Irak Amal Saqr

Amal Saqr

¿Qué significa para usted el término “refugiado”?

La privación de todo. No podemos viajar libremente, pues algunos países rechazan los documentos que llevamos. Esos países simplemente no nos reconocen. Hasta el día de hoy, en Irak yo no tengo el derecho de poseer una casa o un coche. No me está permitido progresar profesionalmente en cualquier empleo que pueda conseguir, siempre y cuando alguna institución internacional aceptara ofrecerme alguno. He solicitado la ciudadanía iraquí porque mi esposo es iraquí y soy madre de dos niños iraquíes. Hace seis años que no recibo respuesta, bajo el pretexto de que no tengo derecho a la ciudadanía. Insisto: ser refugiado significa, simplemente, vivir en una enorme cárcel; es la privación de todo. Eso me enoja mucho.
 
¿Es menos legítimo huir de la pobreza que huir de la guerra o de la opresión política?

Al contrario. La pobreza es más peligrosa que la guerra, incluso que la opresión política. La pobreza significa la ausencia de la vida; es vivir bajo el régimen de una humillación constante. Por eso huir de la pobreza y querer mejorar la situación personal son acciones que suponen un derecho muy legítimo.
 
¿Y qué opina de los que huyen a causa de problemas medioambientales?

Los problemas ambientales son peligrosos. Sin embargo, no creo que sean razón suficiente para solicitar asilo – a no ser que desemboquen en epidemias imposibles de tratar o de controlar.
 
¿Cuándo se deja de ser refugiado?

Cuando en el país se establece un gobierno capaz de administrarlo adecuadamente, sin exponerlo al terrorismo o a la ocupación. Además, el país debería disponer de un sistema económico fuerte que permita a sus ciudadanos vivir en igualdad, al menos hasta cierto punto. Solo entonces se deja de ser un refugiado. Pero si una persona no tiene otra opción, hay que proporcionarle las condiciones para su integración completa en el país de acogida, donde debería disfrutar de todos los derechos de los que disfrutan los ciudadanos nativos. Pero la conservación de sus costumbres y tradiciones o la cuestión de su vínculo con su sociedad de origen son temas personales y deberían seguir siéndolo.
 
¿Existe un derecho natural al asilo?

Por supuesto que sí, porque el asilado político y su familia están bajo amenaza de asesinato, viven oprimidos constantemente por el miedo… No tienen otra opción más que refugiarse en un país que les proporcione, al asilado político y a su familia, la protección necesaria.
 
En caso afirmativo: ¿es un derecho incondicional o se puede perder?

El derecho al asilo político por supuesto debe estar sujeto a condiciones, pues quizá el país de acogida sufra las consecuencias de su concesión de asilo. Pero quienes ya tienen este derecho no pueden perderlo, pues son personas cuyas vidas están bajo amenaza por motivos políticos.
 
¿Piensa que hay un límite en la cantidad de refugiados que puede absorber una sociedad?

Por supuesto, cada país debe considerar su capacidad de cubrir los gastos de los refugiados y debe investigar la influencia que esto tendrá sobre su economía y, en consecuencia, sobre sus propios ciudadanos, especialmente ahora, pues no estamos viviendo una situación “normal” para el asilo. Algunos países, como por ejepmlo Alemania, se han visto forzados a recibir un gran número de emigrantes sirios e iraquíes huyendo del infierno del terrorismo en sus países. Así, Alemania ha tenido que enfrentarse a numerosos problemas, pero su actitud ha sido más que notable, pues ha salvado a miles de seres humanos. El gobierno alemán merece reconocimiento y aprobación por haber actuado siguiendo los principios humanitarios.
 
En su país, ¿hay refugiados con privilegios, por ejemplo algunos que sean mejor recibidos que otros? En caso afirmativo: ¿por qué?

No los hay. Irak es un país cuyos gobernantes no han comprendido cómo tratar a los refugiados, ni el significado del concepto de “asilo”. Irak no actúa según los convenios que se refieren a los derechos de los refugiados. El país nos trata como si fuéramos un problema temporal del que podrán deshacerse en algún momento. Por ahora nos restringe con más y más leyes injustas para impedir que nos afinquemos. Imaginen la vida que llevamos, sobre todo nosotros los palestinos. Además de la discriminación social que padecemos, sufrimos el terrorismo y el deterioro económico. Somos el blanco constante de las milicias, tanto las pertenecientes a los partidos como las del gobierno, además de las detenciones arbitrarias, con paradero desconocido…
 
¿Reciben los refugiados en su país un tratamiento justo?

