Susana Souto Encuentro Internacional de Gestores Culturales 2017 - Santa Cruz de la Sierra, Bolivia

Apunte sobre el  Encuentro de gestores culturales Santa Cruz de la Sierra, Bolivia - Octubre de 2017

Creo que uno de los grandes dilemas (de índole casi existencial diría yo)  que tenemos los artistas es que gestionamos sin llamarnos  gestores, no nos reconocemos  en esta actividad y desde esa negación hacemos que nuestras prácticas orientadas en este sentido se tornen invisibles. Paradójicamente las mismas  nos  suelen demandar  mucho más tiempo y esfuerzo que nuestros propios trabajos artísticos.
Gestionamos salas, equipos de trabajo, recursos para los montajes, giras, etc y difícilmente nos autodenominemos como  gestores.

Hemos devenido en este rol por la fuerza de los acontecimientos y le damos la espalda a la especificidad, viéndolo como algo contingente, algo que debemos hacer para sobrevivir pero  casi siempre nos acompaña el pensamiento de que  en algún momento ya no será asi, que encontraremos al super gestor/productor que nos resolverá nuestros problemas de una vez para siempre.  De esta forma nos sustraemos a la posibilidad de cuestionar el rol, asumir los aciertos, construir mejores prácticas de futuro y sobre todo disfrutar  lo que implica la creación de  proyectos independientes  asumiendo la  ardua pero fascinante tarea  de hacerlos realidad.

En mi caso personal, desde el comienzo del festival TFM, lo que ha demandado mayor cantidad de tiempo y trabajo  han sido justamente las tareas de gestión. Sin embargo, cuando me preguntan por mi quehacer profesional, siempre hago alusión a mis prácticas netamente artísticas. Me defino como directora de escena, actriz, docente  pero jamás como gestora.
Y resulta curioso pensar en que  lo que más hago es gestionar, a la gestión dedico gran parte de mi existencia de vida.

Entonces por qué no pensar (me) desde ese lugar? Por qué  no asumir  el rol atendiendo a  sus implicancias?, Por qué no  pensar (me) en la conjunción de estos dos universos que me definen: las prácticas artísticas y la gestión de las mismas como un binomio indisoluble en el que ambas se tienen que tomar en cuenta, asumirse  y reconocerse?

Este cambio de pensamiento (ya no de las prácticas que van un paso más adelante en este sentido) donde el artista se reconoce como gestor de sus proyectos, favorece la  profesionalización de nuestras prácticas  a las que ya debemos nominar  artísticas/de gestión.
Creo que este fue el aprendizaje más significativo personal durante el  encuentro.
Al tener que poner en palabras lo que hago diariamente, al hacer intentos por analizar mis prácticas de gestión a la luz de las diversas exposiciones realizadas por otros,  me vi en la necesidad de pensar (me) como artista y gestora de  proyectos visualizando la necesidad que ninguna de ellas invalide a la otra sino que convivan amorosamente y en delicado equilibrio.

Tarea nada sencilla pero necesaria.

Más allá de las ponencias que fueron muchas y  diversas, creo que el aprendizaje más significativo guarda relación con esta posibilidad de pensar mis prácticas durante cinco días. La dinámica cotidiana hace que a menudo no tengamos esa posibilidad. Detenerse, mirar alrededor, ver lo que otros y otras están haciendo en distintas partes del mundo nos enfrenta al otro y por ende hace que desde el espejo nos veamos mejor, nos identifiquemos.

Podría mencionar diversas ponencias que me resultaron particularmente afines a mi tarea, otras que, a pesar de estar casi  en las antípodas de mis prácticas, guardan numerosos puntos de contacto con las mismas  fundamentalmente  en cuanto a la gestión de recursos.

Claramente, por interés personal vinculado al proyecto que dirijo,  lo que  me interesó  en mayor medida fueron aquellas exposiciones  concernientes al arte urbano, a los procesos de intervención y ocupación de espacios  asi como las experiencias vinculadas a los espacios residuales, desechados  por las prácticas artísticas hegemónicas.

En síntesis, fue una experiencia sumamente enriquecedora ya sea debido el aprendizaje directo (a través de ponencias y experiencias presentadas en el encuentro) como a partir de  lo que detonó personalmente a nivel simbólico el encuentro con otros que vivencian el arte y la cultura desde distintos paradigmas y miradas.