La difícil situación en Venezuela fue el tema central del primer episodio de la serie de discusión “Habibi Goethe”. Las artistas Malu Valerio y Diana Rangel hablaron sobre su país de origen.
¿Qué significa tener que abandonar un lugar que realmente no quieres abandonar? Justo esta experiencia la tuvo la artista y psicóloga Diana Rangel. En el primer episodio de “Habibi Goethe”, Rangel le contó a las moderadoras Julia Ley y Julia Hägele cómo Barcelona se convirtió en su nuevo hogar. Pero no le resultó fácil trasladarse de Caracas a España. “No me fui con la ilusión de una nueva vida. Venezuela es un país maravilloso y lo extraño todos los días ”. Anteriormente trabajó en favelas. “Cuando salí, tuve la sensación de que le estaba dando la espalda a la gente de allí”. Pero Rangel quiere seguir trabajando por Venezuela, y por eso ideó el año pasado el proyecto “Voces en tránsito”, una plataforma de intercambio de ideas en comunidades de-localizadas. Así surgió espacio virtual en el que las personas que han salido de Sudamérica y por que ello se sienten en ocasiones desarraigadas se reúnen en una comunidad en línea. El resultado fue un mapa con mensajes de audio de los participantes, en el que relatan sus impresiones sobre sus nuevos lugares de residencia.
"Venezuela me da mucha energía"
A diferencia de Rangel, la venezolana Malu Valerio se quedó en Caracas. Vive allí como artista y activista. La política juega un papel importante en su trabajo. Por ejemplo, examina cómo la opresión en su país afecta su cuerpo y su vida, y discute mucho al respecto con sus amigas y amigos. “A veces nos sentimos abrumadas por la situación aquí”. Por eso fundó un colectivo de artistas feministas con varias compañeras. ¿Alguna vez quiso irse de Caracas? En 2016 estuvo cerca de hacerlo, pero al final se quedó. “Quizás soy demasiado cobarde para irme.” Sería difícil para ella dejar su país. “Creo que ahora mismo no hay otro lugar seguro para mí. Venezuela es un país muy duro, hay problemas de violencia, pero mucha gente todavía hace cosas increíbles, salen a las calles a luchar por sus derechos. Venezuela me da mucha energía ”. También dice que su trabajo se ha vuelto solitario debido a la pandemia del coronavirus, pero lo está aceptando lo mejor que puede.
Alguna vez fue un modelo para la izquierda europea
Stephanie Maiwald, directora del Goethe-Institut Venezuela, observa los desarrollos en Venezuela con preocupación. “El país fue una vez un modelo a seguir para la izquierda en Europa, pero desde las últimas elecciones ha habido corrupción y mala gestión. La oposición está fragmentada. Es un trabajo duro para las organizaciones no gubernamentales”. El país también está sufriendo las sanciones impuestas por Estados Unidos. La situación ha empeorado debido a la pandemia del coronavirus. Muchos hospitales públicos ni siquiera tienen agua corriente, lo que imposibilita el cumplimiento de normas de higiene como lavarse las manos. Maiwald observa, sin embargo, que las y los venezolanos reaccionan sorprendentemente con normalidad a la crisis del coronavirus: "Se han acostumbrado a las crisis". A Maiwald le resultó al principio extraño querer acercar a la gente a la cultura con su trabajo, dado que hacen falta cosas elementales como alimentos. Pero ha hecho la experiencia de que justamente el arte puede construir puentes entre los frentes divididos de la sociedad. Esto también le da esperanzas para su trabajo futuro.