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Alexander Altberg
Las ideas de la Bauhaus en Brasil

Alexander Altberg
Foto: archivo familiar, gentilmente cedida por Tatiana Altberg

Alumno de la Bauhaus justamente en la época en que la escuela pasaba por un tenso proceso de traslado de Weimar a Dessau, Alexander Altberg fue uno de los responsables de la transmisión a la arquitectura brasileña de algunas conquistas de las vanguardias alemanas.

Buena parte de los maestros y alumnos de la Bauhaus (1919-1933) fue obligada a emigrar a otros países, especialmente a Inglaterra, Israel, Estados Unidos y México. Desde los Estados Unidos, los ex-integrantes de la escuela y sus discípulos iniciaron la revaloración de la experiencia de la escuela y comenzaron a difundir el “mito Bauhaus”. En el caso de Brasil, algunas resonancias de la producción de la Bauhaus pueden verificarse de modo indirecto en las décadas del veinte y del treinta dentro de un contexto cultural de referencias más bien francesas.

Cuatro nombres se destacan en esta pequeña historia de la recepción de la Bauhaus en el territorio brasileño: el pintor Lasar Segall y el arquitecto Gregori Warchavchik, que vivían en São Paulo, pero también trabajaban en Río de Janeiro; y los arquitectos Alexander Siegfried Buddeus y Alexander Altberg en Río de Janeiro. Este último fue el único que, probablemente, tuvo una experiencia directa dentro de la escuela antes de emigrar a Brasil. Los cuatro eran extranjeros venidos de Europa Central o del Este. Tres de ellos eran de origen judío.

Curso introductorio

Alexander Altberg era el más joven de ellos. Nacido en Berlín en 1908, de padre austríaco y madre rusa, ya en su juventud mostró talento artístico. Cuando tenía diecisiete años, la madre –que tenía contactos con el Partido Comunista y, según él, conocía a personas ligadas a la Bauhaus– lo llevó a Dessau para que hiciera un Vorkurs (curso introductorio). Aunque no han quedado documentos que comprueben su paso por la escuela, los relatos de Altberg remiten a una experiencia sui generis en un momento tenso en la historia de la Bauhaus: el período de su traslado de Weimar a Dessau.
 


Con el ascenso de la extrema derecha al gobierno regional de Türingen y de Weimar, la Bauhaus fue expulsada oficialmente de la ciudad en diciembre de 1924. Después de analizar los ofrecimientos de otras localidades para recibir la institución, Walter Gropius y la comunidad escolar decidieron trasladarse a Dessau, donde gobernaban los socialdemócratas.

En Weimar, el curso introductorio estaba marcado por los métodos didácticos del suizo Johannes Itten que, en marzo de 1923, después de varios conflictos, dejó la escuela. Entre 1923 y 1924 ocurrieron complejos incidentes y el Vorkurs pasó a ser dirigido por László Moholy-Nagy, junto con el joven ex alumno Josef Albers. Paralelamente, otro destacado ex alumno,recibió de Gropius el encargo de formar el Taller de Impresión y Publicidad (Werkstatt für Druck und Reklame). Fue en ese momento que Alexander Altberg tuvo su primer contacto con la escuela.

Memorias perdidas

A lo largo de las décadas, el nombre de Altberg se mencionó sólo de pasada en la historiografía de la arquitectura moderna brasileña: ya como “ex estudiante de la Bauhaus”, ya como participante del Salón de Arquitectura Tropical en Río de Janeiro en 1933. Cuando se lo localizó en 2003, viviendo en el interior de São Paulo, a los noventa y cuatro años, cualquier otro recuerdo de su vida y su obra se había perdido, pues desde 1937 se había alejado de la actividad arquitectónica.

Sus recuerdos fragmentarios del período de Dessau, sin embargo, estaban signadas por momentos significativos. Altberg se acordaba de la precariedad de las instalaciones de la escuela entre 1925 y 1926, hasta la inauguración de nuevo edificio, proyectado por el estudio de Gropius, a fines de 1926; y también de algunas asambleas de la comunidad de la Bauhaus que presenció y en las que particularmente Gropius animaba a todos “a recomenzar”; y también recordaba el alto porcentaje de mujeres jóvenes del curso, en contraste con lo que viviría más tarde en la Facultad de Ingeniería. Altberg conservó pocos recuerdos de los profesores de aquel período, cuyos nombres se volverían mundialmente conocidos, como Vasili Kandinski, Paul Klee, Oskar Schlemmer, Marcel Breuer o Lyonel Feininger. Su relación intensa con Herbert Bayer, sin embargo, se mantuvo viva en su memoria.
 
