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Girl Games: codeathon de juegos digitales
Cuando la princesa salva al príncipe

El juego “Moon Drop” de Nicole Benítez y Laiz Garcia proyectado en la fachada de un edificio en San Pablo
El juego “Moon Drop” de Nicole Benítez y Laiz Garcia proyectado en la fachada de un edificio en San Pablo | Foto: Gabriel Quintão

Jóvenes desarrolladoras de Alemania, Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia y Perú acudieron al "Girl Games" de San Pablo para revolucionar la industria de los videojuegos. Las participantes de este proyecto del Goehte-Institut estuvieron de acuerdo en una cosa: el sector necesita más mujeres.

“Muchos de los personajes femeninos de videojuegos tienen un aspecto completamente irreal, a lo sumo cumplen papeles secundarios y encarnan todos los clichés imaginables sobre las mujeres”, dice Juliana Montes, programadora de Bogotá. En el panel de discusión “Women in the Industry” habló junto con Sol Sanchez, programadora de Lima, e Isabella Rodolfo, diseñadora de São Paulo, sobre la diversidad en la industria de los videojuegos. “En el diseño de juegos lo importante es sobre todo construir personajes creíbles. Por eso necesitamos más mujeres en los equipos de desarrolladores”, opina Montes.

Las participantes de “Girl Games” Las participantes de “Girl Games” | Foto: Alile Dara Onawale “Las mujeres constituyen más del cincuenta por ciento de los jugadores en todo el mundo. Pero en el desarrollo de contenidos o arte y en la programación de videojuegos están en una clara minoría”, explica Caia Hagel, editora de la revista SOFA y una de las curadoras del programa. Los juegos digitales, en cuanto medios masivos, influyen en la percepción de niños, jóvenes y adultos. La diversidad social sólo se reflejará en los juegos cuando el sector admita la diversidad en las narraciones y los personajes.

Sexismo en la industria de los videojuegos

Las trece desarrolladoras de juegos, que vienen de América del Sur y Alemania y todas tienen entre 21 y 25 años, se reunieron en São Paulo por invitación del Goethe-Institut. Todavía están al comienzo de su carrera laboral y quisieran entrar en la industria trabajando de programadoras, diseñadoras gráficas y de juegos. Casi todas son las únicas mujeres en los respectivos lugares donde cursan sus estudios.

Durante el evento “Girl Games”, de dos semanas de duración, las participantes discutieron sobre el sexismo en la industria y sobre movimientos feministas como #MeToo, #NemUmaMenos y #NiUnaMenos en América del Sur y Alemania. Además, desarrollaron en equipo prototipos para juegos digitales. El foco estuvo puesto en narrativas que reflejaran sus propias experiencias. Por ejemplo, el equipo de Constanza Garcías de Buenos Aires y Valeria Taborga de La Paz, presentó un juego de citas para mujeres lesbianas. Con el Coming Out Simulator surge una aproximación lúdica al mundo empírico real.

Las desarrolladoras de juegos Nicole Benítez y Laiz Garcia durante el programa Las desarrolladoras de juegos Nicole Benítez y Laiz Garcia durante el programa | Foto: Gabriel Quintão

“Los equipos que mejor funcionan son los que tienen al menos treinta por ciento de mujeres”

El programa incluyó también el intercambio con profesionales del sector. La programadora de videojuegos canadiense Brie Code, co-desarrolladora de dos versiones de Assassin‘s Creed y fundadora del estudio TruLuv Media, habló en la inauguración sobre sus experiencias en la industria: “Los equipos que mejor funcionan son los que tiene al menos treinta por ciento de mujeres”. La falta de mujeres en los equipos de desarrolladores llevó a que la narrativa y los personajes estuvieran demasiado recortados para grupos masculinos. Así los estereotipos se refuerzan.

“Siempre pensé que yo era la responsable”

Alina Feindor, que cursa el último semestre de su licenciatura en Game Art & 3D en Frankfurt, dice: “A menudo me dicen que tomo las cosas demasiado en serio y que exagero cuando, por ejemplo, critico los comentarios despectivos sobre las mujeres que hay en los foros de gaming. Pero veo que aquí las otras participantes cuentan historias parecidas”.

“Siempre pensé que era yo la responsable de sentirme tan excluida”, dice Perla Peralta, estudiante de ingeniería de software, de Lima. “Pero a las otras participantes del Girl Games les pasa exactamente lo mismo.”

Constanza Garcías, artista de videojuegos y animación de Buenos Aires, completa: “Fue un momento importante cuando todas nos dimos cuenta de que como mujeres habíamos hecho experiencias parecidas en la industria de los videojuegos”.

“La industria ya no nos puede ignorar”

La industria de los videojuegos tiene cada vez mayor conciencia del problema. En la misma dirección apuntan los numerosos debates sobre la diversidad organizados en los festivales y exposiciones de videojuegos. “El cambio ha comenzado pero todavía estamos muy lejos del objetivo”, afirma Juliana Montes. “El sexismo sigue muy presente en los estudios de diseño y en los juegos mismos.”

Sol Sanchez lo resume así: “Necesitamos que en los videojuegos haya más heroínas, más personajes queer y más crítica social. Por una vez la princesa tiene que salvar al príncipe. Como mujeres no sólo somos programadoras y artistas talentosas, también representamos la mitad del mercado. La industria ya no nos puede ignorar”.

Panel de debate “Women in the Industry”, (de izq. a der.): Sol Sanchez, Juliana Montes, Ricarda Messner, Caia Hagel, Isabella Rodolfo, Marina Pecoraro Panel de debate “Women in the Industry”, (de izq. a der.): Sol Sanchez, Juliana Montes, Ricarda Messner, Caia Hagel, Isabella Rodolfo, Marina Pecoraro | Foto: Gabriel Quintão

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