Música de cámara 2015 Amplia calma

„Minusbolero“
„Minusbolero“ | Foto (detalle): © Johannes Kreidler / „Minusbolero“

Para la música académica el 2015 no fue un año de grandes controversias, pero sí de muchos cambios personales en la escena alemana.

El año 2015 podría ser desde ya considerado como una situación histórica excepcional. Un año lleno de crisis, cambios y tragedias; un año después del cual se deberán de discutir, analizar y apreciar de nuevo supuestas obviedades, en perspectiva política, social y económica. Sin embargo, en la música clásica moderna se percibió una tendencia inversa. A pesar de que hubieron algunos cambios en aspectos personales, el 2015 fue más bien calmo en relación a su contenido – sobre todo en comparación al “clima discursivo” de los últimos años, donde se cuestionaron normas estéticas, posiciones y trazados de manera intensa.

Por ello, el discurso de la prensa especializada habló de una “nueva levedad de la música académica”. Un crítico del diario Neue Musikzeitung (nmz) creyó distinguir esta corriente en el Festival ECLAT. De hecho, el festival, que se llevó a cabo a comienzos de febrero en la Theaterhaus de Stuttgart, estuvo libre de composiciones que presentaran profundidades existenciales a los oyentes en todos y cada uno de los silencios de corchea. En lugar de ello predominaron piezas que no precisaban cautivar al oyente para poder ser percibidas de manera “adecuada”. Por ejemplo la escénica y minimalista Black Box Music de Simon Steen-Andersens, el  técnicamente lúdico dúo para piano de Brigitta Muntendorf The Key of Presence o la lectura performativa del sueco Erik Bünger, donde se consideraron de manera original las circunstancias y los acondicionamientos de la percepción musical. El Minusbolero de Johannes Kreidler causó sin embargo un poco de agitación: Kreidler se limitó a extraer de las partituras de Ravel lo melódico – la orquesta sinfónica de la emisora pública SWR de Stuttgart debió concentrarse sólo en el acompañamiento. Aun cuando algunos se sintieron obligados, por respetar los códigos, a reclamar la ausencia de creación artística propia, al fin y al cabo nadie quiso llamarlo un escándalo.

La música como interpelación de una época

Con expectación se esperó el siguiente gran Festival: el MaerzMusik de Berlín, el cual en 2015 fue responsabilidad por primera vez del nuevo director artístico Berno Odo Polzer. Polzer concibió el festival como un “espacio donde puedan converger la vida, el arte y la teoría, así como la vivencia y la reflexión”. Como signo visible de este nuevo diseño añadió al nombre del evento una voluminosa pretensión: el MaerzMusik fue de esta manera un festival sobre cuestiones contemporáneas. El simposio Thinking Together, con el cual el discurso estético fue convertido de la mano de Polzer en un elemento integral del festival, forma parte de este nuevo posicionamiento. Así, teóricos y teóricas como la egiptóloga Aleida Assmann, el filósofo Pascal Michon o el sociólogo Maurizio Lazzarato discutieron sobre las más distintas perspectivas del tiempo como fenómeno. Claro que también fueron hechas preguntas sobre el tiempo en términos musicales, se ofrecieron diferentes esbozos sobre la temporalidad, como permanente transformación en la obra Liquid Room del conjunto belga Ictus o como “burbuja temporal” en el monumental proyecto de treinta horas The Long Now. Paralelo a estos formatos, el resto del programa de conciertos del MaerzMusik resultó sin embargo en gran parte más bien convencional. (El hilo conductor fue la afable música de Georges Aperghis.)

Sean abrazados

Los cambios personales también ocurrieron en la Trienal del Ruhr, donde con los cambios programados de director parecen comenzar épocas difíciles para la música académica. Si Heiner Goebbels hizo a la música del siglo XX un componente irrenunciable del festival entre 2012 y 2014, sobre todo con la programación de producciones de ópera excepcionales, su sucesor Johan Simons tomó una dirección contraria. En su cargo como director, Simons ha hecho de una cita de Schiller su lema: Seid umschlungen (Sean abrazados). En su primer programa el holandés dejó claro a qué público va dirigido este abrazo. Excluyendo las múltiples programaciones de la obra tardía de Luigi Nonos, Prometeo, Simons ha apostado por hitos de la historia de la música: Orfeo de Monteverdi, algunas obras de Bach, la Schöpfung de Haydn, el Requiem de Mozart y el Rheingold de Wagner. La conexión a la música contemporánea fue buscada por otro lado a través de diversos deejays o con la banda alemana de música indie The Notwist.