  • Alexander Altberg en Rio de Janeiro Foto: archivo familiar, gentilmente cedida por Tatiana Altberg
    Alexander Altberg en Rio de Janeiro
  • Alexander Altberg Foto: archivo familiar, gentilmente cedida por Tatiana Altberg
    Alexander Altberg
  • Alexander Altberg en Berlin Foto: archivo familiar, gentilmente cedida por Tatiana Altberg
    Alexander Altberg en Berlin
  • Alexander Altberg en Oldenburg Foto: archivo familiar, gentilmente cedida por Tatiana Altberg
    Alexander Altberg en Oldenburg
  • Alexander Altberg en Berlin Foto: archivo familiar, gentilmente cedida por Tatiana Altberg
    Alexander Altberg en Berlin
  • Archivo familiar Foto: archivo familiar, gentilmente cedida por Tatiana Altberg
  • Alexander Altberg Foto: archivo familiar, gentilmente cedida por Tatiana Altberg
    Alexander Altberg
  • Alexander Altberg en Berlín Foto: archivo familiar, gentilmente cedida por Tatiana Altberg
    Alexander Altberg en Berlín

“Diseño Bauhaus”

Fue con Bayer que Altberg aprendió el arte de la tipografía y los principios de la composición gráfica, algo que años más tarde, en 1933, ya en Brasil, le permitiría concebir y realizar BASE – Revista de arte, técnica e pensamento. Fundada en la experiencia de publicaciones semejantes en Europa, BASE daría continuidad a una tradición iniciada por KLAXON, la primera revista modernista del país (1922-1923).

Todo indica que Altberg trabajó como ayudante en el taller gráfico y publicitario de la Bauhaus hasta comienzos de 1926 y probablemente, en ese período, asistió al nacimiento de la sturm blond (tipografía universal), concebida y lanzada por Bayer en 1926, y que se convertiría en un ícono del “design Bauhaus”.
 


En 1926, Altberg ingresó a la Escuela Politécnica de Oldenburg, donde estudió hasta 1928. A continuación volvió a Berlín y trabajó más de tres años con Arthur Korn, uno de los arquitectos del grupo Der Ring, y personalidad destacada de la vanguardia de ese período. En el estudio Korn & Weizmann participó de proyectos importantes, entre ellos el montaje de la Exposición de Arquitectura Proletaria (Proletarische Bauausstellung), a mediados de 1931, en Berlín, muestra enfocada en el déficit habitacional y las soluciones que presentaba para este problema la Unión Soviética. Sobre la base de esa experiencia, Altberg organizaría en 1933 en Río de Janeiro el Primer Salón de Arquitectura Tropical, la segunda exposición sobre arquitectura moderna en Brasil.
 


Dada la agudización de la crisis política en Alemania, Altberg se trasladó a Río de Janeiro en 1930. Sus padres habían emigrado a Brasil en 1930. Usando contactos en la comunidad judía de lengua alemana, obtuvo su primer "empleo": de “portero” en la Exposición del Apartamento Moderno, que consistía en la posibilidad de visitar un departamento en Copacabana diseñado por Warchavchik.

Proyectos en Brasil

En 1932, con el apoyo financiero de su padre, inició la construcción de tres casas de alquiler modernas en la calle Paul Redfern, en Ipanema, que se terminaron de construir en 1933 y se convertirían en una atracción para los jóvenes estudiantes de la Escuela Nacional de Bellas. Para esto contó con la ayuda de Lucio Costa y Warchavchik, cuyo estudio conjunto en el edificio A Noite, en la plaza Mauá, comenzó a frecuentar. Hasta 1937 la actividad de Altberg en Río de Janeiro fue intensa: trabajó en la Pró-Arte y en el montaje de dos muestras de la artista Käthe Kollwitz en Río de Janeiro y, en São Paulo, montó el Salón Tropical, coordinó y publicó tres números de la revista BASE y construyó otras casas de alquiler, además de recibir varios premios.
 


El régimen del Estado Novo (1937-1946) alteró profundamente su situación personal y profesional: como era alemán, judío y comunista, Altberg fue obligado a abandonar la arquitectura hacia 1940 y pasó a trabajar de decorador. A partir de 1950 trabajó de anticuario hasta que murió en 2009 a la edad de 101 años.

 

Pedro Moreira es arquitecto historiador de la arquitectura. Egresado de la FAU-USP en 1987, magíster de la Universidad Técnica de Berlín en 2003, vivió en Londres hasta 1991 y tiene su estudio en Berlín desde 1994. Es autor de ensayos publicados en diversos países sobre arquitectura, urbanismo y judaísmo, entre otras áreas. Colaboró con la Fundación Bauhaus Dessau entre 2002 y 2003; recibió la medalla Europa Nostra 2008 – Premio del Patrimonio Histórico de la Unión Europea, por el museo Max Liebermann Villa; y restauró, entre otras, dos obras de Walter Gropius y Ludwig Mies van der Rohe en Berlín.

Inken Sarah Mischke cursó Estudios de Género y Estudios Latinoamericanos en la Universidad Humboldt y en la Universidad Libre de Berlín. En 2006, concluyó su maestría con un documental sobre las mães-de-santo del Candomblé de Bahía. En 2010, fundó la productora Perola Filmes. Desde entonces, además, trabaja como fotógrafa independiente para cine y televisión y VJ.

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