Convertir(se) en imagen

una retrospectiva histórica del cineasta alemán Harun Farocki

LABoral Centro de Arte y Creación Industrial, Gijón
del 07.04. al 18.06.2015

Recientemente fallecido en 2014, Harun Farocki es una figura fundamental a la hora de hablar de la centralidad de la imagen en nuestra cultura. De un cine militante, muy cercano a las tesis revolucionarias de la izquierda europea de los años sesenta, Farocki supo vehicular la crítica de las imágenes a un terreno mutante, similar aunque distinto del cine de Godard, donde se dan la mano la ficción y el documental en la forma de ensayo.

Como homenaje a su trabajo, LABoral Centro de Arte presenta, en colaboración con el Goethe-Institut Madrid, una retrospectiva que recorre la filmografía del cineasta alemán desde sus inicios en los sesenta hasta sus últimas películas. Un mosaico que representa a la perfección sus modos de hacer y su personal exploración de la imagen como relación de poder entre emisores y receptores. Y dónde, además, se refleja el transito del cine europeo desde la modernidad hasta la actualidad.

Retrato Harun Farocki Emplazado más allá de los géneros, su cine se asocia al concepto de ensayo fílmico, un conglomerado de prácticas diversas donde política, economía y estética se entremezclan en una forma de corte análitica que interroga la relación de una imagen con la otra. De esta forma sus películas se convierten en estudios holísticos sobre la sociedad contemporánea, caracterizados siempre por un intenso contenido sociopolítico, al mismo tiempo que reflexiona sobre la naturaleza de la imagen en movimiento, su historia y su devenir.
 
Farocki analiza las diversas técnicas de control que nuestra sociedad practica a través de instituciones como el ejército, la industria o las cárceles. Por medio de material reutilizado combina imágenes de distinta procedencia: del cine de Hollywood a publicidad pasando por piezas institucionales, películas industriales o caseras, vídeos de instrucción o cintas de videovigilancia. La mesa de montaje funciona en su cine como una máquina que yuxtapone imágenes, poniendo en relación tiempos y espacios distintos, a lo que hay que sumar secuencias filmadas que otorgan al relato un nuevo sentido.
 
Si bien sus películas tempranas están marcadas por una apuesta directa por la revolución y la propaganda, tal y como formulaba gran parte de la izquierda en torno a 1968, a medida que queda atrás la década de los sesenta su cine se hace más pedagógico, mostrándose más y más analítico sin por ello reultar menos comprometido. Es entonces cuando Farocki empieza a desarrollar un estilo de corte reflexivo donde documental y ficción son cateogrías en favor de la participación del público.
 
La filmografía de Farocki supone un intento de otorgar sentido al caos de imágenes que nos rodea, una taxonomía donde la tecnología, a su vez, deja de ser neutral para revelar el papel fundamental que ocupan en la generación de estructuras de pensamiento y conducta. “Los films de Farocki propone un constante diálogo con las imágenes, con la construcción de esas imágenes y con las instituciones que las producen y las hacen circular”. Ahora bien, es preciso señalar que esas  imágenes son vistas, siempre, a través de los ojos de alguien o que, en cualquier caso, son  destinadas a ser consumidas por los ojos de alguien. Con todo, el espectador, irremediablemente, está implicado en acto de actualizar toda tentativa para una cierta representación. La espectador mira una imagen: es como narciso, quien al final también él se convirtió en imagen de tanto mirarse.

Biografía Harun Farocki