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La escena ‘techno’ de los años noventa
Baile en la bóveda

Fiesta entre compartimentos y cajas de seguridad: el Tresor en Berlín.
Fiesta entre compartimentos y cajas de seguridad: el Tresor en Berlín. | Foto (detalle): © picture alliance/dpaweb/Soeren Stache

El techno es para muchos el sonido de los años noventa por excelencia. En Alemania era Berlín el centro de la nueva tendencia musical: Antes de que surgieran los eventos masivos como el Loveparade, las personas celebraban ahí en un círculo pequeño – en lugares muy poco usuales.
 

De Nadine Berghausen

Cada vez que Monika Dietl alias Moni D. se sentaba detrás del micrófono sus recomendaciones eran seguidas por gente en todo Berlín dispuesta a celebrar. En su programa de radio The Big Beat en la emisora juvenil Radio4U revelaba cada sábado por la tarde en mensajes codificados en dónde habrían de llevarse a cabo las fiestas de techno. “Shut up and dance“ le daba la moderadora a sus escuchas para el camino.

Esta consigna describe con exactitud por qué la música techno se estableció de tal manera a principios de los años 90 en Berlín. Si la escena del club de Berlín, después del canto de despedida del punk y el wave todavía a mitad de los años 80, se consideraba triste y adormecida, con el acid techno llegó a la ciudad una nueva cultura de la fiesta. Ciertamente el acid era conocido al principio únicamente en un pequeño círculo, pero la escena parecía estar sólo a la espera de nuevos impulsos: La tendencia tuvo un impacto total.

Las nuevas fiestas terminaron con las fiestas sobrediseñadas de los años 80 en las que los invitados estaban apoyados la mayor parte del tiempo sobre la barra con un cóctel en la mano. A partir de ahora las personas se sacudían en tormentas de estroboscopios. La etiqueta, el ver y ser visto quedaban en segundo plano – lo que importaba era bailar en éxtasis.

La fiesta a escondidas

Al caer el muro en Berlín se unieron también los seguidores del techno de Berlín del este y del oeste. “La reunificación de las escenas de techno duró exactamente dos días”, resume el DJ de Berlín oriental Paul van Dyk el tiempo de la caída del Muro. “Las fronteras se abrieron un jueves y en un sábado teníamos la primera fiesta juntos en el club de culto de Berlín occidental, el Ufo.” La escena utilizó el nerviosismo en el ambiente para hacer del techno un proyecto en común. Los jóvenes de Berlín oriental querían desahogarse tras las represiones del régimen del SED (Partido Socialista Unificado de Alemania). Juntos celebraban fiestas de mala reputación en los lugares más enmohecidos, deteriorados y oscuros.

Quien quisiera, por ejemplo, ir al club Ufo en la Köpnicker Straße debía descender una escalera a través de un estrecho agujero en el suelo de un departamento privado. Abajo le esperaba a los ravers una reducida cueva que ofrecía lugar únicamente para unas 40 personas. Que se celebraran fiestas en lugares como éste – o también por ejemplo sólo en instalaciones de bunkers de difícil acceso – le daba a la escena un aire especial. Aquí se reunían personas que se sentían a gusto con la atmósfera de anarquía. Podían festejar sin ser molestados noches enteras ininterrumpidamente. No había una hora de cierre, la policía tenía durante el tiempo de la caída del Muro a menudo otras preocupaciones que ocuparse del uso para fines extraños que las personas le estaban dando a los bunkers abandonados del Ejercito Popular. 

Otro lugar legendario era el Tresor: la bóveda de una gran tienda departamental cerca de la Leipziger Platz. En el club predominaba una atmósfera especial, como recuerda el DJ Mijk van Dijk: “Ya el camino a través del largo acceso al sótano se parecía al paso de un mundo a otro. Mientras más profundo se introducía uno, más caluroso y húmedo se volvía, y la música más fuerte e intensa, los viejos muros se cimbraban bajo la furia de los bajos, el agua condensada goteaba del techo.”

El ambiente establecido en estos clubs contribuye todavía hoy a la imagen de la escena creativa de Berlín: Aquí no tiene que ser caro y chic, los artistas aprecian el estilo discreto de clubs, galerías y estudios.
El Tresor era en los 90 parte de los clubs de techno más famosos a nivel mundial. El Tresor era en los 90 parte de los clubs de techno más famosos a nivel mundial. | Foto: © picture-alliance/dpa/dpaweb/ XAMAX

El final del gran pum pum

Más tarde estallaría la escena en el Loveparade berlinés y el Mayday en Dortmund. Tal vez fue del techno original en Berlín en sus inicios demasiado exclusivo, tal vez los clubs eran para muchos demasiado incómodos, los beats demasiado duros. De cualquier forma, con el tiempo los duros beats de techno del periodo inicial dieron paso a sonidos más compatibles con las masas, los cuales fueron reemplazados, por ejemplo, con Drum ‘n’ Bass. DJ Thanith, de los primeros DJ de techno, refiere el final de aquella época de techno que en Berlín de los años 90 tenía tanta influencia: “Muchos se cansaron del gran pum pum y terminaron su juventud en campiñas más lounge. El puro gran ¡buuum! sencillamente ya no era lo que distinguía a Berlín.”

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