paso al orgullo y la alegría.

Ayer y hoy de la HafenCity

En alguna medida, el proyecto perseguía también fines de preservación monumental. En efecto, el antiguo Almacén Portuario A, construido de 1963 a 1966 para guardar cacao y café, parece estar sosteniendo la cristalina elevación de la Filarmónica. De la edificación original, no obstante, no se ha conservado más que la corteza exterior, sin función portante. La construcción nueva tiene cimentación también nueva, pues se levanta sobre pilotes situados en su interior.

El antiguo almacén “Kaispeicher A” 1963 en el Puerto de Hamburgo El antiguo almacén “Kaispeicher A” 1963 en el Puerto de Hamburgo | Foto (recorte): © Zoch Una jugada maestra fue la de dotar el edificio con una atractiva terraza-mirador de acceso libre (“Plaza”) y con servicios gastronómicos populares. Lugareños y turistas se congregan para ver por sí mismos la Filarmónica del Elba, y quedan entusiasmados. Los actos programados venden todas las entradas con meses de antelación.

La Filarmónica del Elba en otoño del 2016 La Filarmónica del Elba en otoño del 2016 | © Iwan Baan Google Arts & Culture - Elbphilharmonie Hamburg
 

Su situación en lugar eminente del puerto y la visualidad simbólica con que trabajan los arquitectos suizos Herzog y de Meuron hacen ya de la Filarmónica del Elba un distintivo inconfundible y una de las obras del siglo. En cuanto a vistosidad y atractivo turístico, juega en la misma liga que el Centro Pompidou de París, la Ópera de Sydney o el Museo Guggenheim de Bilbao. Si el esfuerzo mereció o no la pena para la ciudad de Hamburgo, eso aún está por demostrar. Lo que es seguro es que no se reparó en gastos ni en las obras ni en el equipamiento.
 