Quizá, pero no puedo dar una respuesta exhaustiva, porque no conozco todos los casos e ignoro los detalles del trato a otros refugiados. Pero no creo que traten a algunos mejor que a otros. Todos estamos obligados a hacer muchos trámites. Me doy cuenta de esto cuando tengo que ir a las oficinas de la Oficina del Censo, que pertenece al Ministerio del Interior iraquí. Allí me encuentro con personas de nacionalidades diferentes, todos yendo y viniendo de ventanilla en ventanilla; nos obligan a esperar largas horas de forma humillante, bien porque el funcionario está ausente, bien porque el jefe de sección tiene visita y otras excusas. No recuerdo haber podido solucionar nada allí rápidamente, a no ser que fuera la respuesta a alguna pregunta sobre un asunto específico.
 
Somos personas cultas, pero estamos obligados a lidiar con los agentes de seguridad, que nos tratan groseramente y nos provocan. Otros agentes nos ponen obstáculos intencionadamente, esperando cobrar una “mordida”.
Si a esto lo llaman trato justo, entonces sí, por supuesto, como refugiados recibimos un trato muy justo, sin duda.
 
¿Aceptaría recortes en el sistema de seguridad social de su país para facilitar el ingreso de más refugiados?

Yo soy refugiada, como ya he mencionado, por lo cual mi respuesta será parcial. Pero si contemplamos el asunto objetivamente, desde mi sufrimiento como refugiada les diría a todos, sin excepción, que ayuden a los refugiados. Miradlos desde una perspectiva humanitaria y tratadlos en consecuencia. Haced todo lo que podáis por salvar su vida. Abrazad a los oprimidos, a los desdichados, a los que no pueden vivir con dignidad en su propio país. Algún día os beneficiarán. Estoy segura de que así iréis un paso por delante del terrorismo que, en el futuro, utilizará a estos refugiados como arma contra vosotros, explotando su tristeza, su quebranto y su debilidad.
 
¿Qué requisitos deberían cumplir los refugiados para lograr una integración satisfactoria?

El refugiado está obligado a respetar las leyes del país de acogida. Eso es fundamental. Debe comprender sus derechos y obligaciones. Si no puede o no desea volver a su país de origen y decide establecerse en el país de acogida, deberá aprender todas las maneras que le permitirán a él y a su familia integrarse rápidamente en la sociedad, sin crear diferencias o barreras, sobre todo en el ámbito de la religión. Debe entender que está viviendo en una sociedad que respeta el principio del pluralismo en todo, por lo tanto tiene que adaptarse a este modo de vida.
 
¿Y los ciudadanos del país anfitrión?

No deberían tratarlos de manera condescendiente. Muchos refugiados sufren este problema. Además, los últimos sucesos y la acusación de terrorismo que pesa sobre los musulmanes han producido, desafortunadamente, una actitud agresiva y fundamentalista en contra de ellos, aunque la gran mayoría de los refugiados en el mundo son hoy musulmanes. Los gobiernos de los países de acogida deben tratar este tema con seriedad, porque ellos serán los perdedores en caso de que la situación se agrave.
 
¿Conoce personalmente a algún refugiado?

Por supuesto que sí. Conozco a muchos, como mi hermano, que vive en Canadá desde hace seis años. No lo he visto desde entonces, salvo en las redes sociales. Mi hermana y su marido viven en los Estados Unidos; antes estuvieron en el Reino Unido. Son refugiados desde hace diez años, como muchos de mis amigos, que también huyeron del infierno de las muchas formas de violencia en Irak.
 
¿Apoya de forma activa a algún refugiado?

No entiendo bien la pregunta. Si me preguntan si apoyo la actividad de los refugiados, entonces la respuesta es sí. Coopero con muchos amigos para implementar proyectos humanitarios dentro de Irak. Soy una de las fundadoras del Observatorio de la Libertad de Prensa de Irak, que es el socio oficial de la organización internacional Reporteros Sin Fronteras. Intentamos, en la medida de lo posible, promover el asilo de algunos amigos en varios países para expandir la actividad de nuestra organización, contando con ellos y con su forma de pensar y trabajar. Hasta cierto punto, hemos logrado mantener su compromiso con la organización.
 
