Nueva perspectiva “Todos somos postcoloniales”

Gabi Ngcobo
Gabi Ngcobo | Foto (Detalle): Carsten Koall © picture alliance

“Vivo en Sudáfrica, en algo que se ha dado en llamar ‘sociedad post-apartheid’. Yo rechazo ese ‘post’.” Una charla con la curadora Gabi Ngcobo sobre las formas de reconsiderar la memoria y la historia.

De Katerina Valdivia Bruch

Como cofundadora de la plataforma, entre tanto desaparecida, Center for Historical Reenactments (CHR, 2010-2014), usted ha participado en proyectos que investigaron las diversas formas de reconsiderar la memoria y la historia, pero también el papel del lenguaje en este contexto. ¿Cuán importante es la historia en su trabajo como curadora? ¿De veras podemos “reescribir” la historia? ¿Quién estaría en posibilidad de reescribirla?

El CHR, durante los años en que estuvo activo, esbozó cuestionamientos y buscó maneras de reconsiderar la historia planteando viejas preguntas de nuevas maneras. Preguntas que parecían urgentes en un momento determinado de nuestra nueva historia. Investigar cómo se escriben y se construyen las narrativas históricas es una necesidad y una tarea que hay que hacer, especialmente cuando éstas han sido escritas a partir de perspectivas que enaltecen a aquéllos que les han provocado enormes sufrimientos a otras personas; a partir de perspectivas que enaltecen la posición privilegiada de estas personas como autores o como oradores. El CHR nos ofreció una plataforma para definir cómo queremos entender nuestro propio pasado en diálogo con el mundo, en relación con lugares geográficos y con experiencias que nos resultan particularmente cercanas. Nunca ha habido momento alguno en el que los seres humanos hayan dejado de hablar o escribir. Es importante tomar en serio los puntos de vista por fuera de las grandes narrativas y concebirlos como un conocimiento que todos necesitamos para entender el mundo.

En una videoentrevista para la revista brasileña de arte y cultura “Bravo!”, en ocasión de la 32ª Bienal de São Paulo, usted explica cómo nos podemos “descolonizar”: tanto en un proceso de desaprender como de diseñar nuevas formas de entender la práctica curatorial. ¿Puede darnos un ejemplo de ello?

Creo que hay que decir con toda claridad que el proyecto de la descolonización tiene por objetivo cambiar el orden mundial. Pero, para citar a Frantz Fanon, un precursor afrocaribeño: “éste no puede suceder como el resultado de una operación mágica, de un sismo natural o de un acuerdo pacífico”” (Los condenados de la tierra). Descolonizar significa crear nuevas estructuras de conocimiento y de poder. Y esto puede ser un procedimiento muy caótico. El proceso curatorial puede ofrecer un espacio para analizar estos procesos. Y también puede plantear preguntas que nos ayuden a lidiar con un mundo que es empujado a guerras erróneas y peligrosas.

El postcolonialismo constituye una de las prioridades en sus investigaciones. ¿Se va a enfocar en estas teorías en la Bienal de Arte Contemporáneo de Berlín 2018?


Me gustaría mucho creer que todos reflexionamos –o deberíamos reflexionar– sobre un mundo que es, en gran parte, postcolonial. Todos somos postcoloniales. Algunos contextos son más postcoloniales que otros. Apenas estamos empezando a vislumbrar lo que significaría para las grandes potencias económicas del mundo, por ejemplo, Alemania, que admitieran, reconocieran o aceptaran su postcolonialismo, es decir, su papel de facilitador de expropiaciones de tierras y de regímenes brutales que durante cientos de años asesinaron y deshumanizaron a otras personas.

Vivo en Sudáfrica, en algo que se ha dado en llamar ‘sociedad post-apartheid’. Yo rechazo ese ‘post’. Al mismo tiempo, trabajo con su significado como definición para mí y para mi trabajo como pedagoga, artista y curadora. Rechazo el ‘post’ porque para mí, y para mucha gente que conozco, sólo es un punto de partida; algo que caracteriza o subraya el significado de lo que se está describiendo con ese ‘post’. Por eso, el postcolonialismo no es una prioridad en mi investigación, sino algo inevitable, algo que constantemente trato de ignorar, pero sólo para volver a tener una mirada fresca sobre ello.

A pesar del hecho de que los reflectores de las artes están puestos sobre el “arte contemporáneo global”, la escena del arte contemporáneo puede seguirse considerando como eurocentrista. ¿Alguna vez se ha interesado por lo que se llama el “Sur global” o ha participado en proyectos para fomentar el diálogo “Sur-Sur”?

Trato de evadir las etiquetas. Pero sé bien que si no se nombra o se reclama el propio punto de vista, se corre peligro de crear el espacio de que justo esa posición sea minada por otras personas, instituciones e ideas, que ven nuestras subjetividades sólo como metáfora para otras cosas. Es necesario proteger conceptos como “el Sur”, y poner atención cuando se les emplea como recurso de caracterización o discriminación contra alguien.

Cuando uno mismo presencia un momento histórico, como sucedió durante la 32ª Bienal de São Paulo en 2016, cuando la presidenta brasileña Dilma Rousseff fue destituida de su cargo, lo cual provocó después protestas contra Michel Temer, quien la sucedió en la silla presidencial: ¿qué papel desempeña el arte en ese tiempo, es decir, “hoy”?

Parafraseando a la difunta cantante Nina Simone: es nuestro deber como gente creativa reflexionar siempre acerca del tiempo en el que vivimos. También lo hacemos cuestionando las interpretaciones de la historia, que hoy como ayer siguen favoreciendo a los poderosos. Y luchamos por un mundo como el que queremos ver y vivir en el futuro, más allá de nuestra propia existencia física.

En este sentido, ¿cómo ve usted su papel como curadora de la Bienal de Berlín en el actual entorno sociopolítico alemán, con un gran número de refugiados en el país y con el fortalecimiento de los partidos políticos de derecha?

Como ya dije: creo que para una plataforma como la de la Bienal, es imperativo reflexionar tanto acerca de los contextos sociopolíticos actuales del lugar en el que se está llevando a cabo, como acerca de las narrativas históricas que han definido un lugar en relación con el resto del mundo.