  • Filarmóca del Elba en el Kaiserhöft Foto (recorte): © Michael Zapf
    >“Kaiserhöft” es el nombre dado al extremo del muelle Kaiserkai, uno de los primeros barrios en que se construyeron edificios de viviendas y oficinas por el impulso de la nueva Hafencity. El proyecto piloto, del año 2000, preveía dedicar estos terrenos a uso público especial. Después, el gobierno municipal decidió que aquí surgiría un complejo de oficinas como el del muelle de Sandtor que se encuentra enfrente. Sin embargo, el espolón entre el Elba norte y el puerto de Sandtor, utilizado este último como museo de embarcaciones, ha terminado ocupado por la Filarmónica del Elba, que es a la vez referencia para orientarse, punto de atracción de público y mirador. Siguen allí los muros del muelle y las grúas ya inútiles, todo lo cual aporta carácter marinero a este nuevo centro de la alta cultura hamburguesa, que se alza imponente sobre el zócalo de un antiguo almacén portuario
  • La Filarmónica del Elba contribuye a la atmósfera marinera que irradia la zona Foto (recorte): © Maxim Schulz
    El carácter emblemático y cargado de simbolismo del diseño de Herzog & de Meuron había quedado ya formulado en el año 2001 con el primer esbozo general. Fue también un argumento fundamental para que el proyecto, que había empezado siendo una iniciativa privada, se ganara los ánimos de la población y del Senado de Hamburgo. Inspirado en la peculiaridad de su emplazamiento, el nuevo edificio no iba a ser ninguna construcción artificiosa propia de la arquitectura contemporánea, sino otro edificio portuario inmerso en el entorno marinero, al que a su vez también contribuiría. Los 102 metros de la edificación se elevan hacia las alturas semejando las jarcias de un velero de cuatro mástiles. Con una línea de cornisa que recuerda el oleaje y la navegación, el conjunto se integra sin la menor discordancia en el contorno de las vistas del puerto.
  • La extravagancia de una fachada: la Filarmónica del Elba Foto (recorte): © Thies Rätzke
    Para la llamativa fachada, hubo que desarrollar lunas específicas, compuestas por cuatro cristales. Las piezas más grandes miden cinco metros de alto y 3,33 de alto, y pesan tonelada y media. Llevan impresas diferentes rejillas especiales punteadas, que les permiten ofrecer protección controlada contra la luz y el calor, todo ello según el espacio que deban cubrir: viviendas, habitaciones de hotel, áreas de vestíbulo o zonas de servicios. Además, la situación del puerto exigía que los cristales reflejasen determinadas señales de radar de un modo determinado. Casi la cuarta parte de las 2.200 lunas han sido curvadas individualmente, lo cual supuso secuencias de trabajo extra que se dejaron sentir en los costes de hasta 70.000 euros por luna.
  • Sección transversal que muestra la distribución interna de la Filarmónica del Elba Foto (recorte): © © Herzog & de Meuron/ bloomimages
    La sección transversal muestra la distribución interna del auditorio. En el zócalo se encuentra el aparcamiento de siete plantas y 433 plazas, el estudio con 150 plazas y las áreas de administración y auxiliares. Por un prolongado túnel curvo con escaleras mecánicas, el público asciende hasta el mirador “Plaza”, situado entre el zócalo y la nueva construcción. La “Plaza” es la línea de intersección entre el almacén histórico y la nueva construcción superpuesta. En la cara este, un hotel de lujo con 244 habitaciones, al que se suman, a la derecha de la cara oeste, 43 apartamentos de lujo, forman la capa constructiva protectora que blinda las salas frente al ruido del entorno portuario.
  • Una atracción en sí mismas: las escaleras mecánicas de la Filarmónica del Elba Foto (recorte): © Michael Zapf
    Un elemento sin igual en todo el mundo y una atracción en sí misma es lo que encontramos en las escaleras mecánicas con dos sentidos. A lo largo de 82 metros, tardan dos minutos y medio en llevar hasta la sexta planta, describiendo una curva convexa de inclinación variable. Las paredes del “Tube”, como se denomina a este sugerente túnel que se estrecha por arriba, están revocadas de blanco y decoradas con una especie de lentejuelas cristalinas. Al llegar arriba, el visitante no puede evitar el pasmo en el ventanal panorámico con vistas al Elba corriente abajo en dirección oeste.
  • La Plaza de la Filarmónica del Elba Foto (recorte): © Iwan Baal
    Los 4.000 metros cuadrados de la “Plaza” conforman un espacio público de acceso libre, muy frecuentado por turistas y lugareños. El mirador ofrece imponentes vistas a la redonda desde sus 37 metros de altura. Desde el corredor exterior o a través de un cristal con protección contra el viento puede admirarse una imagen panorámica del puerto y el “barrio de los almacenes” que incluye también el centro de la ciudad. Se encargan de parar el viento unos tabiques de cristal ondulados de seis metros de altura. Si el tiempo lo permite, es posible girar una parte de los cristales en forma de S para dejarlos abiertos. Otras zonas con acceso público son una cafetería, el vestíbulo del hotel y una tienda de recuerdos.
  • Los accesos a los vestíbulos de las dos salas de la Filarmónica del Elba Foto (recorte): © Iwan Baal
    Los accesos desde la “Plaza” a los vestíbulos de las dos salas de la Filarmónica están pensados para poner en escena una experiencia arquitectónica. Hasta la novena planta, las escaleras adoptan forma de caracol, pero desde allí hasta entrar en la planta 15, que da acceso a los vestíbulos, el bar y los palcos superiores, sus tramos oblicuos de trazado cónico recuerdan en el aspecto formal el vestíbulo de la Filarmónica de Berlín obra de Hans Scharoun. Algo acaso no demasiado casual, pues la estructura y el diseño de la sala de conciertos propiamente dicha la emparentan estrechamente con el célebre modelo construido en el Berlín de la década de 1960.
  • La sala grande de la Filarmónica del Elba Foto (recorte): © Michael Zapf
    Hoy se utilizan dos estilos opuestos para diseñar salas de concierto: el principio “caja de zapatos” y el principio “viñedo”. En la Filarmónica del Elba, la sala grande de conciertos, el corazón del edificio, está concebida según el principio del viñedo que Hans Scharoun inventó en la Filarmónica berlinesa. Como si de un estadio se tratase, la orquesta se sienta casi en la zona central de la sala, rodeada por los palcos dispuestos al modo de terrazas de cultivo que ascienden en una pendiente inusual, como en los modernos estadios de fútbol, de manera que ninguno de los 2.100 oyentes se sitúa a más de 30 metros del director. El diseño conjunto de la sala descansa en 362 resortes de acero, lo que la desconecta acústicamente del resto del edificio.
  • La 'piel blanca' o pared interna de la sala de conciertos de la Filarmónica del Elba Foto (recorte): © Oliver Heissner
    >“Piel blanca” es el nombre que los arquitectos dieron a la pared interna de la sala, cuya sonoridad fue tarea del especialista japonés Yasuhisa Toyota. Las paredes se componen de 10.000 placas de fibra de yeso, a las que mediante fresadoras controladas por ordenador se dotó de superficies distintas en cada caso, con surcos, conos y cavidades irregulares, y todo ello siempre en busca de la reflexión y propagación óptimas de la sonoridad. Las dimensiones exactas se calcularon por ordenador y son fruto de un estudio empírico en un modelo de la sala a escala 1:10. Los asistentes a conciertos en la sala describen su sonido como extremadamente claro y transparente, si bien se han oído también críticas. “Esta sala no perdona ni un fallo”, ha dicho algún que otro músico.
  • Sala de música de cámara en la 10ª planta de la Filarmónica del Elba Foto (recorte): © Michael Zapf
    La sala de música de cámara de la 10ª planta, con un máximo de 550 plazas, está concebida según el modelo convencional “caja de zapatos”, en forma de rectángulo con la orquesta situada en uno de los lados cortos. La palestra está dotada de un sistema técnico flexible que permite adaptarla a diferentes modalidades de exhibición. También en este caso las paredes se diseñaron primordialmente para satisfacer requisitos acústicos. Las superficies onduladas de los paneles de madera de roble utilizados fueron talladas mediante control por ordenador conforme a los cálculos de los expertos en acústica; semejan una superficie de agua encrespada. Dotada de carácter más íntimo, más acogedor, la estancia recuerda los cálidos destellos de un instrumento de cuerda.