China Wang Ge

Wang Ge
Foto: Guo Yanbin

¿Qué significa para usted el término “refugiado”?

Una persona desesperada que pone sus esperanzas en un lugar distinto y una situación diferente.

¿Es menos legítimo huir de la pobreza que huir de la guerra o de la opresión política?

Este punto de vista se basa probablemente en presuponer que la pobreza es algo que en parte uno se ha infligido a uno mismo, mientras que ante la guerra y ante la persecución política se suele estar indefenso. En esencia, y aunque resulte utópico, todos los habitantes de la Tierra tenemos derecho a la libre circulación. En la realidad, sin embargo, los mismos humanos utilizan palabras e instituciones para crear fronteras, miedos y la figura del “otro”. En última instancia, la idea de la causa más o menos “legítima” sigue siendo un fino instrumento legal o intelectual que se utiliza para mitigar los miedos y garantizar el orden imaginario de la vida en comunidad.

¿Y qué opina de los que huyen a causa de problemas medioambientales?

Véase la respuesta anterior.

¿Cuándo se deja de ser refugiado?

Ser un refugiado constituye una identidad intermedia. Termina con el regreso cuando mejora la situación en el propio país, o cuando el país anfitrión se convierte en una nueva patria. Desde una perspectiva más amplia, hemos sido arrojados a nuestro mundo sin que nadie nos preguntara nada. No sabemos de dónde venimos, ni sabemos la dirección o el fin de nuestra existencia. ¿No es esta forma de existir en nuestra Tierra comparable con un exilio permanente?

¿Existe un derecho natural al asilo?

Sí. Mientras existan persecuciones y catástrofes, debería ser posible acogerse al derecho de asilo. El derecho de asilo es la prueba de un tipo de solidaridad que excede el color de nuestra piel, nuestra religión o nuestra nacionalidad.

En caso afirmativo: ¿es un derecho incondicional o se puede perder?

La ausencia de condiciones es parte integrante de los valores universales, a pesar de todas las condiciones y de todos los problemas que prevalecen en la práctica.

¿Piensa que hay un límite en la cantidad de refugiados que puede absorber una sociedad?

Hablando sin condicionamientos: sí, es ilimitado. Con todo, esto es menos una descripción de lo que pasa en la realidad que una toma de posición.

En caso afirmativo: ¿dónde pondría ese límite y por qué?

Los límites hay que buscarlos menos en lo que se refiere a los recursos y más en lo que se refiere a las personas. Esto vale para ambas partes. El refugiado ideal no existe, del mismo modo que no puede haber un samaritano al que a largo plazo se le exija siempre por encima de sus posibilidades. Ambas partes se verían desilusionadas o incluso molestas si cada una no se tomara en serio y con tacto las expectativas de todos los involucrados con el fin de encontrar soluciones en común. Se debería establecer un fondo internacional para refugiados en el que no sólo aportaran los países anfitriones, sino para que el mundo entero financiara a todos los refugiados del planeta.

En su país, ¿hay refugiados con privilegios, por ejemplo algunos que sean mejor recibidos que otros? En caso afirmativo: ¿por qué?

Debido a su pobreza, su relativo aislamiento, las particularidades de su idioma y de su cultura, así como el tipo de política que rige en el país, China no es un destino preferido por los refugiados.

Aunque en 1982 China firmó la Convención sobre Refugiados de Ginebra, sigue sin tener una ley para los refugiados, con la excepción de las regulaciones de viaje para entrar y salir del país. Como resultado de décadas de ser percibido como un país en vías de desarrollo, China no se ve a sí misma como una nación anfitriona activa para recibir refugiados internacionales. Después de la Segunda Guerra Mundial, los refugiados en China se pueden clasificar en cuatro categorías:

Los refugiados chinos que “regresan” del extranjero son refugiados relativamente privilegiados. Esto incluye, por ejemplo, a los refugiados de Indonesia (después de la masacre ocurrida en Indonesia en 1965-1966) y de Camboya (después de la masacre perpetrada por los Jemeres Rojos).

El número de refugiados que se han integrado en el país pero carecen de raíces chinas es relativamente pequeño. Como ejemplo están los alrededor de cincuenta mil vietnamitas en Hong-Kong antes de 1997 (que huyeron de la guerra de Vietnam y de la guerra entre China y Vietnam) y alrededor de diez mil kirguís y tayikos que fueron naturalizados durante el transcurso de las guerras anglo-afganas como minorías étnicas en la provincia de Xinjiang, al oeste de China.

En la mayoría de los casos, China apenas sirve de país de tránsito en camino hacia el destino final.

Los refugiados de Corea del Norte son un problema para China. En lugar de designarlos como refugiados políticos, son considerados inmigrantes ilegales. China está obligada a expulsarlos desde 1998, cuando se firmó un tratado bilateral sobre entradas ilegales. No obstante, existen zonas grises tanto a nivel político como práctico, en parte por consideraciones humanitarias y en parte debido a la presión internacional. Por esta razón, no hay estadísticas fiables sobre la cantidad de refugiados de Corea del Norte (las cifras estimadas los sitúan entre los treinta mil y los trescientos mil). La minoría nacional coreana conforma una zona natural de protección en las provincias limítrofes de Liaoning y Jilin. Esta situación de anonimidad y sin derechos ciudadanos conduce, en numerosos casos, a la prostitución forzada y a la delincuencia.
       
