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Los tres (recorte)Los tres (recorte) © Luisa Richter

Luisa Richter – Vida y Obra
Años 1970

1970

Su obra gráfica es incluida en la muestra “Gráfica 2” en la Sala de Exposiciones de la Fundación Eugenio Mendoza; la I Bienal de San Juan del Grabado Latinoamericano, en Puerto Rico, y en la Exposición Latinoamericana de Artes Gráficas de Cali.
Lleva a cabo una individual en la Fundación Eugenio Mendoza, “Grafías” y una nueva muestra en el Museo de Bellas Artes (MBA): “Antenor”.
Durante año y medio se radica en Alemania, acompañando a su padre hasta su muerte en 1971.
 

1971

El arquitecto Augusto Tobito, asistente de Le Corbusier, construye la quinta El Marco para los Richter, en las afueras de Caracas. Desde ese momento casa y obra comienzan a actuar como espejos enfrentados.
Participa en la I Bienal Americana en California.


1972

Exposición en la Librería de la Sala de Exposiciones de la Fundación Eugenio Mendoza, colectiva en el Museo de Bellas Artes (“Escrituras”) y en la II Bienal de San Juan del Grabado Latinoamericano, en Puerto Rico.
Concluye algunos de sus mejores retratos: “Nelson”, “Marcus y Rodolfo” y “Bailarín” donde la geometría penetra y encarcela a los personajes; pero también el “Retrato de la señora Blanca de Gerlach” (actualmente en la Galería de Arte Nacional), donde el cuerpo, distorsionado por sus propias incertidumbres, se instala sobre el espacio.


1973

Individuales en la Asociación Cultural Humboldt de Caracas, así como en la galería Monte Avila de Bogotá (“Búsquedas”).
Inicia la serie “Reflejos”. Este teatro barroco de espacios intrincados sublima uno de los valores esenciales de la obra de Luisa Richter: la transparencia.
Participaciones en salones internacionales de gráficas: la Bienal Gráfica Joan Miró de Barcelona y la II Bienal Americana de Artes Gráficas de Cali.


1974

Expone retratos en el Museo de Bellas Artes (MBA), en la galería Arte/Contacto (Dibujos) y obra gráfica en la Sala de Exposiciones de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela.


1975

Individual en la Sala de Exposiciones de la Fundación Eugenio Mendoza y colectiva en Casa de las Américas de La Habana (“Panorama de la pintura venezolana”), en el Museo de Bellas Artes de Lima y la Universidad de Nebraska.
Como resultado de su fascinación por el teatro hace una serie de retratos, como el personaje de Isaac Chocrón, usado por Monte Avila como portada de la reedición de “La Revolución”.


1976

Nueva individual en el Museo de Bellas Artes (MBA): el catálogo de la exposición contiene una larga reflexión de la pintora, en forma de poema, que se adelanta a la serie “Hojas de mi diario”. En efecto, desde 1945, la artista ha venido acumulando anotaciones y reflexiones relampagueantes y conceptos en forma escrita difícil de clarificar: bien poesía, bien prosa reflexiva, los escritos de Luisa Richter, incluidos a veces en sus obras, o bien como relumbrantes obras independientes sostenidas por la caligrafía y el trazo accidentado a su alrededor, terminaron mostrándose con una fuerza personal que no sólo completa su obra pictórica, sino que tiene vida propia.
El prestigioso “Dictionnaire critique et documentaire des peintres, sculpteurs, dessinateurs et graveurs de tous les temps et de tous les pays” (Librairie Gründ, París) incluye la ficha de la artista en su edición de este año.


1977

Individuales en el Centro de Arte Euroamericano y en la galería Cruz del Sur de Caracas.
Thomas Richter funda, con un grupo de jóvenes escritores, la revista “La gaveta ilustrada”, cuyos “cadáveres exquisitos” y ejercicios textuales tendrán como felices ilustraciones reproducciones de Luisa Richter.
Uno de sus “pasajes” es incluido en la exposición “Guaraira-Repano (La Gran Montaña)”, en la Galería de Arte Nacional de Caracas.


1978

Recibe la nacionalidad venezolana. Ese año participa como representante por Venezuela, conjuntamente con el escultor Edgar Guinand, en la XXXVIII Bienal de Venecia con óleos monumentales de su serie “Espacios planos” y 60 collages.
Individuales en la galería Durbán de Caracas y Madrid.
Colectiva en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Caracas “La imagen de Simón Bolívar” en la que obras suyas amplían la iconografía bolivariana.
Participa en la Exposición Gráfica Internacional de Roma.


1979

Inicia su serie de pasteles que llama “Andamios suspendidos”, en alemán, “Landschaftsgerüste” (“andamios paisajes”): pasteles de formatos pequeños, de colores tenues y líneas afiladas sobre ejemplares defectuosos de Goya. Los primeros los realiza como tranquilizantes para su hijo Thomas Alexander, hospitalizado en la clínica Binswanger en Suiza.
Muestras individuales en la galería El Callejón de Bogotá, la galería Lutz de Stuttgart y la galería Loehr de Fráncfort, así como colectivas en Basilea (Art 10, Internationale Kunstmesse) y Stuttgart-Bonn-Berlín (“Gráfica venezolana”).
La prematura muerte de su hijo Thomas Alexander, en Suiza, ensombrece su obra.