Organizaciones de refugiados Por el derecho a voz

Flüchtlinge demonstrieren auf dem Oranienplatz in Berlin.
Flüchtlinge demonstrieren auf dem Oranienplatz in Berlin. | Foto: © Leif Hinrichsen

Los refugiados en Alemania han formado numerosas organizaciones para luchar por el reconocimiento de sus derechos. El llamado es a crear redes para lograr mayores niveles de autonomía.

Chu Eben se acuerda todavía perfectamente cuán frustrante y angustiosa era la vida en el alberge de refugiados, donde debía compartir una pieza de doce metros con tres personas desconocidas, imposibilitado de desplazarse libremente, sin dinero para un curso de alemán y sin la menor idea de cómo y cuándo iba a terminar esa vida en el “limbo”. No se puede confinar a una persona a vivir durante años aislado en un albergue, solo porque su situación legal no está resuelta" dice este camerunés hoy, 17 años después de su llegada a Alemania.

Al principio fue llevado a un centro de refugiados en Eisenhüttenstadt, una ciudad en el Estado de Brandemburgo, donde vivía, como todos los refugiados, limitado por el deber de residencia, que no les permite abandonar el territorio del distrito de destino sin una autorización de la oficina de migraciones. La organización de Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR) sostiene que esa reglamentación no se ajusta al derecho internacional y ha hecho varios llamados a las autoridades de gobierno y al sistema de justicia del país para que la revisen, pero hasta la fecha no ha tenido éxito. En la mayoría de los estados federados, los solicitantes de asilo tampoco pueden ir directamente al médico ni llamar a una ambulancia sin una autorización previa de la oficina de extranjería o de la institución de refugio responsable. Un estrés permanente para el cuerpo y la mente, como dice Chu.

Frente a este estado de cosas, juntó fuerzas con otros amigos y resolvieron hacer algo para mejorar la situación. "Rápidamente nos dimos cuenta de que necesitábamos un concepto a partir del cual intercambiar informaciones en los centros de  refugiados y establecer redes“, dice Chu. Así nació la idea de ofrecer cursos de computación para refugiados y crearon una organización bajo el nombre de Refugees Emancipation, que contó con el apoyo de estudiantes de la Universidad técnica de Berlín y de una tienda de cursos de computación. Refugees Emancipation tiene actualmente un cyber café en un barrio comercial de Potsdam y varios otros en diferentes albergues de refugiados, entre ellos en Luckenwalde, Prenzlau y Eisenhüttenstadt. El proyecto sin embargo no está exento de dificultades, los medios tecnológicos son escasos, pero también la continuidad se ve permanentemente amenazada, porque muchos de los voluntarios que apoyan el proyecto no pueden comprometer su ayuda al largo plazo. El proyecto no recibe ningún tipo de ayuda financiera estatal para los cursos y algunos albergues no están ni siquiera dispuestos a facilitar un espacio para las clases. "La sociedad civil", dice Chu, "todavía no ha entendido lo importante que es que los refugiados creen estructuras para mejorar su calidad de vida."

Vivir a la espera

Según datos de ACNUR, en 2014 se presentaron alrededor de 73.000 solicitudes de asilo en Alemania. Entre 20.000 y 30.000 personas obtuvieron de las autoridades documentos provisorios a la espera de que en algún momento se inicie el procedimiento de asilo.

Chu tiene hoy permiso de residencia, pero, a veces, todavía se siente inseguro e insuficientemente integrado, dice. "Participar de la vida social es importante. Si el gobierno les diera a quienes piden asilo una mayor sensación de libertad, muchos refugiados tendría más fuerza para salir adelante."

En la actualidad existen numerosos proyectos de refugiados que quieren terminar con las fronteras. Un ejemplo es el de la Oranienplatz en Berlín, que se mantuvo ocupada durante un año y medio por refugiados de toda Alemania en protesta contra la política de asilo. Si bien hoy las carpas ya despejaron la plaza, el movimiento no se ha detenido. "Con el ejemplo de la Oranienplatz le mostramos a los refugiados en Europa que es posible luchar", dice Adam Bahar, un sudanés de 33 años, que en 2012 huyó de su país y debió atravesar otros ocho antes de llegar a Berlín. Bahan fue uno de los que acampó en la Oranienplatz y hoy sigue activo políticamente, organizando actividades y marchas de protesta.

Los refugiados cada vez se organizan más

También Mbolo Yufanyi lucha desde hace muchos años contra la exclusión social de quienes buscan protección. En Camerún su vida corría peligro, y así llegó a Alemania en 1998 como peticionario de asilo. Un año más tarde se vinculó a la organización de refugiados The Voice Refugee Forum Deutschland. "Para nosotros estaba claro que no teníamos derecho a voto, pero queríamos tener derecho a voz", dice  Mbolo Yufanyi. El activo camerunés, junto a otros refugiados igualmente comprometidos, lograron extender el movimiento desde la ciudad de Mühlhausen en el estado de Turingia a otros estados, y organizaron grandes campañas en contra del deber de residencia, las deportaciones y la brutalidad policial.

El objetivo central de The Voice sigue siendo apoyar a los refugiados en su lucha por sus derechos y crear conciencia de que son ellos mismos quienes deben asumir esa lucha, dice el doctor en Ciencias Forestales. "Vivimos en una sociedad que cada día se nos hace sentir que somos indeseados. Los refugiados ocupan el status social más bajo que puede tenerse dentro de la estructura de este país. Hoy ya no hay fronteras internas en Alemania, pero sigue habiendo muchas fronteras para los extranjeros." Sin embargo, también es un hecho que los refugiados cada vez se organizan más y luchan por sus derechos. "Para tener mejores oportunidades en el futuro, la organización es fundamental", dice Mbolo.