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Luisa en estado (recorte)Luisa en estado (recorte) © Luisa Richter

Luisa Richter – Vida y Obra
Figuración desenfocada

La figuración fue una segunda fase de la tendencia materialista, particularmente en ella (…). Y así en 1964, después de concluidas una serie de obras que tuvieron como motivo cráneos y naturalezas muertas, Luisa Richter está en Venezuela para preparar la más importante de sus exposiciones en el Museo de Bellas Artes. 

Seguía negando aquí el color, o sea que sacrificaba éste a la materia. A una negritud de la que surgía una figuración desenfocada, violenta como un alarido, puesto que la pintura emergía de las entrañas. Como la luz nace en el fondo de la caverna; lo existencial traducido al plano; en tanto que lenguaje, la pintura es una explicación del ser, su confesión y su testamento. En este sentido, Luisa Richter es autobiográfica, como lo era Reverón. La expresión es su propia cárcel. En vano ha intentado alcanzar un grado de serenidad en la que quede marcado el distanciamiento entre ella y la realidad, entre el lenguaje y el objeto. Ella misma es la realidad de su lenguaje, porque el pintor se expresa integralmente.
 
 
 
Juan Calzadilla. Revista Imagen. No.29. Caracas, 15/30 de julio de 1968.