Otro cambio en la dirección artística ocurrió en el Festival de Donaueschingen en Baden-Wurtemberg. En noviembre de 2014 murió luego de una grave enfermedad Armin Köhler, quien fuera director desde 1992. Su sucesor fue Björn Gottstein, redactor para música académica de la transmisora pública SWR en Stuttgart. Sin embargo, el programa del festival Donaueschinger Musiktage del 2015 ya había sido planificado completamente por Köhler y reflejó de nuevo la esencia del acceso de éste hacia la música actual: la confrontación de contrastes estéticos y el valor de buscar formatos fuera de lo común. La pieza más controvertida del festival fue uno de estos riesgos: la performance de cuatro horas Freiheit – die eutopische Gesellschaft (Libertad – la sociedad eutópica) del artista suizo Patrick Frank. Configurada como una forma mixta entre happening, concierto y simposio científico, se llevó a cabo en distintas locaciones. Frank concibió esté proyecto completo como “ópera de teoría”. También otras obras dividieron al público en Donaueschingen: el extenso homenaje a Venecia Le Encantadas de Olga Neuwirth fue catalogado por algunos como audiodescripción atrapante y por otros como kitsch noble. Casi unánimemente positiva fue por otro lado la reacción frente al concierto de clarinete über, con el cual Mark Andre cerró el festival del año pasado. Como es habitual en él, Andre trabajó esta pieza con medios muy reducidos, con un empleo preciso de la orquesta y un solo sumamente intenso.

Perspectivas y tendencias

El homenaje del año fue sin duda para Helmut Lachenmann. El cumpleaños número ochenta del compositor fue celebrado con numerosos eventos. La ópera de Frankfurt presentó por ejemplo su obra de teatro musical Das Mädchen mit den Schwefelhölzern (La pequeña cerillera), dirigido por Benedikt von Peter. El brillo musical de esta producción pudo ocultar durante largos períodos la pregunta de por qué el actor Michael Medl y un conejillo eran los que se desempeñaban como protagonistas sobre las tablas. La atención en la región de Frankfurt para Helmut Lachenmann fue además en la bienal de música moderna cresc…. En el marco de esta, Lachenmann fue homenajeado el 27 de noviembre en el Kurhaus de Wiesbaden, donde el conjunto Modern y la orquesta sinfónica de la emisora hr tocaron una extensa serenata. En Stuttgart, su ciudad natal, se celebraron  sus ochenta años con el ciclo Lachenmann-Perspektiven, Perspectivas de Lachenmann: El grupo Musik der Jahrhunderte, la Opera de Stuttgart, la Academia de Música y la SWR organizaron un festival de cuatro semanas que incluyó música de Lachenmann, así como también de sus profesores, discípulos y compañeros en un programa de casi veinte conciertos.

¿Nueva levedad? ¿Ambiente festivo? Cómo sea que queramos calificar este año en la música académica, no será recordado por grandes controversias. Sólo quizás en los círculos de la excelencia académica, como en el departamento de música de la Universidad de Harvard, se consideró al estado de la música alemana de manera abiertamente crítica. Luego que en el 2013 en cooperación con el Instituto Goethe de Boston se desarrollara la conferencia “Nuevas Perspectivas para la música académica en Alemania”, en marzo del 2015 se realizó una nueva actividad, esta vez con el título “Nuevas tendencias de la música contemporánea en Alemania”. Hasta ahora, los aportes que fueron manifestados por los compositores Claus-Steffen Mahnkopf y Kai Johannes Polzhofer, o por parte del filósofo Gunnar Hindrichs, entre otros, sólo son conocidos, lamentablemente, por el reducido círculo de los participantes. Quizá la publicación de actas de dicho encuentro lograría brindar un poco de constructiva agitación en la acogedora esfera de la música académica.