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Dubraska Falcón

Dubraska Falcón
Dubraska Falcon | © Davis Álvarez

Ser emigrante es ser valiente, ser tolerante, ser fuerte, ser capaz de sobrevivir en un país frío manteniendo tu alma caribeña intacta, ser capaz de intentarlo todos los días sabiendo lo duro que es caminar, por ejemplo, a -16 grados.


¿Qué significa para ti la palabra emigrante?

Yo nunca me imaginé como emigrante. Siempre me vi en mi país. Ahí estaba completa. Quizás en algún momento pensé en inscribirme en algún curso o en alguna universidad internacional para ampliar mis conocimientos, pero jamás pensé en establecer mi familia y mi vida en otro país. Ser emigrante es duro. Aunque hemos sido muy afortunados desde que salimos de Venezuela, es “común” experimentar el racismo por hablar en español o por reírnos de forma “escandalosa”. Ser emigrante es ser valiente, ser tolerante, ser fuerte, ser capaz de sobrevivir en un país frío manteniendo tu alma caribeña intacta, ser capaz de intentarlo todos los días sabiendo lo duro que es caminar, por ejemplo, a -16 grados, o que no sabes comunicarte con nadie. Ser emigrante es nacer de nuevo, pues tienes que aprender a hablar, a comer, a vestirte, a comportarte de forma distinta a lo que has estado acostumbrado, en mi caso, por 30 años.


¿Cómo elegiste el país en el que vives? ¿Cuáles fueron las motivaciones?

Antes de casarnos, mi hoy esposo, Ron Davis Álvarez había recibido una oferta de trabajo en Gotemburgo, Suecia. Sería el Director Artístico de El Sistema, modelo pedagógico y musical que se inspira en El Sistema en Venezuela creado por el maestro José Antonio Abreu, quien ha sido el mentor de mi esposo (…). Por eso aceptamos irnos.
 
¿Cómo ha sido tu incorporación a la nueva cultura: sientes que ha transformado la tuya?

La cultura sueca, como la escandinava, es muy fría y distante. A pesar de que nosotros hemos tenido la fortuna de trabajar y de convivir con suecos que se dejan abrazar y besar al saludar, por ejemplo, esto no es muy común. Los suecos son muy individualistas, pero en contra peso son extremadamente solidarios. La incorporación dentro de la cultura ha sido muy lento. Aunque todo el mundo habla inglés en Suecia, es necesario hablar sueco si deseas tener amigos, ir al teatro, ver un musical, e incluso ir a misa. Yo estoy estudiando sueco y ya hay palabras que entiendo, pero para hablar es más complejo (…). Sin duda la cultura sueca no ha transformado mi cultura. Algunos dicen que puede llevarte hasta dos años el poder “soltar la lengua”. Sin duda la cultura sueca no ha transformado mi cultura. Yo soy muy venezolana: abrazo al saludar; me río de forma escandalosa; desayuno arepa (aquí el desayuno es muy frío); soy muy tropical, por lo que la calefacción en mi casa siempre está en lo máximo; escucho merengue, salsa, joropo mientras cocino; cedo mi asiento a una persona mayor; nosotros cenamos a las 8 de la noche, no a las 5:30 pm o a las 6:00 pm. Hay algunas tradiciones suecas que hemos ido adaptando a nuestra tradición: encendemos velas al comer, y disfrutamos hasta el último rayo de sol cuando sale, pues aquí pasamos prácticamente unos seis meses al año con pocas horas de sol, y el sol no calienta hasta finales de mayo o principios de junio.
 
¿Te relacionas con venezolanos en general y/o en su espacio laboral?. En caso afirmativo ¿cómo es tu relación con ellos? 

No conozco venezolanos periodistas en Suecia. Para poder ejercer el periodismo en Suecia necesitas escribir en sueco. Tengo contacto con algunos venezolanos que viven en Gotemburgo. Tenemos un gran amigo venezolano que conocimos
 
¿Cómo es tu contacto con Venezuela desde el exterior?

Yo siempre estoy en contacto con mi familia. Los llamó todos los días, algunas veces es complicado por el tema de internet en Venezuela. Sé de primera mano, a través de mi familia, todo lo que ocurre en Venezuela. Además, todos los días leo noticias sobre Venezuela, y el mundo en general, en twitter, escucho radio venezolana. No hay desconexión con mi país, nunca la habrá. Siempre digo que mi mente y mi cuerpo está en Suecia pero mi corazón sigue latiendo en Venezuela.
 
¿Consideras que tu experiencia en el exterior ha enriquecido tu carrera? ¿Cómo y porqué?

Esta es la primera vez que vivo fuera de Venezuela. Al principio fue muy duro porque yo no sabía hablar inglés, y menos sueco. He tenido que aprender dos idiomas casi en simultáneo, por lo cual mi tiempo en Suecia (ya dos años) lo he dedicado en su mayoría a aprender dos idiomas y a apoyar a mi esposo su trabajo, sobre todo en la Dream Orchestra, que es una orquesta de niños y jóvenes refugiados de guerra, procedentes de Siria, Afganistán, Irán, Irak, Angola, que jamás en su vida habían tocado un instrumento y que hoy, luego de un año de haber sido creada la orquesta, ya están ensayando obras con cierta dificultad. Por supuesto, no he dejado de lado mi carrera como periodista. He tenido mucho más tiempo de leer. También he colaborado con algunas revistas.  Ahí he podido exponer algunos de mis intereses más profundos: la transformación del ser humano a través del arte y, por supuesto, las noticias. 

 

Dubraska Falcón.
Periodista.

Lugar de nacimiento:
Caracas.
Lugar actual de residencia: Gotemburgo, Suecia.

Labor periodística:

  • 2006 - 2013 | Periodista de artes plásticas y política cultural en la sección de Arte y Entretenimiento del Diario El Universal, Caracas.
  • 2013 - 2015 | Coordinadora de Prensa del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela. 
  • 2015 | Publica una entrevista en el libro Nuevo País Musical del Fondo Editorial Banesco, Caracas.

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