Orden mundial postcolonial El mundo se debe desarrollar de manera conjunta

Muchos desafíos, como el cambio climático o la estabilidad financiera, hoy se presentan a nivel internacional. Los Estados nacionales no pueden hacerles frente por su cuenta
Muchos desafíos, como el cambio climático o la estabilidad financiera, hoy se presentan a nivel internacional. Los Estados nacionales no pueden hacerles frente por su cuenta | Foto (Detalle): © picture alliance /ZUMAPRESS.com/Guillaume Payen

Se suele considerar que la era colonial, que marcó al mundo por varios siglos, concluyó junto con el último milenio. Muchas antiguas colonias hoy se cuentan entre los países más pobres del mundo. Sin embargo, sería un error remitir este problema sólo al colonialismo.

De Hans Dembowski

Se suele considerar que la era colonial, que marcó al mundo por varios siglos, concluyó junto con el último milenio. Muchas antiguas colonias hoy se cuentan entre los países más pobres del mundo. Sin embargo, sería un error remitir este problema sólo al colonialismo.

No todos los países se desarrollan igual

Y, no obstante, esa impresión resulta engañosa. Así, por ejemplo, también América del Norte y China fueron explotadas por potencias coloniales, pero Estados Unidos y la República Popular de China son hoy los países más importantes del mundo, tanto política como económicamente. También Corea del Sur pasó de ser un paupérrimo país en desarrolló a una nación sumamente desarrollada en las últimas décadas. Entre tanto, Corea ofrece ayuda al desarrollo y forma parte de la federación de los países más ricos, la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). Por el contrario, Argentina, que a principios del siglo XX se contaba entre los países ricos, ha caído muy abajo en la clasificación. En Kenia, antigua colonia británica, hoy se desarrolla una prometedora escena para la innovación y los start-ups. Por el contrario, el país vecino Etiopía, que no fue colonizado sino sólo ocupado durante algunos años por Italia, va muy a la zaga.
El Índice de Desarrollo Humano ofrece una evaluación sobre el estado del desarrollo de los países en todo el mundo El Índice de Desarrollo Humano ofrece una evaluación sobre el estado del desarrollo de los países en todo el mundo | Foto: © picture-alliance/dpa-infografik (113334244) Es un hecho que la era colonial sigue teniendo repercusiones, pero la forma difiere de país en país. En el delta del río Ganges, que hoy pertenece a India y Bangladesh, los colonizadores británicos suprimieron en el pasado la industria textil, que hoy florece en Bangladesh. Pero las fábricas pagan mal y no suelen considerar los derechos laborales fundamentales. Por eso, a muchos europeos y europeas la industria textil de Bangladesh no les parece una emancipación de las estructuras coloniales, sino una continuación. En el propio país, eso se ve de manera diferente, pues sin sus trabajos en la confección de ropa las y los obreros serían todavía más pobres.

Está claro que la extrema inequidad determina la sociedad mundial. Los países se desarrollan de manera diferente. La gran pregunta es: ¿cuáles son las bases para el éxito?

No hay planos para el desarrollo

Desde el punto de vista de las ciencias sociales, resulta importante el nivel de la división del trabajo. Para ello, suficientes partidos y actores relevantes deben asumir responsabilidad. No todo depende del gobierno. El punto decisivo es que la diferenciación social tiende a aumentar entre más avanza el desarrollo.

Las sociedades altamente desarrolladas tienen muchas diferentes ramas económicas, requieren de una buena infraestructura y garantizan el derecho a la propiedad. Necesitan un amplio espectro de diferentes profesiones, para lo cual es imprescindible tener un sistema educativo especializado, incluyendo universidades en las que se haga investigación. Además, existe también un aparato de justicia independiente, mercados de finanzas con liquidez y un sector público confiable.

La coordinación de todos estos componentes no se puede ordenar desde arriba, tampoco surge espontáneamente de la libre interacción de los mercados. La política, la economía, el derecho, la ciencia y otros sistemas sociales deben desarrollarse de manera dinámica, pero al mismo tiempo deben complementarse. Toda nación rica desarrolló un modelo propio para esta interacción. No hay planos que simplemente se puedan copiar. Cada nación pujante recorre su propio camino. 

Con frecuencia, el desarrollo fracasa ya en sus etapas tempranas: por ejemplo, cuando poderosos grupos de interés, como los propietarios de tierras, bloquean aquello que pudiera perjudicar su poder. El poder estatal se vuelve destructivo cuando sirve a intereses individuales. Particularmente dañina resulta la política identitaria, que demoniza a las minorías. Donde la frustración y la decepción detonan guerras civiles, no es posible un desarrollo sano. Ejemplos de esto son países como Yemen o Sudán del Sur, donde los conflictos sofocan todo desarrollo positivo.

El objetivo es la cooperación internacional

Muchos desafíos, como el cambio climático o la estabilidad financiera, hoy se presentan a nivel internacional. Los Estados nacionales no pueden hacerles frente por su cuenta. La consigna de America first, del presidente estadounidense Donald Trump resulta absurda: los incendios forestales en la cuenca del Amazonas aceleran el cambio climático, que amenaza a todas las naciones y provoca costos en todas partes. Cuando la pobreza y las guerras expulsan a la gente de sus países, los países ricos deben confrontar movimientos de refugiados e inmigrantes.
 
La interdependencia entre países es cada vez mayor. Por eso, los países miembro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) decidieron en 2015 imponer objetivos conjuntos para el desarrollo. La idea no es ya únicamente que los ricos países industrializados ayuden a los países en vías de desarrollo, qje son más pobres, sino encontrar soluciones conjuntas. Hoy, todos los países deben poner en práctica la Agenda 2030 de la ONU, con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGs – Sustainable Development Goals). Los objetivos de desarrollo globales deben guiar a todos los países, sin importar si se trata de países industrializados o en vías de desarrollo, o si alguna vez fueron potencias coloniales o colonias.