Protección del medio ambiente para tod*s
De clases sociales, el medio ambiente y los lomos de gigantes

De clases sociales, el medio ambiente y los lomos de gigantes
© Goethe-Institut Italia | Ilustración: Jacopo De Santis

Ciao. Este artículo trata de la protección del medioambiente y la clase (clase en el sentido de clase social, no de clases como aquella de secundaria con la que quedasteis una vez en 2014 para comer pizza y, oye, ¿pero has visto cómo ha crecido este? Increíble. Me parece como si fuera ayer cuando lo llamábamos Gimli, como el enano del Señor de los Anillos, hay que ver cómo pasa el tiempo). El conjunto funciona en alguna medida como un surtido de bibliografía (bien, me refiero al artículo, no a lo de tu compañero de secundaria Gimli). Vamos a considerar tres afirmaciones problemáticas y luego hacemos balance.

De Gabriele Magro

Creo que la clase trabajadora se implica demasiado poco en la protección del medio ambiente

 
Esto en parte es cierto, y en parte es un discurso cultural que tiene que ver con la cuestión de las clases sociales menos de lo que podría pensarse. Quizá la mejor manera de explicarlo sea recurrir a los conceptos sociológicos de centro y periferia. Aquí lo explican todo.

Por otra parte, existen también movimientos en favor del medio ambiente que son iniciativas surgidas desde abajo. Sin embargo, lo usual es que, en cuanto a medios de comunicación, no dispongan de posibilidades para hacerse oír. Marco Armiero lo explica estupendamente en un artículo aparecido en el diario Il Manifesto:
 

Hace algunas semanas asesinaron a Berta Cáceres en Honduras. Las biografías de activistas como Berta demuestran hasta qué punto la protección del medio ambiente no es ningún hobby para damas acomodadas y excursionistas.”

De clases sociales, el medio ambiente y los lomos de gigantes © Goethe-Institut Italia | Ilustración: Jacopo De Santis
Creo que el movimiento por el medio ambiente tiene un problema de clasismo

 
Si no fuera así, yo no habría escrito ningún artículo sobre ello, ¿verdad? En efecto, el movimiento por el medio ambiente muestra dificultades a la hora de incorporar a quienes se denomina trabajadores de muy baja cualificación (podéis probar a servir treinta mesas en un restaurante, y ya veremos quién tiene aquí cualificación muy baja). En un artículo para el Instituto de Investigación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social, Karen Bell explica la razón de manera muy plástica:

Muchos de los trabajos denominados verdes están totalmente fuera del alcance de la mano de obra sin estudios y de las personas de clase trabajadora. (...) El discurso público sobre las posibles soluciones de problemas medioambientales ha estado dominado por respuestas específicas y concretas que obedecen a criterios de mercado, desde sustituir bombillas hasta ‘parches tecnológicos’ patentables, pasando por el comercio con los derechos de emisión de gases. El efecto de estas estrategias es mínimo y su relevancia, si la hay, para la gente de clase trabajadora es, si es que la hay, muy reducida.”

El artículo entero en inglés lo tienes aquí.

Me parece que el movimiento por la justicia climática puede no ser lo bastante inclusivo

Yo también lo sospecho, y ahí coincidimos con Asuka Kähler; véase su último artículo en este blog justo sobre este tema. Aquílo encontrarás. Tampoco sé si el problema está relacionado con las dinámicas internas de los grupos activistas, o si el problema está más bien en los medios de comunicación: bien puede estar sucediendo que los medios centren su narrativa en adolescentes de raza blanca con formación porque así resulta más tranquilizador para todo el mundo. Tal como escribe Mahlet Sugebo en este artículo:
 

Cuando hablamos de activistas por el medio ambiente, pensamos en gente como Greta Thunberg, que se hizo famosa por Internet. No pensamos en activistas como Isra Hirsi y su lucha por Flint, Míchigan, para lograr un acceso a agua limpia.”

Y Karen Bell vuelve a dar aquí en la diana en un artículo para el Guardian:

Estas luchas locales pueden quedar ocultas porque, por regla general, las personas implicadas no tienen las amistades con el historial profesional correspondiente –en medios de comunicación, en la administración pública, en la ciencia– que podrían ayudarles a que se preste atención a su labor. Eso contribuye a la ilusión de que la protección del medio ambiente es terreno de la clase media.”

De clases sociales, el medio ambiente y los lomos de gigantes © Goethe-Institut Italia | Ilustración: Jacopo De Santis
Hacer balance como dijimos al principio

Para decirlo muy brevemente: hace falta que quienes están en el centro construyan una tribuna y, a continuación, la cedan a los de la periferia. Será beneficioso para todo el mundo, entre otras razones por la siguiente:

La ciudadanía de países más pobres, amenazados con una pérdida de recursos por la destrucción del medio ambiente, suele tener una conciencia medioambiental especialmente fuerte.”

Aquí puedes encontrar el correspondiente artículo del New York Times.

Moraleja: sin duda, ser enanos a lomos de gigantes resulta a veces un poco descorazonador cuando de movilizar a la sociedad se trata. Hay un destello de esperanza: saber que también los gigantes, los cambios históricos y los actores de dichos cambios, son ellos mismos enanos sentados a su vez a lomos de sus predecesores. Y con esto dejo ya el bodyshaming contra Gimli.

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