¿Reciben los refugiados en su país un tratamiento justo?

A falta de una ley al respecto, la mayor parte de los asuntos referentes a los refugiados en China se coordinan con ayuda de ACNUR. Independientemente de dónde viva en China, todo refugiado reconocido legalmente recibe en este momento un subsidio de 1200 yuanes por persona. El 95% del seguro médico lo financia ACNUR. A falta de una legislación adecuada, los refugiados en China no cuentan con un permiso de trabajo y sólo pueden ser nacionalizados en casos excepcionales. Sus vidas están suspendidas en una situación provisional. Las salidas posibles a esta situación son obtener el estatus de refugiado en un tercer país, mayoritariamente en la Unión Europea o en Estados Unidos, o bien regresar al país de procedencia.

¿Aceptaría recortes en el sistema de seguridad social de su país para facilitar el ingreso de más refugiados?

Sí. Esta decisión requiere la inclusión y la determinación conjunta de la sociedad en su totalidad. A diferencia del sistema de seguridad social completamente desarrollado con que cuenta Alemania, el sistema de seguridad social chino se ha ido expandiendo hasta el momento a numerosas áreas pero aún recibe una financiación muy escasa, que asciende a menos de un tercio de los gastos del gobierno. Es de suponer que China habilitará un presupuesto para refugiados financiado a través de las autoridades centrales, las instituciones internacionales y las donaciones particulares como las que se realizaron después del terremoto a principios de este milenio.

¿Qué requisitos deberían cumplir los refugiados para lograr una integración satisfactoria?

Respetar los valores básicos. Aprender el idioma. Cumplir con las leyes.

¿Y los ciudadanos del país anfitrión?

Además del respeto y la tolerancia, el factor decisivo es entender la polifónica convivencia humana.

¿Conoce personalmente a algún refugiado?

Aún no.

¿Apoya de forma activa a algún refugiado?

Hasta ahora no he tenido la oportunidad de hacerlo.

¿Cómo cree que va a evolucionar la situación de los refugiados en su país en los próximos dos años? ¿Y en las próximas dos décadas?

China apenas se encuentra afectada por la crisis de los refugiados. Los refugiados que han ido llegando en el transcurso de estos últimos años desde Somalia, Siria y Nigeria aún son considerados por China como “refugiados en tránsito”. Sin embargo, China se está involucrando cada vez más y debe aceptar mayores responsabilidades. Lo importante es que China promulgue una ley para los refugiados y esboce de manera preliminar los correspondientes mecanismos administrativos.

¿Es capaz de imaginar un mundo sin refugiados?

Difícil. Mientras sigan existiendo las guerras, las persecuciones y las catástrofes, seguirán existiendo los refugiados.

En caso afirmativo: ¿cómo se conseguiría algo así?

Debemos seguir educándonos intelectualmente y no dejar de pensar en nuevas posibilidades. Por ejemplo, la amistad puede reemplazar a la lógica del poder. Compartir voluntariamente puede complementar la lógica absoluta del intercambio equitativo en el marco de las sociedades de consumo. Educar a la humanidad puede reemplazar al criterio de productividad. La doctrina del término medio y de lo apropiado puede reemplazar a la lógica del eterno “más alto, más rápido y más lejos” de los tiempos modernos. El amor propio, lo mismo que el amor por la vida, sólo son posibles si amamos a los otros. Se trata de un proceso de aprendizaje laborioso y creativo que no termina jamás.

Si se garantizara el derecho a la libre circulación para todos, no habría refugiados en el sentido contemporáneo del término. Si fuera posible tener una tecnología que nos permitiera encontrar uno o más planetas habitables y mudarnos allí, y si el derecho de asilo también fuera aceptado por los posibles habitantes de un planeta de este tipo, tampoco habría más refugiados en el sentido futuro del término.

Usted o su familia, ¿han sido refugiados en alguna ocasión?

No.

¿Piensa que podría serlo en el futuro?

Todo es posible.

En caso afirmativo: ¿por qué?

Por el carácter impredecible del presente.

¿Cómo se prepararía llegado el caso?

Tratando de volverme cosmopolita desde un punto de vista psicológico y educándome a mí misma a lo largo de toda mi vida.

¿En qué país se refugiaría?

En la antigua China, muchos librepensadores eligieron vivir como ermitaños. Esta vía de escape era posible renunciando a la publicidad o desistiendo del público en general, lo que también implicaba una renuncia del propio ser. Adónde ir no importa demasiado en ese contexto. Como madre, lo primero que consideraría como criterio decisivo serían las oportunidades educativas y la calidad de vida para los niños. Además de esto, es crucial conocer el idioma del país de destino.

¿Cuánto “hogar” o cuánta “patria” necesita?*

Todo lo que percibo aquí y ahora y lo que pienso representa mi hogar temporal. Desde un punto de vista físico, la extensión de mi hogar puede ser elástica. Sin embargo, debería tener una dimensión cosmopolita.

*Esta pregunta ha sido tomada del cuestionario de Max Frisch sobre “Heimat”.