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Importancia de la primera y segunda lenguas en la expresión personal
Las emociones, en nuestra lengua materna

Un profesor toca la guitarra para su alumnado
Con la música aprendemos lenguas con más facilidad a la vez que nos divertimos | © Getty Images

Las lenguas (extranjeras) nos abren nuevos mundos, pero nos sentimos más seguros en nuestra lengua materna. El Dr. Thorsten Piske, catedrático de la Friedrich-Alexander-Universität, nos explica en una entrevista por qué nuestra lengua materna no siempre es la que hablamos mejor.

¿Se puede llegar a hablar una lengua extranjera tan bien como la lengua materna?

Sí, en determinados casos es posible. El término "lengua materna" es como nos referimos coloquialmente a la lengua que aprendemos primero. En investigación sobre la adquisición de lenguas es más común el término "primera lengua".

Cuando comparamos los conocimientos de la lengua materna con los de una lengua extranjera, los de la lengua materna suelen ser mucho más sólidos. Sin embargo, hay situaciones en las que esto se invierte o en las que la lengua extranjera adquiere tanta fuerza como la materna.

Esto puede ocurrir sobre todo cuando te trasladas a otro país y la lengua extranjera se convierte en tu segunda lengua. Ese es el motivo por el que hablamos de primeras y segundas lenguas. "Segunda lengua" se refiere a la lengua común de nuestro entorno y que, a diferencia de una lengua extranjera, se utiliza prácticamente en todas las situaciones cotidianas.

Si la lengua materna deja de usarse con la frecuencia habitual, se acaba debilitando; es lo que en investigación llamamos "erosión". Ocurre cuando de repente se empiezan a cometer errores gramaticales o se tarda más de lo normal en encontrar las palabras en ese idioma.

Por supuesto, hay muchas variantes: por ejemplo, las competencias lingüísticas orales y escritas pueden diferir considerablemente. En el caso de niños y niñas con trasfondo migratorio, es fácil que hablen su lengua materna con fluidez pero no la sepan escribir, o la escriban con faltas.

¿No cree que la lengua materna va más allá de lo mucho o poco que la pongamos en práctica? Me vienen a la cabeza las canciones infantiles, por ejemplo, que siempre recordamos en nuestra lengua materna.

Usted se está refiriendo al aspecto emocional, que sin duda es muy importante. Incluso si vivimos en el extranjero, solemos expresar nuestras emociones en nuestra lengua materna —cuando soltamos un taco, por ejemplo (risas)—. Sin embargo, incluso eso puede cambiar según la intensidad del contacto lingüístico.

Actualmente estamos prestando asesoramiento científico al proyecto piloto de una escuela primaria bilingüe en francés de Baviera, y también estamos realizando un estudio de seguimiento de un proyecto ya finalizado de escuela primaria bilingüe en inglés. En estos proyectos, hay asignaturas como matemáticas o materias generales que se imparten parcialmente en una lengua extranjera. Nosotros nos encargamos de analizar los conocimientos lingüísticos del alumnado en inglés y francés, así como en alemán. En el caso de estudiantes con trasfondo migratorio, a menudo se teme que el contacto intenso con una lengua extranjera a una edad temprana repercuta negativamente en sus conocimientos del alemán. No obstante, es un temor que no se ha visto confirmado en nuestros estudios sobre enseñanza bilingüe. Al contrario: la enseñanza bilingüe potencia eficazmente el multilingüismo.

Pero volviendo a las emociones, parte del profesorado de estos proyectos comentaba que, aunque fuera del aula hablan sistemáticamente al alumnado en la lengua extranjera, cuando se trata de consolar a un alumno, utilizan el alemán, mientras que otra parte del profesorado se mantiene en la lengua extranjera porque entienden que la lengua utilizada no es tan importante como la manera de atender al niño o a la niña.
Dos chicas miran juntas un portátil El multilingüismo tiene muchos efectos positivos en el desarrollo cognitivo | © Getty Images El multilingüismo tiene muchos efectos positivos en el desarrollo cognitivo, pero ¿puede una lengua extranjera influir en la lengua materna?

Sí, cuando fortalecemos nuestras competencias en una lengua extranjera, es algo que repercute en aspectos gramaticales, como se ha explicado al principio, por ejemplo cuando adoptamos la estructura oracional del inglés y la trasladamos al alemán. Pero no solo eso, también podemos adoptar la pronunciación, la entonación y la melodía de la lengua extranjera, y pasamos a hablar nuestra lengua materna más despacio de lo habitual o adoptamos la melodía típica del habla de otra lengua. Es algo que no solo se puede oír, sino que también puede medirse con exactitud.

¿Esto podría indicar que se está especialmente dotado para los idiomas si una lengua extranjera se convierte rápidamente en dominante?

Me gustaría confirmar esa suposición (risas), pero por desgracia es un tema que se ha investigado muy poco. Ahora sabemos que existe lo que podríamos llamar una predisposición para aprender idiomas, pero todavía no sabemos si es innato o llega por otra vía.

También sabemos que el talento musical puede ser una ventaja a la hora de aprender una lengua extranjera, sobre todo las denominadas lenguas tonales, como el chino, en las que un cambio de tono modifica el significado de la palabra.

Y un pequeño consuelo para quienes piensan que no se les dan bien los idiomas porque han olvidado lo que aprendieron en las clases de francés del colegio: una vez aprendida una lengua extranjera, puede volver activarse con relativa rapidez si se restablece el contacto lingüístico. Es lo que llamamos "readquisición".
Prof Dr. Thorsten Piske Prof Dr. Thorsten Piske | © FAU/Giulia Iannicelli

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