Mumblecore alemán Filmar películas, así nomás

„Love Steaks“ de Jakob Lass
„Love Steaks“ de Jakob Lass | © Daredo Media

Con el mumblecore alemán se coloca bajo los reflectores una variante del cine alemán que le apuesta a la improvisación. ¿Pero qué son exactamente las películas mumblecore y qué ofrece este movimiento del panorama fílmico alemán?

Al margen del cine del mainstream local, son sobre todo tres corrientes las que definen el panorama fílmico alemán en la actualidad: la llamada Escuela de Berlín, el nuevo cine de género alemán, que todavía está en pañales, y el recién bautizado mumblecore alemán (también: mumblecore de Berlín). Este último ha llamado la atención de los cineastas locales sobre todo desde el gran éxito que tuvo Love Steaks (2013), de Jakob Lass, en diversos festivales. ¿Pero qué es, en realidad, el mumblecore alemán?

Mumblecore alemán: explicación de un concepto

El concepto “mumblecore” surge en la escena del cine independiente en Estados Unidos. Se refiere a películas filmadas con un bajo presupuesto y que le apuestan fuertemente a la improvisación en la actuación y en la puesta en escena. Se relaciona estrechamente con esto la moderna técnica digital de grabación, que ha hecho que esta forma de filmar se pueda hacer en grande y que sea también socialmente aceptable. La palabra “mumble” –en español: mascullar– hace alusión a la frecuentemente mala calidad del audio de los diálogos improvisados en las primeras películas mumblecore. Andrew Bujalski (Funny Ha Ha, USA 2002) es probablemente el representante más conocido de este género. A pesar de varios paralelismos, todavía resulta frágil la afirmación de que el nuevo cine digital alemán ha recibido un nombre acertado que toma como referencia la escena mumblecore de Estados Unidos.
 
Silvi de Nico Sommer, tráiler (Youtube.com)

Películas alemanas que correspondan a la forma de trabajo del mumblecore ya existen desde hace varios años. Algunos ejemplos son Silvester Countdown (Oskar Roehler, 1997) o Das weiße Rauschen (El rumor blanco, Hans Weingartner/ Tobias Amann, 2002), por no hablar de Klaus Lemke (Berlin für Helden, Berlín para héroes, 2012) o Andreas Dresen (Halbe Treppe, A media escalera, 2002). El hecho de que el mumblecore esté siendo tomado cada vez más en cuenta por cineastas y críticos de cine se explica porque estas películas cada vez se exhiben más en las salas de cine alemanas. Entre los representantes del mumblecore alemán se cuentan, además de Jakob Lass (Love Steaks, 2013) y Tom Lass (Kaptn Oskar, Capitán Oskar, 2013) sobre todo también Axel Ranisch (Reuber, Ladrones, 2013), Nico Sommer (Silvi, 2013) y Hanna Doose (Staub auf unseren Herzen, Polvo en nuestros corazones, 2013).

Filmar espontáneamente

“Me encanta cuando frente a la cámara surge algo que no se había acordado. Cuando uno de repente se da cuenta que los personajes que uno inventó se han convertido en personas, de que algo nuevo pasa porque tuvieron que actuar auténticamente en el momento. Es algo místico.” (Axel Ranisch)

La característica principal del cine mumblecore es la improvisación como recurso estilístico y de escenificación, que es como un hilo rojo que recorre toda la producción. No sólo los intérpretes improvisan, sino también los directores y los camarógrafos. Casi nunca hay un guión y la filmación transcurre sirviéndose de arcos de acción trazados a grandes rasgos. La estilizada autenticidad que surge a partir de ello marca casi un polo opuesto a las películas de la Escuela de Berlín, tan rigurosamente concebidas.

Estéticamente esta forma de trabajar se refleja en una cámara de efecto documental, duros cortes entre las escenas e imperfecciones técnicas. Para aprehender las improvisaciones de los actores se filma con cámara en mano, para poder reaccionar con flexibilidad ante lo que ocurre. Las marcas en el piso o los transcursos de las escenas ensayados hasta el más mínimo detalle se eliminan, igual que una iluminación minuciosa y que requiere de mucho tiempo. Con mayor frecuencia que en las películas filmadas de manera clásica, las películas improvisadas se vuelven a crear durante el montaje. Ahí es donde los diálogos espontáneos y las situaciones se integran en un concepto dramatúrgico total. Es obvio que aquí se requiere de mimos con una gran expresividad, dado el trasfondo de la forma de trabajo semidocumental. Para los pequeños papeles los directores de mumblecore –igual que sus contrapartes estadunidenses– gustan de emplear a legos, que actúan en su entorno cotidiano o laboral.

El mumblecore alemán: ¿Qué sigue?

Chicas gordas de Axel Ranisch, tráiler (Youtube.com)

Gracias a la mayor atención que le prestan el periodismo cinematográfico y los festivales, el mumblecore alemán es hoy más fuerte que nunca. Así Axel Ranisch filmó su primer largometraje Dicke Mädchen (Chicas gordas, 2012) en un acto de autoexplotación por “fenomenales 517.32 euros” –como se informa en el tráiler–, y para su segunda película Ich fühl mich Disco (Me siento disco, 2013) ya dispuso de 500.000 euros, majestuosos por comparación. Mientras que Ranisch le sigue siendo fiel a la improvisación con su “familia fílmica”, se plantea la pregunta de en qué medida los presupuestos más elevados modifican a las demás películas mumblecore. Por ejemplo, Aron Lehmann reflexiona en su inteligente debut cinematográfico Kohlhaas oder die Verhältnismäßigkeit der Mittel (Kohlhaas o la proporcionalidad de los medios, 2012) acerca del tener que filmar sin dinero. Al mismo tiempo, él recurre más que sus colegas a un guión terminado, incluso se podría suponer que va a tirar por la borda el estilo de improvisación en cuanto pueda minimizar los imponderables de una filmación gracias a presupuestos más altos.

Como sea, las síntesis entre el mumblecore alemán, el nuevo cine de género alemán y la Escuela de Berlín le marca un interesante camino al cine alemán. El hecho de que, gracias a la moderna técnica digital, películas no budget puedan entretanto lucir como trabajos de cine y no como videos amateurs es una ventaja considerable que la joven escena fílmica puede aprovechar para lograr sus objetivos. La técnica de video digital también está cambiando totalmente al panorama del cine alemán y hace posible separarse de las normas impuestas por las instituciones de fomento al cine: “Uno puede filmar una película. Así nomás. Y no hay que seguir a nadie más que a la propia intuición”, se lee en el Manifiesto de muy buenas películas, de Axel Ranisch. Justamente por eso actualmente las películas no budget están brotando como hongos por todas partes, y a partir de esta masa es que está surgiendo de forma cada vez más regular una postura propia frente al cine.