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Cultura funeraria
Del campo santo al bosque de paz

Otras formas de despedirse
Otras formas de despedirse | Foto (detalle): © Jeanette Dietl - Fotolia.com

Urnas en lugar de panteones familiares, cementerios exclusivos para mujeres o fanáticos del fútbol. El trato que se les da a los muertos dice mucho sobre los vivos. Las transformaciones dentro de la sociedad se reflejan en la cultura funeraria.

En el modo en que una sociedad sepulta a sus muertos puede leerse cómo sus miembros se ven a sí mismos. Muchos se sienten ligados a una comunidad religiosa que les prescribe los rituales. Para otros es importante que, aun después de muertos, se los perciba de determinado modo. Hoy se registran nuevas tendencias en la cultura funeraria alemana. Por un lado, aumenta la preferencia por la cremación y por tener un entierro menos aparatoso, menos caro y, en algunos casos, hasta anónimo. Por otro lado, está la aspiración a distinguirse incluso después de la muerte…a ser reconocible claramente como antiguo integrante de determinado grupo social, sea como hincha de fútbol, panteísta o amante de los animales.

“Poco a poco la tumba familiar está desapareciendo”, observa Norbert Fischer, investigador cultural y experto en cultura funeraria. “Hoy en los cementerios predominan nuevos agrupamientos sociales.” El cementerio ya no se percibe como ese lugar exclusivo, estrictamente reglamentado, de muerte, duelo y recuerdo. “El duelo encuentra nuevos lugares”, dice Fischer. “Se desplaza a memoriales, a ámbitos privados y muchas veces los mismos involucrados determinan los rituales.”

Cementerios para hinchas de fútbol y amantes de los animales

Las familias ya no viven en un único lugar, los lazos se disuelven más rápido, muchos solteros que viven en las grandes ciudades no tienen hijos que puedan cuidar sus tumbas. Por eso no sorprende que desde 2013 en Alemania haya más cremaciones que entierros. Al fin y al cabo, las tumbas para urnas requieren menos lugar y son más fáciles de cuidar. Así cada vez son más los cementerios que tienen instalaciones comunitarias, paisajes conmemorativos y jardines en miniatura.

En el cementerio principal de Saarbrücken, por ejemplo, hay una zona de tumbas organizada según el zodíaco. En el cementerio de Ohlsdorf, en Hamburgo, el más grande de Europa, surgió un “jardín de las mujeres” que recuerda, entre otras, a mujeres ilustres de la ciudad. En Gelsenkirchen, desde 2012, los hinchas y socios del club Schalke 04 pueden encontrar su último reposo en un cementerio propio, el Campo de Hinchas de Schalke que tiene forma de estadio, con dos arcos y un círculo central. En Berlín existe desde 2014 el primer sector para lesbianas dentro de un cementerio y desde el verano de 2015, en Essen, uno puede hacerse enterrar junto a su mascota.

Entierro en el propio jardín o en la naturaleza

“En la mayoría de los estados federados, salvo Bremen, aún es obligatorio dar sepultura en el cementerio”, explica Norbert Fiches. “El entierro, sea de cenizas o de cuerpo entero, sólo puede realizarse en los lugares previstos.” Sin embargo, ya hay algunas excepciones: Bremen es el primer estado federado que permite enterrar urnas en terrenos privados. A su vez, diez por ciento de todos los entierros en las ciudades portuarias del estado de Schleswig-Holstein son marinos: las cenizas, dentro de una urna especial, se sumergen en el mar.

“Otra tendencia fuerte es el entierro entre los árboles”, dice Norbert Fischer. Dos empresas, Friedwald (“Bosque de paz”) y Ruheforst (“Bosque de quietud”) son los mayores oferentes de esa modalidad de funeral. Cada un alquila una porción de bosque a la Dirección Forestal, la administran y colocan a los fallecidos en urnas entre los árboles. En el árbol se coloca una pequeña placa que recuerda al fallecido. Fischer explica el éxito de esta modalidad recordando que la añoranza por el bosque y la naturaleza está profundamente arraigada en Alemania.

También las diferentes religiones tienen su propio lugar en los cementerios: los musulmanes orientan sus muertos hacia el este, los budistas hacen flamear coloridos paños fúnebres sobre las tumbas, los judíos depositan, en lugar de flores, pequeñas piedras grises.

Duelo en Internet

También Internet influye en los nuevos modos de duelo. Por ejemplo, en Facebook uno puede señalar a alguien como “contacto de legado” que, en caso de fallecimiento, pondrá el perfil en “estado conmemorativo”. De esta manera los amigos pueden publicar sus recuerdos en la biografía del fallecido.

Con el permiso de la familia, Sabine Scharper, investigadora cultural, siguió la evolución de un perfil de Facebook perteneciente a un joven muerto en un accidente. Significativo le pareció ante todo el gran número de usuarios que participaron de la cuenta conmemorativa, la variedad de los modelos culturales, y la persistencia de los pésames a lo largo de años. Pero las formas digitales del duelo no reemplazan los rituales presenciales que, hoy como ayer, van desde el velatorio al entierro en el cementerio local y se continúan en el diseño y cuidado de las lápidas o en un homenaje escolar. Scharper concluye: “Las prácticas digitales no sustituyen las formas clásicas del duelo y el recuerdo sino que las amplían”.

Ahora todos los periódicos ofrecen anuncios fúnebres online. El portal fúnebre Trauer.de los ha reunido y permanecerán online tanto tiempo como pague el anunciante. A cambio de una cuota es posible encender una vela digital en honor de los fallecidos y brindar consuelo mediante un texto breve.

Determinar uno mismo el ritual

La disolución de los rituales tradicionales lleva a nuevas formas de la despedida. Norbert Fischer resume: “Han surgido ceremonias mixtas en las que los elementos determinados por nosotros mismos van ganando en importancia. El desarrollo ceremonial puede incluir una mortaja personalmente diseñada, una pintura especial del ataúd, discursos y números musicales propios”. Ahora bien, aunque los deudos intervienen cada vez más en las ceremonias, casi nadie puede prescindir de asistencia profesional: en los último arreglos hoy como ayer se sigue recurriendo a funerarias, oradores y también a la Iglesia.

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