Grecia Petros Markaris

Petros Markaris
Foto: Goethe-Institut | Vangelis Patsialos

¿Qué significa para usted el término “refugiado”?

Alguien que tiene que abandonar su país debido a circunstancias excepcionales que atentan contra su vida. Estas circunstancias excepcionales pueden ser acontecimientos de la naturaleza, hambre, guerra, o también represión o persecución política.

¿Es menos legítimo huir de la pobreza que huir de la guerra o de la opresión política?

La emigración del refugiado está siempre vinculada con la idea de “sobrevivir”, ya sea a la pobreza o a la guerra. La diferencia radica en que la huida debido a la pobreza es con frecuencia la consecuencia de una decisión voluntaria, mientras que la huida por la guerra es casi siempre compulsiva, apremiante. En esto reside la mayor parte de las veces también la diferencia entre la emigración y la huida forzada, el destierro.

¿Y qué opina de los que huyen a causa de problemas medioambientales?

El medio ambiente se está convirtiendo cada día en un problema más grave. Aún peor es el hecho de que muchos Estados, entre ellos muchos de los así llamados países “occidentales” o “civilizados”, ignoran el problema de manera consciente o sencillamente lo minimizan. Yo creo que la huida forzada, la emigración no elegida por cuestiones ambientales, nos aguarda en un futuro inminente.

¿Cuándo se deja de ser refugiado?

Sobre esa cuestión existen dos respuestas: una sencilla y otra complicada. La sencilla es: cuando los refugiados logran regresar a su patria. La complicada es: cuando los refugiados, por un lado, se integran en el país de acogida hasta el punto en que lo aceptan como una nueva patria por elección, pero, por otro lado, también cuando la población autóctona los acepta a ellos como nuevos ciudadanos y no los rechaza como extranjeros no deseados. Grecia es un buen ejemplo de esto. Los refugiados griegos del año 1922 –que llegaron a Grecia desde Asia Menor y desde la zona del Mar Negro– fueron considerados extranjeros durante mucho tiempo por la población nativa, a pesar de tener en común la lengua y la religión, y no fueron bien recibidos. Pasaron muchos años hasta que estos refugiados aceptaron el país como su patria y hasta que la población originaria llegó a considerarlos y tratarlos como griegos autóctonos.

¿Existe un derecho natural al asilo?

Sí, sin ninguna duda.

En caso afirmativo: ¿es un derecho incondicional o se puede perder?

¿Qué quiere decir “incondicional”? Todos los expulsados, que han abandonado su país de origen no por voluntad propia sino porque su vida corría peligro, deberían tener derecho al asilo. La única condición sería que las autoridades del país receptor pudieran decidir qué Estado ha de brindar el asilo, siempre y cuando ese país sea seguro. A los expulsados no les está permitido decidir por sí mismos en qué país recibirán asilo. La línea divisoria se encuentra entre los refugiados y los migrantes que se presentan como refugiados y de ese modo pretenden sacar rédito del derecho al asilo de los refugiados.

¿Piensa que hay un límite en la cantidad de refugiados que puede absorber una sociedad?

Ningún país puede recibir una cantidad ilimitada de refugiados. Incluso las sociedades y los países opulentos se toparían en algún momento con el límite de sus posibilidades. Por otra parte, en una unión como es la Unión Europea existe la posibilidad de repartir a los refugiados entre los diferentes países miembros.

En caso afirmativo: ¿dónde pondría ese límite y por qué?

En la dimensión del país de acogida y en su potencial económico. Los países con una economía débil y una alta tasa de desempleo pueden recibir a menos refugiados. Los refugiados necesitan trabajo. La ola migratoria de refugiados en Grecia en 1922 es un buen ejemplo. Los refugiados llegaron a un país con una economía en ruinas. Los habitantes locales seguramente temieron no obtener el alimento diario que necesitaban. No querían recibir a ningún recién llegado por miedo a que todos juntos se vieran expuestos a sufrir hambre. La hostilidad estaba directamente relacionada con el miedo a no poder sobrevivir.

En su país, ¿hay refugiados con privilegios, por ejemplo algunos que sean mejor recibidos que otros? En caso afirmativo: ¿por qué?

