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Instituciones de la UE
La capital

Para Bruselas, la UE significa principalmente una cosa: puestos de trabajo en abundancia. ¿Qué pasaría si la capital de Europa –acompañada de ciudades como Luxemburgo o Estrasburgo– se quedase de repente sin las instituciones de la UE?
 

De Eric Bonse

Die Hauptstadt Brüssel
Illustration © Karolien Vanderstappen

Dentro del programa de un turista en Bruselas, la visita al Parlamento Europeo es una parada tan obligatoria como la excursión al Atomium o el paseo hasta la Grand Place. Otras atracciones para el público curioso son la Comisión Europea o la nueva sede futurista del Consejo en la Rue de la Loi, en el Barrio Europeo.
Ahora bien: ¿qué sería de Bruselas, esta “capital de Europa”, sin la Unión y sus instituciones? La cuestión fue examinada en la Oficina de Turismo... llegándose a resultados sorprendentes, Según parecía desprenderse de los mismos, la UE es ya desde hace tiempo un factor irrenunciable para la economía.

La Unión Europea y otras entidades internacionales como la OTAN, afirmaba un estudio publicado en 2015, procuran 121.000 trabajos y una facturación de 5.000 millones de euros. En total, por tanto, la ciudad de Bruselas debe a Europa en torno al 17 por ciento de todos sus puestos de trabajo.

El dato tampoco puede ser una sorpresa, si se piensa en los 32.000 funcionarios de la Comisión y los 751 diputados del Parlamento Europeo, a los que aún habría que añadir millares de diplomáticos, lobbistas y periodistas. La mayoría de ellos no solo trabaja en Bruselas, sino que también residen allí o en el entorno.

Además de en Etterbeek, donde está el Barrio Europeo, los “europeos” de la zona se concentran en barrios de casas unifamiliares como Uccle o distritos estudiantiles como Ixelles. Los beneficios de la UE se extienden a la periferia de habla flamenca, el Aeropuerto de Zaventem y muchos otros proyectos de infraestructuras.

Y Bruselas no es un caso único. El Consejo de Ministros se reúne normalmente en Luxemburgo, y el Parlamento Europeo se traslada una vez al mes a Estrasburgo. Es lo que, en campaña electoral, suele ser calificado como un “circo ambulante” bastante caro. Desde el punto de vista económico, en cualquier caso, las deliberaciones de la UE son un estímulo de importancia.

Tras el referéndum del “brexit” quedó claro lo apetecible de las instituciones de la UE: media Europa presentó su candidatura para acoger la Agencia Europea del Medicamento y la autoridad de Supervisión Bancaria, obligadas a abandonar Londres. Finalmente, el premio se lo llevaron Ámsterdam y París, lo cual se decidió en un sorteo. Porque, por propia voluntad, ningún país de la UE estaba dispuesto a renunciar a autoridades tan lucrativas.

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