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Roaming
Call me maybe

En territorio nacional, igual que en el extranjero: desde 2017, en la UE se paga la misma tarifa por llamadas y datos móviles. ¿Qué pasaría si en países como Italia se siguieran aplicando tarifas de itinerancia elevadas?

De Eric Bonse

Roaming - Animation
Illustration: © Giulia Gardelli

Cuando la Comisión Europea anunció en 2007 por primera vez su intención de rebajar las tarifas de itinerancia (roaming) para teléfonos móviles y otros dispositivos portátiles, obtuvo como respuesta gritos de indignación. Aquello era economía planificada, se decía, y ralentizaría la implantación de la red de telefonía móvil en Europa. Políticos y grupos de influencia se aprestaron a defenderse contra la intervención de Bruselas.

Más de diez años después, los ánimos se han tranquilizado. Hoy todos damos por hecho que las conversaciones por móvil y el streaming de vídeo cuestan en el extranjero lo mismo que en casa. Es en países de vacaciones como Italia donde más apreciamos no tener que prescindir de la transmisión de datos. Pero ¿qué ocurriría si no existiesen la UE y sus regulaciones?

La consecuencia no enojaría solamente a turistas, pues en cualquier viaje al extranjero tienen que aceptar con tarifas de itinerancia elevadas, o bien restringir el uso de móvil y tablets. El problema lo sufrirían también países fanáticos de la telefonía móvil como la misma Italia. El país se ha beneficiado especialmente de la terminación definitiva de la itinerancia en junio de 2017.

Y esperan también grandes ventajas del ajuste ordenado para mayo de 2019, en virtud del cual las llamadas de un Estado miembro de la UE a otro costarán como máximo 19 céntimos por minuto, y los SMS un máximo de seis céntimos. En comparación con las tarifas aplicables en Italia hasta la fecha, llamar por teléfono al extranjero va a ser siete veces más barato.

De no existir la UE, Italia probablemente retrocedería a los tiempos anteriores a 2017, cuando aún era todo un lujo llamar por el móvil al extranjero. Cierto es, de todos modos, que las autoridades nacionales habrían podido imponer una bajada de las tarifas de itinerancia, pero en ningún caso la medida habría afectado a toda Europa, sino que se habría realizado de manera bilateral y, por tanto, seguramente con más lentitud.

Los resultados de llamar por el móvil sin la UE pueden comprobarse en países como Suiza o Turquía. Allí, el viajero que desee llamar a su casa sigue pagando tarifas de itinerancia elevadas, siempre a no ser que hubiera acordado un precio especial con su proveedor de línea móvil. En Italia no hay que preocuparse por ello, y si así sucede es gracias a la UE.

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