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Mural de Nicandro Puente © Goethe-Institut Mexiko/Showcase

Ciudad de México
"Tlatelolco 1985: Sismo y resurrección", de Nicandro Puente

Un mural en homenaje a las víctimas del terremoto de 1985 en Ciudad de México lucha por sobrevivir en el complejo habitacional Nonoalco-Tlatelolco. Un breve recorrido por la historia de esta emblemática zona de la capital y sus desgastados muros.

Al hablar de memoria urbana e histórica en la Ciudad de México, es inevitable mencionar un lugar como Tlatelolco. Este barrio, situado en el centro de la capital, ha sido escenario de importantes transformaciones en la historia del país. Su espacio más emblemático es la plaza de las Tres Culturas, una enorme explanada donde conviven el pasado prehispánico, colonial y modernista de México. Una atracción turística marcada también por la infamia, pues justo allí fueron asesinados los manifestantes de movimientos estudiantiles y obreros a manos del ejército el 2 de octubre de 1968.
 
Esa noche y todo lo que ocurre en la plaza sucede bajo la mirada de los residentes del conjunto habitacional Nonoalco-Tlatelolco, un ambicioso proyecto modernista de cientos de edificios a lo largo de 964,000 metros cuadrados. Cuando se inauguró, en 1964, la unidad era una promesa: una ciudad dentro de una ciudad, con escuelas, oficinas, clínicas, áreas comerciales, teatros, centros deportivos, cines y estación de metro. La masacre del 68 despertó a sus habitantes de ese sueño, pero no fue sino hasta el terremoto de 1985 cuando Tlatelolco se transformó en pesadilla.

  • El complejo habitacional Nonoalco-Tlatelolco © Goethe-Institut Mexiko/Showcase
    El complejo habitacional Nonoalco-Tlatelolco es obra del arquitecto modernista Mario Pani.
  • El mural “Tlatelolco 1985: Sismo y resurrección” © Goethe-Institut Mexiko/Showcase
    El mural “Tlatelolco 1985: Sismo y resurrección” se encuentra en uno de los cerca de 100 edificios que forman parte de este complejo habitacional
  • Varios vecinos y habitantes de Tlatelolco intervinieron como voluntarios © Goethe-Institut Mexiko/Showcase
    Varios vecinos y habitantes de Tlatelolco intervinieron como voluntarios en la elaboración del mural.
  • El mural de Nicandro Puente es un homenaje a las víctimas de esta tragedia. © Goethe-Institut Mexiko/Showcase
    Tlatelolco fue una de las zonas más afectadas por el terremoto de 1985. El mural de Nicandro Puente es un homenaje a las víctimas de esta tragedia.
  • La obra hace parte de una serie de murales. © Goethe-Institut Mexiko/Showcase
    La obra hace parte de una serie de murales concebidos a finales de 1990 para embellecer el entorno urbano y unir a la comunidad.
  • El espacio más emblemático de Tlatelolco es la plaza de las Tres Culturas. © Goethe-Institut Mexiko/Showcase
    El espacio más emblemático de Tlatelolco es la plaza de las Tres Culturas, una enorme explanada donde conviven el pasado prehispánico, colonial y modernista de México.
  • El espacio más emblemático de Tlatelolco es la plaza de las Tres Culturas. © Goethe-Institut Mexiko/Showcase
    El espacio más emblemático de Tlatelolco es la plaza de las Tres Culturas, una enorme explanada donde conviven el pasado prehispánico, colonial y modernista de México.
  • El espacio más emblemático de Tlatelolco es la plaza de las Tres Culturas. © Goethe-Institut Mexiko/Showcase
    El espacio más emblemático de Tlatelolco es la plaza de las Tres Culturas, una enorme explanada donde conviven el pasado prehispánico, colonial y modernista de México.
  • El espacio más emblemático de Tlatelolco es la plaza de las Tres Culturas. © Goethe-Institut Mexiko/Showcase
    El espacio más emblemático de Tlatelolco es la plaza de las Tres Culturas, una enorme explanada donde conviven el pasado prehispánico, colonial y modernista de México.
El edificio Nuevo León, a unas pocas cuadras de la plaza de las Tres Culturas, colapsó la mañana del 19 de septiembre. Más de 30 años después, no se sabe con exactitud cuántas personas fallecieron y las imágenes de sus ruinas siguen siendo el recordatorio más amargo de la tragedia. En el lugar donde se erigía este edificio, se construyó un reloj solar que marca la hora exacta en que la tierra se cimbró. A unos cuantos metros de allí, el artista Nicandro Puente también quiso recordar a las víctimas con el mural “Tlatelolco 1985: Sismo y resurrección”.

Tlatelolco 1985: Sismo y resurrección

La zona donde se encuentra el mural parece no haber cambiado mucho desde entonces. Solo el tiempo ha hecho de las suyas. El parque, ubicado justo en frente de la obra, ha envejecido a la par. Un columpio roto, un pasamanos oxidado, una llanta tirada. De fondo, “Tlatelolco 1985: Sismo y resurrección” se cae a pedazos. Hay secciones donde la pintura está tan deteriorada que pronto será difícil identificar las figuras geométricas que Puente dibujó originalmente sobre el edificio de la sede de la central Telmex.
 
“Tlatelolco 1985: Sismo y resurrección” hace parte de una serie de murales que el artista tamaulipeco realizó en Tlatelolco a finales de la década del 90. Todos miden alrededor de 30 metros de altura y fueron concebidos no solo para embellecer el entorno urbano, sino para unir a la comunidad. Puente intervino las fachadas con la ayuda de varios voluntarios, en su mayoría vecinos del barrio. Ellos fueron quienes eligieron las temáticas de las obras e incluso aceptaron subirse, brocha en mano, a los andamios. Ese grupo de entusiastas se organizó y formó la Red Urbana de Muralismo Comunitario para continuar con el legado de Puente.
 
El proyecto inicial contemplaba diez murales, pero al final solo se pudieron completar cuatro. Dos más quedaron inconclusos tras la muerte del artista en 2005. Ha habido varios intentos y llamados de la Red sobre la necesidad de restaurar los murales que siguen en pie, pero hasta el momento no han tenido éxito. Es tal el olvido que las obras solo volvieron a ser noticia a finales de 2019, cuando desapareció, de un día a otro, el mural “Tlatelolco, héroe y mártir de las libertades”, ubicado en el edificio General Anaya, por trabajos de mantenimiento.
 
Si bien estas obras no necesariamente caben en la categoría de Street Art, la intención de construir un “patrimonio cultural comunitario”, en palabras de Puente, sigue inspirando a innumerables artistas en la actualidad. No sorprende entonces que algunos se autodenominen “muralistas 2.0”, en referencia al movimiento muralista mexicano de principios del siglo XX. Para ellos, al igual que para maestros de generaciones anteriores como Puente, sus creaciones urbanas solo cobran sentido cuando se experimentan y se comparten con los demás.

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