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Ciudades sustentables
Aldeas digitales, ciudades verdes

Bad Berleburg, en Renania del Norte-Westfalia, ganó el Premio Alemán a la Sustentabilidad para Pequeñas Ciudades en 2020.
Bad Berleburg, en Renania del Norte-Westfalia, ganó el Premio Alemán a la Sustentabilidad para Pequeñas Ciudades en 2020. | Foto (detalle): © picture alliance/Norbert Probst/imageBROKER

Las ciudades sustentables alemanas apuestan por la participación de sus ciudadanes. Así, incluso con relativamente pocos recursos financieros puede lograrse mucho.

De Wolfgang Mulke

Bad Berleburg es la pequeña ciudad más grande de Alemania, por lo menos en cuanto a superficie: la comuna compuesta de 23 pueblos y veinte mil habitantes ocupa 275 kilómetros cuadrados. Esa distribución tan esparcida se convirtió en un problema enorme para el ayuntamiento. “Tenemos que mantener una extensa infraestructura”, dice el alcalde, Bernd Fuhrmann. En 2017, su tesorero se quedó con las manos vacías. Corrían el riesgo de caer en deudas excesivas. Fuhrmann quería evitar la bancarrota a toda costa, y dio vida a la participación ciudadana. “Cuál es nuestro futuro, cómo consolidamos el presupuesto y para qué usamos en última instancia la nueva libertad de acción”, les describe las preguntas a les habitantes.

Con muchos proyectos individuales, la ciudad logró su transformación. Junto con la Universidad de Siegen, por ejemplo, desarrollaron el proyecto Aldea Digital; desde entonces, por ejemplo, se transmite por streaming el servicio dominical desde una sola iglesia hacia todas las parroquias. Fuhrmann también es quien impulsa desde hace años un proyecto de protección de especies. En Areal y Bad Berleburg, ricas en bosques, se liberaron en 2013 los mamíferos terrestres más grandes, los casi extintos bisontes. Eso no solo ayuda a los bisontes, sino que también atrae turismo a la región. Varias decenas de miles de visitantes llegan al año a la Reserva de Bisontes en la Rothaarsteig para presenciar en vivo a los imponentes animales... con un poco de suerte. “En Alemania también podemos hacer algo por la protección de especies”, subraya el alcalde.

Los bisontes, que hace no mucho tiempo estaban en peligro de extinción, ahora atraen turistas a Bad Berleburg. Los bisontes, que hace no mucho tiempo estaban en peligro de extinción, ahora atraen turistas a Bad Berleburg. | Foto (detalle): © Adobe

Agenda local

Lograron evitar la bancarrota. Bad Berleburg se convirtió en una comuna sustentable, entre otras cosas, por razones estratégicas; hasta 2030, la ciudad quiere continuar por esta vía con doscientos proyectos individuales. Estos abarcan proyectos de negocios ecológicos, valiosas posibilidades de formación, lugares de trabajo amigables con las familias y el objetivo de convertirse en un lugar líder en el sector salud. Por eso, la ciudad ganó el Premio Alemán a la Sustentabilidad para Pequeñas Ciudades en 2020. Este está financiado por una agrupación de empresas, asociaciones, institutos de investigación y ministerios, y se otorga en estrecha colaboración con el gobierno federal. Al mismo tiempo, Bad Berleburg trabaja con una región amiga en Tanzania en conceptos para impedir el cambio climático.

En 1992, Alemania firmó la Agenda 21, y en 2015, la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, que establecen objetivos globales para un desarrollo sustentable. Ahí se convoca a las comunas a establecer planes de acción locales. “Las ciudades y los municipios ya muestran de varias maneras que se puede lograr el desarrollo sustentable en colaboración estrecha con les ciudadanes y con la sociedad civil”, declara Gerd Landsberg, de la Unión de Ciudades y Municipios Alemanes. “Se encargan de que la sustentabilidad se vuelva accesible, pues llega directamente a la realidad cotidiana de las personas”.

En Alemania, la federación y los estados la apoyan. La estrategia nacional hace hincapié sobre todo en un menor uso de superficies, en un menor consumo de energía para la movilidad y en vivienda asequible para todes. Los estados fomentan proyectos concretos en las comunas, muchas de las cuales ya implementan el desarrollo sustentable desde hace tiempo y por interés propio.

La fuerza de la manzana

De eso es buen ejemplo la ciudad de Aschaffenburg, Baviera, cuyos setenta mil habitantes ganaron el Premio a la Ciudad Mediana 2020. Ya desde 1995 la ciudad y el distrito administrativo trabajan en proyectos sustentables para la región, como declara el redactor en jefe del periódico local Main-Echo, Stefan Reis. Todo empezó con una iniciativa para vergeles, que amenazaban con desaparecer de la ciudad y sus alrededores. La iniciativa quería conservar variedades de manzanas propias del distrito administrativo, así que se construyeron poco a poco una asociación de productores, una de procesadores y también un mercado de manzanas regional. Los vergeles en peligro de extinción se convirtieron en un factor económico.

La participación de todes —ciudadanes, economía, organizaciones y administración— se organiza por medio de un consejo. Los aspectos ecológicos, sociales y económicos tienen el mismo peso, como subraya el coordinador de los proyectos Agenda 21, Andreas Jung: “Aquí no proponemos ninguna prioridad”.

En los vergeles se cultivan, entre otras cosas, variedades de manzanas únicas. En los vergeles se cultivan, entre otras cosas, variedades de manzanas únicas. | Foto (detalle): © picture alliance/Andreas Franke La operación a favor de los vergeles trajo consigo otras iniciativas, recuerda Reis. La cercanía a la metrópolis financiera de Fráncfort tiene un papel importante en ello. La región rural atrae a les citadines, y su economía con enfoque regional es un factor de publicidad turística. El jurado del premio también señaló una serie de proyectos entre varias ciudades, con objetivos como la protección del clima y el tránsito en bicicleta. El primer alcalde, Klaus Herzog, usará el premio de treinta mil euros para apoyar la electromovilidad.

Tránsito limpio

De entre las grandes ciudades, la comuna de Osnabrück, del norte de Alemania, y sus 165 mil habitantes fueron elegidos como la ciudad más sustentable. “Hay una larga tradición de desarrollo sustentable en Osnabrück”, dice Claas Beckord, responsable de la planeación estratégica de la ciudad. La agenda local existe desde 1998. Después estuvo en primer plano la educación ambiental; por ejemplo, en el museo de Schölerberg. Por eso, en 2013 Osnabrück ya había ganado el reconocimiento de Comuna de la Década por Educación Sustentable que otorga la ONU. Ahora, la ciudad se concentra en reducir sus emisiones de carbono. Para eso desarrollaron el “plan maestro para la protección del medio ambiente”: están cultivando las áreas verdes, facilitando el tránsito en bicicleta, electrizando la flota de autobuses y conteniendo el tránsito de vehículos motorizados individuales.

Electrobús en Osnabrück: la ciudad de la Baja Sajonia recibió el Premio a la Sustentabilidad 2020 en la categoría de gran ciudad, entre otras razones, por su concepto de movilidad. Electrobús en Osnabrück: la ciudad de la Baja Sajonia recibió el Premio a la Sustentabilidad 2020 en la categoría de gran ciudad, entre otras razones, por su concepto de movilidad. | Foto (detalle): © picture alliance /Ingo Wagner/dpa

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