Gabi Ngcobo “Todos somos poscoloniales”

Gabi Ngcobo, curadora de la décima edición de la Bienal de Arte Contemporáneo de Berlín
Gabi Ngcobo, curadora de la décima edición de la Bienal de Arte Contemporáneo de Berlín | Foto: Masimba Sasa

Gabi Ngcobo, la recientemente nombrada curadora de la décima edición de la Bienal de Arte Contemporáneo de Berlín que tendrá lugar el 2018, nos habla sobre el poscolonialismo y la importancia de reconsiderar la historia.

Como co-fundadora del extinto “Center for Historical Reenactments“ (Centro para la Reconstrucción Histórica), CHR (2010–2014), usted ha estado involucrada en proyectos que investigan formas de entender la historia y la memoria, y cómo el lenguaje desempeña un papel significativo en estos asuntos. Me interesa saber más sobre la importancia que tiene la historia en su trabajo como curadora. ¿Podemos realmente “re-escribir” el pasado? ¿Quién está autorizado a escribir la historia?

Durante sus años de vigencia, el CHR expuso algunos temas y exploró diversos modos sobre cómo reconsiderar la historia, generando nuevas preguntas sobre viejos temas que en algún momento fueron mucho más urgentes en nuestra historia reciente. Hay una necesidad y una responsabilidad de investigar cómo las narrativas históricas han sido escritas y construidas, sobre todo desde aquellas posturas que glorifican a aquellos que históricamente han causado un enorme daño a otras personas y su rol privilegiado como escritores u oradores. CHR nos dio una plataforma desde la cual insistimos y nos apropiamos del modo cómo entendemos nuestro pasado en diálogo con el mundo, principalmente desde posturas geográficas muy cercanas a las nuestras. No existe ningún momento en la historia en el que las personas no hayan hablado y/o escrito. Es importante tomar seriamente un punto de vista más allá de las grandes narrativas y considerarlas como conocimiento, pues todos necesitamos darle un sentido al mundo.

En una video-entrevista para la revista brasileña de arte y cultura “Bravo!” con motivo de la  32a Bienal de São Paulo, usted sugiere que deberíamos “decolonizarnos a nosotros mismos” a través de un proceso de pérdida u olvido de lo que hemos aprendido previamente, y así crear nuevos modos de entender la práctica curatorial. ¿Nos podría dar un ejemplo de esto?

Creo que cuando hablamos sobre el proyecto de decolonización, es necesario aclarar que se trata de un proyecto que busca cambiar el orden del mundo. Pero, como dice el intelectual de origen afro-caribeño Frantz Fanon ésto “no puede ser resultado de prácticas mágicas o de un choque natural, ni tampoco puede surgir a partir de un entendimiento en buenos términos” (cita tomada de The Wretched of the Earth (Los condenados de la tierra)). La decolonización significa crear nuevas formas de conocimiento y poder, y eso puede suponer un procedimiento bastante desagradable. El proceso curatorial puede ser un espacio para reflexionar sobre estos temas, además de hacer preguntas que permitan negociar con un mundo motivado por guerras erradas y peligrosas.

El poscolonialismo es uno de los temas centrales en sus investigaciones. ¿Planea utilizar elementos de estas teorías durante la siguiente Bienal de Berlín?

Me gustaría creer que todos reflexionamos (o deberíamos reflexionar) sobre un mundo que es mayoritariamente poscolonial. Todos somos poscoloniales… Algunos contextos son más poscoloniales que otros. Podemos anticipar lo que significaría para aquellas potencias mundiales, tales como Alemania, admitir activamente, reconocer o comprometerse en su poscolonialidad, es decir en el rol que han desempeñado en facilitar la expropiación de tierras, regímenes brutales que han asesinado y deshumanizado a otras personas por cientos de años. Yo vivo en Sudáfrica, en una así llamada “sociedad post-apartheid”. Yo rechazo el punto de vista del “post” por lo que significa como definición para mí y el trabajo que realizo como educadora, artista y curadora. Lo rechazo, porque para mí y para mucha gente que conozco el “post” es únicamente un punto de partida que marca o subraya la importancia de lo que se describe como “post”. Es, en ese sentido, no un tema central, sino más bien una posición inevitable, que constantemente trato de evitar, pues sólo de esta manera puedo regresar a verlo con una mirada más fresca.

