Renovar la mirada. 250 años de Humboldt ¿Por qué es importante para Las Américas?

Humboldt

En su diario de viaje por América, en 1801, Humboldt deja claro que es menos importante cumplir 32 años (apenas una mención entre tímidos paréntesis) que dedicarse a la ciencia: explorar, medir, registrar y preguntarse por la naturaleza de las cosas:
 

El 14 de septiembre (día de mi cumpleaños) alcanzamos la altura de Icononzo al otro lado del puente […]. Temprano en la mañana nos volvimos una vez más a recrear con el maravilloso espectáculo del puente natural. De nuevo descendí por el abismo rocoso a lo largo de una cornisa de apenas 16 pulgadas de ancho. […] El abismo parece formado por un terremoto. El banco superior de arenisca gruesa y pizarrosa está separado por todas partes. ¿Cómo ha podido resistir adherida en una punta a la fuerza separadora?

Humboldt, esa fuerza que separa la unidad de la naturaleza a través del análisis y la medición, sobrevive un cuarto de milenio después y promete sacudir todavía más cualquier noción de estabilidad: su poderoso impacto cultural y sus huellas estéticas se extienden en el tiempo y en el espacio con un centenar de celebraciones académicas y artísticas, agrupadas en el 2019 bajo la iniciativa “Humboldt y las Américas”. Se trata de una invitación a explorar e interpelar a Humboldt, a provocar un diálogo que agriete nuestras visiones de mundo.

Latinoamérica es un continente privilegiado en la obra humboldtiana: el prusiano viajó por cerca de cinco años a “las regiones equinocciales” y su obra no sería la misma sin la atenta mirada política, científica y social de este territorio. “Las Américas” le imprimen a la obra del prusiano la fuerza de la interacción cultural y evidencian que las fronteras entre lenguas, territorios, nacionalidades, razas y etnias son más mentales que reales: todo está interconectado. Los eventos que celebran estos 250 años son ecos del pensamiento humboldtiano y sus temas, que lejos de haber caducado, renuevan hoy nuestra mirada: la migración y el trasegar, el viaje y la escritura, las descripciones y apropiaciones del paisaje y del territorio, la diversidad biológica y social, las dinámicas de colonización y los esfuerzos de descolonización, la independencia cultural y política de un continente en constante movimiento y movilización.

Para recordar este año de “Humboldt y las Américas” como un momento de convergencia entre arte, ciencia, política y cultura hay que ser cautelosos con la aparente distancia que separa los territorios: “América” y “Europa” no son ya unidades estáticas y alejadas, sino partes de un mismo continuo espacial y temporal, y no es posible escribir dos historias independientes. Europa no se puede contar a sí misma sin el Caribe, sin repensar su relación de tensión con el legado colonial, con la migración… en suma, sin la confrontación que trae la otredad.

Tampoco podemos ser ingenuos ante el tiempo y conmemorar simplemente un pasado lejano: 250 años de distancia temporal nos interpelan sobre el presente y el futuro, en una actualización del pensamiento humboldtiano y de sus relaciones con el aquí y el ahora. Podemos anticipar que con este cumpleaños nos encontramos a tan solo dos décadas de los 250 años de la Revolución francesa y que, por lo tanto, es ya hora de revisitar con mirada crítica el pensamiento moderno de la Ilustración, la Revolución Industrial y la relación con la naturaleza en medio de las crisis ambientales, políticas, sociales y económicas que sacuden el planeta. Es imposible evitar esta mirada.

Y todo ello está más que explícito en cada uno de los eventos y actividades de la semana crucial del 14 de septiembre de 2019. El epicentro de este gran desplazamiento tectónico es sin duda el Humboldt Forum en Berlín: en la capital alemana convergen artistas, intelectuales y conferencistas de todo el mundo, que lejos de erigir un monumento heroico a un Humboldt decimonónico lo actualizan en sus múltiples capas de sentido. Cruzan el Atlántico la exposición La naturaleza de las cosas. Idas y venidas y tres performances de de la plataforma artística Experimenta/Sur: Tejidos conectivos de Mapa Teatro; el artista ecuatoriano Fabiano Kueva pone en escena el Archivo Humboldtiano y propone otras formas de enfocar la mirada hacia la estética humboldtiana. Desde Brasil se acompaña esta muestra con un videoperformance producto de la investigación sobre la concepción indígena de la naturaleza el tiempo, en la obra O ciclo anual do río Tiquié. Estas derivas intercontinentales, entre el ir y el venir, proponen un diálogo crítico desde el arte y rompen el espacio y el tiempo estáticos, de ahí que no pudiera faltar una transmisión en streaming de la mesa redonda Conexión Humboldt, con la participación de 9 expertos en simultáneo desde Berlín, Bogotá y Novosibirks, además de la experiencia de realidad virtual Humboldt 360°, la proyección de películas en este formato y la presentación en Europa de la  Hackaton de Realidad Mixta con desarrolladores y desarrolladoras de realidad virtual provenientes de Ecuador, México y Colombia. Sobre la función social del arte contemporáneo en América Latina conversarán los artistas Liliana Sánchez y José Alejandro Restrepo con el director del Goethe-Institut Bogotá, Wenzel Bilger, con música electrónica colombiana de fondo: La Payara y Agua’e Lulo.

¿Y Latinoamérica? Por supuesto que en las “regiones equinocciales” también habrá celebraciones. En México, la expedición Camino a Humboldt emprende el ascenso al nevado de Toluca durante 5 días y recorriendo 115 km desde el Templo Mayor en el centro histórico de Ciudad de México. En Medellín, a propósito de las expediciones, el tema central de la Fiesta del Libro y la Cultura, habrá más de 15 eventos y charlas sobre arte, ciencia, cultura y botánica. En Quito la exposición Traspasar el mito va más allá de la celebración elegiaca a Humboldt a través 29 obras de 16 artistas de Ecuador y Colombia, mientras que en La Habana tiene lugar el día 14 de septiembre el evento académico Evocación a Humboldt, con la participación de una veintena de expertos que se sumarán al análisis de las complejas relaciones de Humboldt con el Caribe y América Latina.

No cabe duda de que nos encontramos ante uno de los cumpleaños más celebrados en la historia. Y vale la pena, porque hoy, como hace dos siglos, Humboldt nos mueve con su escritura, que resuena en un espacio interno. Ojalá que el eco devuelva otros sonidos, renueve nuestra mirada y  quiebre la forma para que aparezcan otras conexiones aún sin explorar.