Acceso rápido:

Ir directamente al segundo nivel de navegación (Alt 3)Ir directamente al segundo nivel de navegación (Alt 3)Ir directamente al primer nivel de navegación (Alt 2)

Sudamericanas en Berlín
“La Diáspora no hace más fácil la batalla”

Seis mujeres nacidas en Argentina, Brasil, Chile y Colombia, todas radicadas en la capital alemana, hablan sobre sus identidades, ideas, experiencias y relaciones con el poder, ese sustantivo-verbo tan complejo como controversial.

De Marie Leão

Bahiana e internacional, sertaneja, macumbera, negra y lesbiana, Dj Grace Kelly está lanzando su primer EP, Dengo, “sobre el empoderamiento y la ternura, una especie de autocaricia”. Para ella, “poder” es una palabra pesada. “Asocio ese término con el machismo, pues lo crearon los hombres, es una palabra jerárquica. El poder femenino es el empoderamiento mismo. Tuvimos que luchar por él, hacerlo brotar y crecer en nosotras. Es consciente, duro y tierno”.

Grace afirma que empoderarse implica transformarse a medida que los objetivos, los sueños y deseos se van realizando. “Es algo que causa admiración, inspiración y representatividad”, dice a la vez que recuerda que es necesario tener valentía. Para ella, no hay diferencia entre vivir su identidad en Brasil o Alemania: “La lucha es la misma, la Diáspora no hace más fácil la batalla”.

Amalgama de identidades oprimidas

Una lucha compartida por la artista multimedia trans Sanni Est. Después de pasar por el Conservatorio Pernambucano de Música, llegó a Berlín a los 18 años, y allí experimentó diversos procesos migratorios dentro y fuera de su cuerpo, que derivaron en su transición de género. En 2017, Sanni dio inicio a Empower, una plataforma de narrativas interseccionales, con la realización de dos festivales de música y arte digital. En 2018, lanzó su primer álbum War in her.

Sanni cuenta que la idea de Empower Festival era promover una noche catártica. “La curadoría de un evento me posibilita potenciar y crear experiencias únicas. Lo que buscaba era una amalgama de identidades oprimidas”. En esa época, Sanni leía sobre interseccionalidad y deseaba aplicar en la práctica lo que encontraba en la teoría. “Me chocaba con los límites del feminismo blanco cis y del discurso antirracista de Europa, de fiestas de y para gente latinoamericana y no me sentía perteneciente o representada. Necesitaba conectar las narrativas y tejer mi propia realidad”, dice Sanni.

Siglos de abuso y prepotencia

El empoderamiento feminista también significa ocupar espacios de dominio masculino. El colectivo SoundSysters es un equipo multicultural de técnicas de audio, que produce el sonido de eventos y manifestaciones queer-feministas en Berlín y comparte conocimientos con personas no binarias y LBTQIA+, y enseña montaje de sistemas de sonido y producción musical en talleres gratuitos de ambiente antipatriarcal.

Para la multi-instrumentista chilena Antto Logy, una de las Systers, “el patriarcado tiene siglos de programación en historia, abusos de poder, insolencia y prepotencia”. Antto resalta la necesidad de luchar en el presente para las mujeres del mañana, “con la conciencia de ocupar un lugar y volverlo algo tan cercano a los propios sueños como sea posible. Es bueno saber que una resultará incómoda para muchos en esta transición social”.

Capacidad de acción

Antto considera necesario reeducar a la comunidad heterosexual.  Opina que las mujeres tienen que dejar de callarse y de normalizar el machismo,  de tener vergüenza de quienes son o de sus cuerpos. Desde una perspectiva queer-feminista, tener poder es compartirlo, observa. “Creo que tener poder la vuelve a una más responsable o al menos debería ser así”, concluye la instrumentista.
De izquierda a derecha: Sanni Est. Foto: Abiona Esther Ojo  | Tato Chaves. Foto: Arquivo pessoal​ | Verena Vargas. Foto: Tanja Tricarico​ | Dj Grace Kelly. Foto: Liz Ketschman | Samanta Sokolowski. Foto: Pierre Emö | Antto Logy. Foto: Wivis. De izquierda a derecha: Sanni Est. Foto: Abiona Esther Ojo | Tato Chaves. Foto: Arquivo pessoal​ | Verena Vargas. Foto: Tanja Tricarico​ | Dj Grace Kelly. Foto: Liz Ketschman | Samanta Sokolowski. Foto: Pierre Emö | Antto Logy. Foto: Wivis. |

