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Los naturalistas viajeros
El pensamiento humboldteano en Brasil

Flora Brasiliensis
Wikimedia, Public Domain

De Ana Paula Orlandi

El viajero y científico Alexander von Humboldt no visitó Brasil durante su periplo por América –entre 1799 y 1804– junto al médico, zoólogo y botánico francés Aimé Bonpland. Sin embargo, el legado de su pensamiento puede observarse implícita o explícitamente en los trayectos de otros naturalistas viajeros europeos que pasaron por el territorio brasileño, sobre todo durante la primera mitad del siglo XIX. Ellos fueron Carl Friedrich Philipp von Martius (1794-1868), Auguste de Saint-Hilaire (1779-1853) y Maximilian Alexander Philipp zu Wied-Neuwied (1782-1867).

„La obra de Humboldt vinculada con el Nuevo Mundo constituye una referencia constante para sus contemporáneos que estuvieron en Brasil“,
afirma la historiadora Lorelai Kury, docente de la Fundación Oswaldo Cruz (en Río de Janeiro) e investigadora de las expediciones científicas en Brasil durante los siglos XVIII y XIX.
 
Este influjo se ve reflejado en el interés por las rutas hacia el interior brasileño, por ejemplo. “En sus publicaciones y en sus correspondencias, Humboldt insiste en que es necesario ir más allá de la costa para conocer efectivamente el continente”, sostiene el historiador Pablo Diener, docente de la Universidad Federal de Mato Grosso y autor de libros como el recientemente publicado Martius (editorial Capivara, en portugués), escrito junto a Maria de Fatima Costa. “Esta preocupación contagió a otros viajeros, sobre todo hasta 1850; incluso a aquellos que estuvieron en Brasil”.

Morenia Pöppigiana Wikimedia, Public Domain  
Otra huella significativa reside en la mirada abarcadora que Humboldt lanzaba sobre el paisaje, que buscaba comprender de qué manera la unión de elementos tales como la temperatura, la humedad y la presión atmosférica impactaba sobre la vida humana, animal y vegetal. “Debido a que concebía la naturaleza y su descripción en forma global, al pensar los fenómenos ineluctablemente relacionados entre sí, con su origen geográfico y el medio ambiente, Humboldt indujo en alguna medida a todos los naturalistas viajeros que pasaron por Brasil a efectuar un ejercicio permanente de reflexión filosófica sobre sus objetos de investigación y sobre sus prácticas discursivas de representación”, sostiene el profesor Luiz Barros Montez, coordinador del grupo de estudios El lenguaje y los discursos de la historia”, de la Universidad Federal de Río de Janeiro.

La razón y la sensibilidad 
Junto a su visión integradora, Humboldt también se preocupaba por la manera de elaborar una narración. “Para él, el naturalista debería representar la intrincada textura de la naturaleza mediante la articulación de diversos lenguajes: textos, ilustraciones, gráficos y mapas”, señala Douglas Canjani, arquitecto y docente de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo. “La combinación del rigor científico con la imaginación poética constituye una de las premisas del proyecto de historia natural de Humboldt”.

Canjani, autor de la tesis titulada “La percepción estética desde la óptica de la naturaleza de Wied-Neuwied” (2005), defendida en la Universidad de São Paulo, observa en la obra del príncipe renano –cuyo viaje se extendió entre los años 1815 y 1817, por las que entonces eran capitanías de Río de Janeiro y Bahía– un intento de composición entre esas esferas del saber. “Wied-Neuwied no solo se valió del viaje de Humboldt a América como modelo durante su expedición al territorio lusoamericano, sino que también hace mención frecuente del ideario humboldteano a lo largo del libro Viagem ao Brasil [1820-1821]”, dice el investigador.
 
El contenido de Instruções de Serviço, una especie de guía elaborada para servirle de orientación a la Misión Austríaca (1817-1835) en Brasil, también revela el influjo humboldteano. “Estas obras muestran claramente de qué manera Humboldt fue –junto con otros autores– uno de los referentes centrales en su concepción y en su organización”, dice Barros Montez. El médico y botánico bávaro Carl Friedrich Philipp von Martius, uno de los integrantes de esa expedición científica, fue quizás el humboldteano más importante que pasó por Brasil, a juicio de buena parte de los investigadores. “En la producción científica de Martius, las imágenes y los textos se articulan orgánicamente, y el hombre y la naturaleza aparecen estrechamente relacionados en sus relatos, como también lo estaban para Humboldt”, dice Kury.

Martius Buchcover © Pablo Diener, Maria de Fátima Costa
Pablo Diener percibe incluso una gran afinidad de comportamiento entre Humboldt y el joven Martius, pese a que existía entre ellos una diferencia de veinticinco años de edad. “Pero tenían personalidades similares. Siguiendo el ejemplo de Humboldt, Martius reunió un volumen considerable de correspondencias: fueron alrededor de treinta mil cartas, algunas de las cuales las intercambió con el propio Humboldt”, comenta el experto. “A su vez, Humboldt mostraba en sus cartas sumo interés por los descubrimientos de Martius y su socio Johann Baptist von Spix en Brasil”
 
Las nuevas formas de representación 
Humboldt provenía de una familia noble, pero financió sus propias expediciones y, sin perder tiempo, llevó a cabo la publicación de los relatos de sus viajes, que tuvieron una gran repercusión en su época. “Las publicaciones de Humboldt aparecieron con gran celeridad y tuvieron un carácter normativo”, dice Diener. “Por este motivo, no existe ningún viajero de esa época que no haya tenido a Humboldt en la cabeza”. El propio Wied-Neuwied reunía en su biblioteca particular catorce títulos escritos por Humboldt, como el célebre Voyage aux régions équinoxiales du nouveau continente fait en 1799, 1800, 1801, 1802, 1803 et 1804, referente a su odisea por América junto a Bonpland.
 
La propuesta narrativa de Humboldt correspondía a la emergencia de nuevas formas de representación historiográficas y literarias en Europa a finales del siglo XIX. De manera simultánea, alrededor del año 1800 entraba en vigencia la idea de que la raza humana era fruto de la evolución de una sola especie. “La civilización europea pasó entonces a repensarse en contraste con ‘el otro’: otras culturas, otras civilizaciones.Una de las consecuencias de ello fue el surgimiento de un amplio público lector ávido por relatos de viajes con motivaciones existenciales”.
Professor Luiz Barros Montez

En sus relatos, Humboldt procuraba transmitir a sus lectores el mismo impacto estético y emocional que él experimentara en el Nuevo Mundo. “Surge el tema del placer y el displacer de las narraciones sobre la naturaleza. Al captar de forma pionera esos cambios históricos y psíquicos, el modelo humboldteano también empezó a ser objeto de emulación para todos los naturalistas viajeros en Brasil, en mayor o menor medida. Éstos siempre procuraron causar un impacto sobre el público lector europeo”, prosigue Barros Montez.
 
Pero la obra humboldteana no solo tuvo influencia sobre los naturalistas viajeros que pasaron por Brasil. Según Kury, “Humboldt fue uno de los autores que dotaron de dignidad geográfica a América, al ayudar a demostrar que nuestro continente no era inferior a Europa, sino distinto”.

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