A pesar de que actualmente el foco de atención del arte es lo “contemporáneo global”, la escena del arte contemporáneo sigue siendo principalmente eurocéntrica. ¿Usted ha elegido reflexionar en algún momento sobre el así llamado “sur global” o ha estado involucrada en proyectos que promuevan el diálogo “sur-sur”?

Generalmente intento no utilizar etiquetas. Sin embargo, sé que al no nombrar y/o al tomar un punto de vista determinado se abre una puerta a que esa misma postura se vea infiltrada por personas, instituciones e ideas que sólo piensan sobre nuestras subjetividades como metáforas de algo más. Es igual de necesario vigilar términos como “el sur”, así como también estar alerta sobre cómo estos conceptos se utilizan para describir y/o discriminar.

Cuando la historia tiene lugar exactamente en el momento en que uno se encuentra allí, como sucedió durante la pasada Bienal de São Paulo, con el proceso de destitución de la presidenta de Brasil Dilma Rousseff y las consiguientes protestas contra Michel Temer, quien tomó el mando del gobierno, ¿cuál es el rol que desempeña el arte en este singular período de tiempo, el “hoy”?

Nuestra tarea como personas creativas, parafraseando a Nina Simone, debería ser siempre ser capaces de reflexionar sobre los tiempos en los que vivimos. Lo hacemos cuando desafiamos construcciones de la historia que han favorecido y continúan favoreciendo a los poderosos, mientras que luchamos por el futuro que queremos ver y vivimos en el mundo más allá de nuestra existencia física.

En este sentido, ¿cómo entiende usted su rol como curadora de la siguiente Bienal de Berlín en el contexto actual en Alemania, con la llegada de un gran número de refugiados y el incremento de partidos políticos de extrema derecha?

Como lo mencioné, creo que es necesario para una plataforma como la bienal tener en cuenta los contextos sociopolíticos urgentes en donde se lleva a cabo, además de incluir narrativas históricas que han dado forma a un lugar en relación con el resto del mundo.
 

Gabi Ngcobo, curadora de la décima edición de la Bienal de Arte Contemporáneo de Berlín Gabi Ngcobo, curadora de la décima edición de la Bienal de Arte Contemporáneo de Berlín | Foto: Masimba Sasa Desde inicios de la década de los 2000, Gabi Ngcobo (1974) ha estado comprometida en proyectos artísticos colaborativos, curatoriales y educativos, tanto en Sudáfrica como a nivel internacional. Es miembro fundador de las plataformas colaborativas NGO – Nothing Gets Organised (Nada se puede organizar) (NGO por sus siglas en inglés) y el Center for Historical Reenactments (Centro para la Reconstrucción Histórica) (CHR por sus siglas en inglés, 2010–14).

Recientemente, Ngcobo ha sido co-curadora de la 32a Bienal de  São Paulo (2016), que tuvo lugar en el pabellón Ciccillo Matarazzo en São Paulo, y A Labour of Love (2015), en el Weltkulturen Museum en Fráncfort del Meno. En Ciudad del Cabo, Sudáfrica, ha trabajado para la Iziko South African National Gallery y para la Cape Africa Platform, donde fue co-curadora de la Cape07 Biennale (2007). Desde el año 2011 trabaja como docente en la Escuela de Arte Wits School of Arts, de la Universidad de Witwatersrand en Sudáfrica. Actualmente vive en Johannesburgo y se mudará a Berlín para los preparativos de la décima edición de la Bienal de Berlín.