La misma visión comparte la argentina Samanta Sokolowski, consultora de salud pública junto a organizaciones internacionales en la prevención de HIV y tuberculosis. Samanta también piensa que el poder debe venir con responsabilidad para no causar daño a nadie. “El empoderamiento es el fortalecimiento de una persona para que pueda orientar su rumbo a una posición de poder, a una posición de más capacidad de acción, y eso depende de los recursos humanos, sociales y económicos de los cuales dispone. Trabajo para encontrar los medios para que los grupos marginalizados por el sufrimiento o la estigmatización subsecuente sean aceptados y empoderados”, dice.

Clichés misóginos

“Los hombres lamentablemente tienen el poder”, alerta Sokolowski, “y no están dispuestos a cederlo”. También señala los clichés misóginos –por ejemplo el de que entre las mujeres siempre hay rivalidad– como uno de los factores que frenan la marcha en dirección al poder femenino, y como una herramienta que los hombres usan de modo constante. En tal caso, es necesario tener como estrategia la perseverancia, sugiere. “Si una mujer adopta una postura firme y asertiva, se le cerrarán las puertas en la cara. Lamentablemente, si un hombre tiene esa postura, se le abrirán todas las puertas.”

Desde hace tiempo que las reflexiones sobre el poder son parte de la vida cotidiana de Samanta Sokolowski, que está casada con Anastasia Biefang, la primera teniente coronel mujer trans de la historia del ejército alemán, cuya vida fue retratada en el documental Ich bin Anastasia (Yo soy Anastasia, 2019), de Thomas Ladenburger. Sokolowski destaca que las normas sociales preestablecidas son uno de los factores más importantes cuando se habla de poder, pues ellas imponen jerarquías y legitiman y afirman posturas al determinar qué comportamiento se debe tener para poder volverse parte de la comunidad.

Cuerpos en la línea de batalla

Para la cineasta chilena Verena Vargas, que llegó a Berlín con su familia en los años setenta, el feminismo actual aspira a liberar y empoderar no sólo a las mujeres sino a todas las personas. “Hoy ellas están abandonando la victimización y enfrentando los poderes del sistema neoliberal”. EL Tsunami Verde argentino (movimiento por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito), dice ella, impulsó a muchas mujeres de otros países.
 


Otro fenómeno reciente que fortalece la condición de mujer y también puede servir de inspiración en otras regiones es la performance El violador eres tú (2020), del colectivo chileno Las Tesis, de Valparaíso, manifiesta Vargas. “Se trata de una receta que puede ser adaptada a cada lugar”, completa. La cineasta cree que la transformación de la condición de las mujeres pasa por el propio cuerpo, lo que, en consecuencia, genera cambios en el cuerpo social: “Muchas mujeres juntas que bailan, cantan, se pintan y reclaman libertades ya constituyen un cambio integral”, devienen en transformaciones mayores de la sociedad como un todo.
 

Inclusión y tolerancia

Para la colombiana Tato Chaves, las claves principales que posibilitan reclamar el poder para sí son la curiosidad y el acceso a la educación, el cuestionamiento continuo de sí mismo y del sistema en que se vive. Nacida en Bogotá, vivió varios años en los Estados Unidos, donde se formó en Bellas Artes, pasó un tiempo en São Paulo y se estableció en Berlín desde 2012. Tato es cofundadora de Fuzarka, un festival feminista autogestionado y enfocado en la comunidad latinoamericana, que intenta romper con estructuras sociales impuestas construyendo un espacio inclusivo de resistencia a través del arte, la cultura, la política y la celebración.

Para Tato Chaves, todavía vivimos en un sistema patriarcal heteronormativo indigno. “El poder no debería ser sólo femenino, sino LGBTQIA+, ya que, si no fuera así, estaríamos volviendo a pensar el mismo orden de esa estructura intentamos que deconstruir todos los días, nos encerraríamos en el mismo modelo sin salida y repetiríamos la misma narrativa”, concluye. Un poder LGBTQIA+, dice, sería más inclusivo y tolerante, y estaría basado en la comprensión de las capacidades necesidades y derechos de las personas, con el objetivo de generar una igualdad intelectual y sociopolítica sin que el poder derive en opresión.

Top