No, en Grecia no hay refugiados con privilegios. Sólo hay algunos refugiados que para la población autóctona resultan más simpáticos que otros.

¿Reciben los refugiados en su país un tratamiento justo?

No tengo una idea global de esta cuestión. En Atenas, donde yo vivo, son tratados de un modo muy humano, en especial por la administración estatal. El gobierno ha abierto también, en los últimos meses, una serie de centros para refugiados. Sin embargo, yo no tengo una imagen general de las condiciones en que se encuentran esos centros. Es seguro que las corrientes de refugiados diarias son una carga muy pesada para las autoridades griegas y un problema muy difícil de resolver.

¿Aceptaría recortes en el sistema de seguridad social de su país para facilitar el ingreso de más refugiados?

Grecia se encuentra desde hace seis años en una profunda crisis fiscal. Ya se han llevado a cabo importantes recortes en el sistema social, que han afectado a la mayor parte de la población de Grecia. No soy capaz de imaginar nuevos recortes en un sistema que ya está casi destruido. Si dejamos de lado el caso de Grecia, todavía tengo mis reparos al respecto. Temo que los recortes en el sistema social incrementen la animosidad de la población contra los refugiados.

¿Qué requisitos deberían cumplir los refugiados para lograr una integración satisfactoria? ¿Y los ciudadanos del país anfitrión?

La experiencia nos ha demostrado que, en la práctica, no hay ningún conjunto de requisitos universales que los refugiados deberían aprender cuanto antes, con excepción de la lengua del país. Sin la lengua, el refugiado siempre seguirá siendo “el extranjero” para ambas partes. Otro requisito es que los refugiados no sean alojados en guetos. Ellos deberían vivir, en la medida de lo posible, en barrios mezclados, heterogéneos, de tal modo que el contacto con la población local se vaya transformando en un elemento más de la vida cotidiana y ambas partes se acostumbren a vivir en paz con los otros. Yo crecí en Estambul en una minoría y conozco por experiencia personal la tendencia de las minorías a vivir y permanecer entre ellas y al margen de la mayoría.

¿Conoce personalmente a algún refugiado?

Sí. Vivo en una parte de la ciudad donde hay muchos refugiados y migrantes.

¿Apoya de forma activa a algún refugiado?

Lamentablemente estoy demasiado viejo para hacerlo.

¿Cómo cree que va a evolucionar la situación de los refugiados en su país en los próximos dos años? ¿Y en las próximas dos décadas?

Como ya he mencionado, vivo en un país en crisis y no puedo saber siquiera cómo estará la situación a finales de año, mucho menos dentro de dos décadas. Hablemos mejor, por lo tanto, del futuro próximo. No creo que la situación en Oriente Medio vaya a calmarse en los próximos dos años. Por lo tanto, Grecia debería estar preparada para recibir a más refugiados. La cantidad no depende únicamente de las corrientes migratorias de refugiados, sino también de la disposición de los demás países de la Unión Europea para acoger refugiados y en qué cantidades habrán de acogerlos.

¿Es capaz de imaginar un mundo sin refugiados?

No creo en los milagros ni en las utopías. También en el futuro tendremos guerras, hambre y catástrofes naturales, en especial medioambientales. Por lo tanto no me puedo imaginar, lamentablemente, un mundo sin refugiados.

Usted o su familia, ¿han sido refugiados en alguna ocasión?

Por suerte, no.

¿Piensa que podría serlo en el futuro? En caso afirmativo: ¿por qué?, ¿cómo se prepararía llegado el caso?, ¿en qué país se refugiaría?

Puedo suponer casi con seguridad que, a mi edad y en el país en que vivo, nunca llegaré a esa situación.

¿Cuánto “hogar” o cuánta “patria” necesita?*

El concepto de “patria” no me convence mucho. Nací y crecí en Estambul, pero nunca sentí que Turquía fuese mi patria. Por el nacionalismo turco de entonces, que tuvo consecuencias devastadoras para las minorías. Siento que Grecia es la patria de mi lengua. Solo puedo considerar patria a una ciudad, y es Estambul.

*Esta pregunta ha sido tomada del cuestionario de Max Frisch sobre “Heimat”.