Cine Homenaje a Pina Bausch: El Lamento de la Emperatriz

© Wolfgang Strunz; Frühlingsopfer, 1975<br>[de la exposición "Teatrodanza hoy"] © Wolfgang Strunz; Frühlingsopfer, 1975
[de la exposición "Teatrodanza hoy"]

Lunes, 6 de julio de 2009 a las 19.30 h

Goethe-Institut Madrid | Calle Zurbarán 21 | 28010 Madrid

largometraje de Pina Bausch
* 27.07.1940 en Solingen
† 30.06.2009 en Wuppertal
















Pina Bausch expresó su credo acerca del teatrodanza alemán de la siguiente manera:
"No me interesa tanto cómo, sino qué mueve a la gente."

Artistas, políticos y amigos recibieron desconcertados la noticia del fallecimiento inesperado de Pina Bausch. El Goethe-Institut Madrid quiere rendir homenaje con la proyección de un largometraje cuya dirección, guión y coreografía ha estado a cargo de la artista.

Además hemos seleccionado algunas obras fotográficas acerca de Pina Bausch y sus coreografías. Las fotografías que forman parte de la gran exposición "Teatrodanza Hoy - treinta años de historia de danza alemana" se pueden ver hasta el 25 de julio en el hall del Goethe-Institut Madrid.

Die Klage der Kaiserin
(El Lamento de la Emperatriz)

Largometraje, Alemania, 103 min., color Producción: L'Arche Éditeur Guión: Pina Bausch
Cámara: Martin Schäfer, Detlef Erler, Nina von Kreisler
Montaje: Michael Felber, Martin Zewort
Música: música folclórica de Italia y otros países
Selección musical: Matthias Burkert
Coreografía: Pina Bausch


"DIE KLAGE DER KAISERIN", rodada entre los meses de octubre de 1987 y abril 1989, es el primer largometraje de la coreógrafa Pina Bausch, nacida en 1940 en Solingen. El transcurso externo lo determina el cambio de las estaciones del año, otoño, invierno y primavera.La estructura interna refleja el modo de trabajar de Pina Bausch, que ha desarrollado ella desde la temporada artística de 1973/74 juntamente con el teatro de baile de Wuppertal. Por consecuencia, la película no contiene un acto reproducible, sino se compone de escenas montadas en forma de collage que reflejan determinados estados de ánimo y provocan distintas asociaciones. Surgen distintos temas ligeramente interrelacionados, de los cuales ya se ha ocupado Pina Bausch antes constantemente en sus piezas teatrales de baile. A diferencia de sus trabajos para el teatro, las escenas, en parte verdaderamente absurdas, han sido trasladadas a distintos lugares de presentación: al bosque y los campos en las inmediaciones de Wuppertal, al centro de Wuppertal, al teleférico, a una tienda de alfombras, a un invernadero, a la sala de pruebas en un antiguo cine (El castillo de Wuppertal). Los actores son los bailarines y una actriz del Teatro de Baile de Wuppertal, quienes, como siempre, han ayudado a crear la pieza con sus improvisaciones escénicas, de baile y textuales. En el centro de la película se hallan la inutilidad del obrar humano, la búsqueda del amor, matizado por una marcha fúnebre siciliana a través de extensos pasajes. "Se siente la desesperación. La película es una verdadera queja", dice Pina Bausch.

La afirmación más marcada de Pina Bausch es que a ella le interesa menos cómo se mueven las personas, sino qué les mueve. Para poder expresar mejor los movimientos interiores, ha ampliado el vocabulario del baile, se ha valido del lenguaje donde el movimiento no ha funcionado. Sin embargo, en "DIE KLAGE DER KAISERIN" se baila poco. En una de las numerosas escenas, dos bailarines como maestro de adiestramiento y alumno desenmascaran al ballet como un ejercicio sin piedad. En otros enfoques aparece el baile apartado. En un tango argentino se ven piernas que se entrelazan; un hombre, lleno de barro de pies a cabeza, culebrea en un invernáculo; mujeres con vestidos de baile pintan, completamente mojadas por la ducha, una caligrafía desesperadamente hermosa al aire. Los últimos tres minutos de "KLAGE EINER KAISERIN" se bailan también, y en ellos se comprime el enunciado de la película. Tristeza y poesía se fusionan en un cuadro conmovedor. En eso baila una mujer mayor, muy regordeta, conmovedoramente graciosa, para sí misma, en las estrechas habitaciones de su vivienda de pequeña burguesa. Igual que esta escena resume los motivos de la película, así la película es la suma de las piezas de Pina Bausch. En lugar de bastidores, la naturaleza libre, fotografiada fielmente al cambio de las estaciones del año, y en ella, personas que tienen frío, incluso un chica que baila entre los copos de nieve: una pesadilla de una noche de invierno. "Es otra cosa si se está rodando en el frío. Esto tiene que ver con la expresión; cuando uno se va en invierno a la nieve con un vestidito de verano muy ligero, eso significa algo", dice Pina Bausch.

Las personas en "DIE KLAGE DER KAISERIN" están expuestas, descubiertos y sin protección, buscando calor, ya sea un conejito que se tropieza jadeantemente con un témpano que va evaporándose, o una niña que yerra por el bosque gritando "mamá", ya sean distintas parejas, a las cuales les estorban siempre los vestidos en sus grotescos intentos amorosos.Todos están ocupados con un absurdo obrar, escarban huecos disparatados en la tierra; un solo hombre se desmaya debajo de su ropero, el cual va transportando por un extenso campo.Igual que un generador de viento deja levantar al principio la hojarasca otoñal, así se arremolinan las tristes reminiscencias alrededor. Los crueles modelos infantiles (ancianos llevan cargados a niños llorando a un bosque de árboles numerados; un bailarín cuelga a su pequeña hija de un árbol), imágenes de muerte (otro bailarín suspendido en un acuario, luego como un muerto en la nieve), inútiles ansias de amor - "A mí no me sorprende cuando alguien se muere/ delante de la carpa de la amada/ A mí me sorprende sólo cuando uno ama/ y se mantiene vivo", balbucea la actriz embriagada -, destrucción del medio ambiente y peleas de parejas, todos juntos motivos conocidos, se leen en "DIE KLAGE DER KAISERIN" como un montaje cinematográfico en largas tomas provenientes de las más famosas obras de Bausch como "1980", "Bandoneón", "Renate emigra", "Vals".Una sola vez en las diversas visiones de ensueño pregunta la actriz, completamente mojada, colocada con su compañero como una pareja de bodas, muertos de trizteza y literalmente mojados, adónde debe mirar ahora: un instante de la introspección es eso, de profesional a profesional, de actriz a directora. Sólo que ella realmente no es una directora cinematográfica.

Eva-Elisabeth Fischer

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