Minimalismo El regreso a lo esencial

Minimalismo

Menos es más. Así parece pensar un número cada vez mayor de personas. Ellas han decidido renunciar al consumo y cambiar las posesiones materiales por la libertad.

Los alemanes son consumidores fervientes. En el año 2014, el consumo privado de los alemanes alcanzó un nuevo récord: 1,57 billones de euros. Hacer compras es para muchos alemanes una de las ocupaciones preferidas en su tiempo libre, y el consumo es considerado por muchos el camino hacia la realización y la satisfacción personales. Y sin embargo, cada vez más alemanes buscan recetas para una vida más feliz, lejos de la simple acumulación de posesiones. Mientras que el tema de la ambición colectiva frente a la abundancia material fue durante muchos años un problema para quienes querían mejorar el mundo, desde hace algún tiempo, una nueva generación de jóvenes pragmáticos descubren el deseo de vivir con menos posesiones.

Por ejemplo Alex Rubenbauer. El joven estudiante proveniente de Nuremberg quería darle a su vida más orden y estructura. Así, decidió dar un paso en dirección a la simpleza: “Abandoné todas las cosas, ocupaciones y relaciones que pude. Hoy en día mi vida es mucho más sencilla y clara, como lo deseaba”.

Todo un nuevo movimiento de llamados “minimalistas” se encuentra a la búsqueda de una vida más simple a través de la supresión del consumo. Los minimalistas se alejan del círculo de consumir y guardar, e intentan así liberarse de los constreñimientos cotidianos que el consumismo trae consigo. Y es que tener mucho puede convertirse en un lastre. En efecto, comprar, cuidar, guardar y finalmente tirar a la basura cuestan tiempo, dinero y energía. Además, poseer cosas innumerables es una desviación, sostiene Rubenbauer: deshacerse de sus cosas significó para él un “alivio”. Los minimalistas viven según el principio “Menos es más”. Pero el abandono de cosas no es un fin en sí mismo. Se supone que la ganancia de espacio y tiempo que resultan de allí repercuten positivamente sobre la vida: menos estrés y obligaciones, menos gastos, menos necesidad de hacer orden, limpiar y reparar; y más espacio para mejores relaciones, ideas y experiencias.

Concentrarse en lo esencial

Para Rubenbauer y otros minimalistas se trata de concentrarse en lo esencial. “No hacer mil cosas al mismo tiempo, sino una sola. Más enfoque en vez de dispersión. El minimalismo es libertad e independencia”, resume Rubenbauer. “En principio, se trata de identificar qué es lo más importante en la vida, y suprimir todo el resto de cosas”.

Los motivos para llevar un estilo de vida minimalista son tan variados como sus seguidores: algunos quieren abandonar lastres innecesarios para tener una cabeza más clara. Otros desean cuidar el medio ambiente o su billetera, y algunos está interesados en practicar una crítica a la cultura y buscar una alternativa a una sociedad de consumo extremo. Estas formas de minimalismo suelen tener en común la separación de las cosas necesarias de las innecesarias. En cada caso, sin embargo, el minimalismo es practicado de diferente forma: unos establecen una cantidad específica de cosas que pueden poseer, para otros es suficiente rechazar conscientemente los imperativos de consumo. Muchos minimalistas se expresan en público y escriben blogs sobre su nuevo estilo de vida. Alex Rubenbauer también quiere “inspirar a la gente para que reflexione” y “hacer una contribución a un mundo sostenible”. Al mismo tiempo, los informes sobre el minimalismo en los medios de comunicación han hecho que éste se haya convertido en una tendencia de moda, si bien el consumo material reducido no es un fenómeno de la vida moderna, sino que existe desde hace miles de años en la forma del ascetismo o como modo de vida en comunidades y conventos.

La renuncia voluntaria a las alternativas

Para Bernd Vonhoff, director de la Asociación de sociólogos alemanes, el minimalismo es el “polo opuesto a desarrollos sociales que quieren expresarse cada vez más rápido y en mayor número”. Para un número creciente de personas, es cada vez más clara la “discrepancia entre más y más alternativas y el aumento real de limitaciones a nuestra acción”. El minimalismo es así una respuesta a la creciente complejidad de nuestro mundo. El abandono consciente puede ayudar a dominar el estrés. “La renuncia voluntaria a las alternativas puede simplificar las decisiones y posibilitar la autodeterminación”. En general, “la autodeterminación es un aspecto primordial del minimalismo”, explica el sociólogo. Por lo demás, según Vonhoff, solo un país rico como Alemania ofrece las condiciones ideales para el modo de vida minimalista. Pues él implica la decisión consciente de vivir con menos cosas de las que uno podría tener. “El minimalismo sin conciencia sería pobreza”, dice Vonhoff, y “según la experiencia enseña, vivir con conciencia de la escasez no lleva a una satisfacción sostenible”.

Pobretones digitales

Ahora bien, los minimalistas no son necesariamente enemigos del consumo. Alex Rubenbauer valora un “buen nivel de vida material” y compra “poco, pero de buena calidad”. Cuando consumen, para los minimalistas es importante que las cosas tengan un uso real, ojalá uno que haga la vida más sencilla. Así, no renuncian a los computadores personales y los celulares, pues estos aparatos les dan acceso al mundo digital, en el que poseer menos no necesariamente significa renuncia. Libros, revistas, fotos y colecciones de música: todo esto es hoy en día inmaterial y se encuentra en la llamada “Cloud”. A través de la digitalización, mil cosas se convierten en una sola: el smartphone.

El libro El reto de las cien cosas, de Dave Brunos, produjo entre los minimalistas una verdadera competencia para ver quién podía decir que solo poseía cien cosas. Muchos minimalistas registraron meticulosamente en sus blogs la lista de sus posesiones. Esta regla autoimpuesta produce debates curiosos, como por ejemplo: cuántas cosas son un par de calcetines. Lo único claro es que solo las cosas materiales cuentan. La riqueza digital, que aumenta constantemente, no se tiene en cuenta. Bernd Vonhoff reconoce que digitalización es “una influencia definitiva respecto al modo de vida minimalista”, pero se pregunta al mismo tiempo si con ayuda de la técnica las posesiones no se desplazan simplemente al terreno virtual.