EXPLORACIONES DE ARTE URBANO DESDE MÉXICO, CANADÁ Y LOS ESTADOS UNIDOS
"Seinfeld" de Greve

Seinfeld © Will Data (Greve), Foto: Luna Park

Ni siquiera quiero hablar más de eso. ¿Qué estabas pensando? ¿Qué estaba pasando por tu mente? ¿Integridad artística? ¿Dónde, cómo se te ocurrió eso? No eres artístico y no tienes integridad.

Jerry Seinfeld

... de la cuarta temporada, episodio 44 The Pitch, donde están tratando de vender una comedia de situación sobre "nada" a la NBC.
 

Seinfeld, ¿una comedia de situación sobre nada? ¿De verdad?

La noticia de enero del 2020 no fue espectacular y no causó ninguna sensación pues ¿quién quería en ese momento escuchar sobre un nuevo virus? Un equipo de investigadores australianos había detectado un virus al cual denominó como “aburrido”, uno que afecta a los mosquitos y no al ser humano. Su nombre: Yada Yada.

De André Lavoie

Usted escuchó bien: “Yada Yada”. Si piensa que es una expresión latina o un mensaje críptico es porque, evidentemente, usted no está familiarizado con el culto a la Sitcom (comedia de situación) Seinfeld que fue un enorme hit y le llevó dinero a manos llenas a la televisora estadounidense NBC de 1989 a 1998. En el argot-Seinfeld se usa “Yada Yada” para “Bla bla”. Los fans empedernidos de la serie le podrían decir cuándo se utilizó por primera vez la expresión: en un capítulo del año 1997, por el complejo George Costanza (interpretado por Jason Alexander). Desde entonces, el universo está dividido en dos grupos: quienes saben de qué se trata y los otros...

Como sucede con otras Sitcoms, Seinfeld toma su nombre del personaje principal y de su creador Jerry Seinfeld. El incorregible neoyorquino, nacido en 1954, era conocido en los años ochenta por sus actuaciones en los pequeños escenarios de los clubs de comediantes, cuando, poco a poco, llamó la atención de los presentadores estrella de los talk shows nocturnos, como Johnny Carson y David Letterman, entre otros. ¿Y con qué combustible humorístico alimentaba Seinfeld el fuego? Con un sentido del humor cotidiano, con las vicisitudes de la vida conyugal y con la estupidez de la gente que hace de cada día una cadena de pequeñas pesadillas.
 
Sobre la base de ese amplio material y con el apoyo proporcionado por el cómico, guionista y actor Larry David ‒la encarnación misma de la misantropía, tal y como lo demostró sin reparo en la serie El show de Larry David‒, Jerry Seinfeld creó una Sitcom literalmente a partir de su imagen. Y no sólo porque cada capítulo comienza y acaba con un monólogo frente a un público entusiasta, sino también porque en el centro de la serie hay cuatro alegres neuróticos que no se preocupan en lo más mínimo por ser amables.

A la fama local de Seinfeld se unieron su mejor amigo, el misántropo George, su exnovia Elaine Benes (interpretada por Julia-Louis Dreyfus), una sarcástica abogada con el típico look del barrio conocido como el Upper West Side (de ninguna manera es un cumplido), y también Cosmo Kramer (interpretado por Michael Richards), el excéntrico vecino que absorbe cualquier tipo de atención y cuyo cabello luce como si hubiera sufrido una descarga eléctrica. Los 180 capítulos que en su momento vieron casi 30 millones de televidentes, destrozaron la vida cotidiana de estos insignificantes neoyorquinos hasta el más mínimo detalle, desde la visita a los restaurantes hasta la lavandería, desde las torres de oficinas anónimas hasta sus casas amuebladas al estilo de los años noventa (exactamente como su ropa, que hoy nos arranca las lágrimas).

LA PALABRA CLAVE "NADA"

Da exactamente igual si uno se vuelve un fan de Seinfeld en la primera hora, un convencido defensor o un esporádico admirador, algo que ocurre con Seinfeld muy seguido, algo que enerva al menos a quienes no comparten la pasión por la serie. Esta Sitcom simplemente trata de... nada. Se trata además de girar en torno a nada y Seinfeld ofrece a la televisora NBC para la cuarta temporada una comedia de situación cuyo tema es... nada.
 
Puede sonar fuera de lugar, realmente osado. Pero, mirar a estos antipáticos personajes expresando su postura despreciativa con una hilarante falta de escrúpulos, es el destino de muchas otras comedias de situación. En la misma época, Friends (1994-2004) causó furor, una Sitcom sobre un grupo de jóvenes heroínas y héroes, parlanchines, locuaces y a su vez neuróticos que lejos de sus sofás nunca hicieron una revolución. Y cuando uno mira sus casas neoyorquinas, se pregunta invariablemente cuál era su secreto del éxito como para poder costearlas...

Jerry Seinfeld no es especialmente conocido por su mordaz sentido del humor. Así permanece como alguien que le canta a lo cotidiano, un observador atento de nuestras tradiciones y costumbres, incluidas las más aborrecibles. Ha mantenido hasta el día de hoy esta postura, cuando está en el escenario ‒y ahí se siente a sus anchas. Esto también explica que se haya mantenido casi distante de la pantalla grande y que sólo esté presente de manera discreta en la televisión. Nadie se preocupa por su jubilación. Ganaba el salario de un millón de dólares por capítulo, sin incluir los honorarios por el concepto de comedia de situación y por la producción.

Con sus nueve temporadas en una década marcada por el presidente estadounidense Bill Clinton, cuando aún creíamos en el fin del mundo y en el triunfo de la globalización, Seinfeld hablaba mucho de nuestra indolencia, nuestro egocentrismo y de nuestra absoluta falta de empatía ante la desgracia de los otros. Es fácil decir que se trata de la típica postura de los neoyorquinos, pero el éxito incesante de esta comedia de situación, por la cual Netflix adquirió los derechos a partir del 2021, muestra cómo millones de personas aún se identifican con Jerry, George, Elaine y Cosmo. Y eso de ninguna manera es “nada”.
 
Una comedia de situación sobre nada
 

SOBRE EL AUTOR

André Lavoie es crítico de cine en Le Devoir desde 1998, escribe para diversas revistas y programas de radio (Aujourd'hui l'histoire) y es investigador en Ici Radio-Canada Télé (Vox Pop). Después de completar su maestría en estudios cinematográficos en la Universidad de Montreal en 1992, trabajó durante varios años como facilitador de talleres de introducción al séptimo arte. Desde 2001 se ha dedicado principalmente a su labor como periodista, crítico y docente.

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