¿Cómo cree que va a evolucionar la situación de los refugiados en su país en los próximos dos años?

No sé qué país elegir para responder esta pregunta: ¿Irak, donde vivo como refugiada desde hace cuarenta años? ¿O Palestina, el país del que sigo teniendo la nacionalidad?
En el caso de Irak, la cuestión de los refugiados es muy compleja. Estamos hablando de un país inestable y no creo que la situación vaya a cambiar a largo plazo. Por lo tanto, muchas más personas seguirán emigrando. Por otra parte, los refugiados que se hallan actualmente en Irak ansían irse del país y vivir en otro con más seguridad y bienestar, al menos así lo sienten los palestinos en Irak. Hemos tratado de presionar a ACNUR y la ONU para que nos trasladen. Aun lamentándolo, pues son conscientes de la opresión, la persecución y el asesinato a que estamos expuestos, han rechazado nuestra petición.
 
¿Y en las próximas dos décadas?

Lo mismo: la situación en Irak es compleja y está vinculada a agendas políticas externas. Hay intentos permanentes y continuos para cambiar la demografía de Irak, con vistas a una fragmentación del país, a pesar de una desaprobación manifiesta por parte de la política y un auténtico rechazo popular. Pero ni los políticos del país ni el pueblo son relevantes frente a los planes internacionales que buscan la división del país y que, como evidencian los hechos en suelo iraquí, están teniendo éxito. Por eso creo que el problema de los refugiados en Irak empeorará aun más.
 
¿Es capaz de imaginar un mundo sin refugiados?

No, no puedo imaginarlo. Mientras haya gobiernos débiles, habrá actos de crueldad, terrorismo y sus consecuencias, sectarismo y sus efectos, pobreza, desempleo y servicios deficientes, en general. Al mismo tiempo, siempre habrá refugiados en el mundo mientras existan países que, por distintos motivos, pretendan invadir a otros países.
 
Usted o su familia, ¿han sido refugiados en alguna ocasión?

Soy refugiada desde que tengo dos años de edad. Hoy tengo cuarenta. Mi padre, que perteneció al Frente de Liberación de Palestina, se vio obligado a refugiarse en Irak, después de que su unidad fuera trasladada allí por el conflicto bélico. Desde entonces, mi hermana mayor, mi madre - que tiene nacionalidad egipcia - y yo somos refugiadas en Irak.
 
¿Piensa que podría serlo en el futuro?

A pesar de que ya soy una refugiada, estoy pensando en pedir asilo en otro país más seguro, porque me preocupa el futuro de mis hijos. Como ya he dicho, no soy la única que piensa así. Todos los refugiados en Irak piensan lo mismo, sin duda.
 
En caso afirmativo: ¿por qué?

Para contestar esta pregunta podría escribir volúmenes enteros, pero me bastará con dar los títulos: terrorismo, sectarismo, corrupción, pobreza, desempleo, ser blanco de asesinatos directos o de detenciones arbitrarias, y marginación permanente, pues no temenos derecho a progresar en el trabajo -si es que logramos acceder a una profesión; no tenemos derecho a poseer nada, ni casa, ni coche, etc. Señoras y señores, vivimos una vida suspendida dentro de una cárcel grande en la cual estamos desamparados y privados de cualquier poder.
 
¿Cómo se prepararía llegado el caso?

Se necesita mucha preparación para emigrar de forma legal. Primero, tendría que ahorrar mucho dinero para lograr vivir en un país donde pudiera solicitar asilo. Turquía y Jordania serían las mejores opciones en mi caso. Sin embargo, tendría que estar preparada para sobrevivir durante un período indefinido, tal vez años, hasta recibir la aprobación; luego viajaría a alguno de los países que ofrece asilo, que podría ser Estados Unidos o Canadá, suponiendo que tuviera parientes allí. Es complicado, pues tengo hijos que aún necesitan formación y merecen vivir bien, lejos de cualquier tipo de presiones. Tal vez fuera esto lo que más me preocuparía si tomara una decisión de esta índole: cómo dar a mis hijos todo lo que necesitan.
 
¿Cuánto “hogar” o cuánta “patria” necesita?*

No necesito mucho, una patria segura, un pequeño hogar , el pan nuestro de cada día, y a mis hijos. Si lo pudiera llegar a realizar, sería muy feliz y podría vivir en paz.
 
*Esta pregunta ha sido tomada del cuestionario de Max Frisch sobre “Heimat”.