Afrofuturiso Más que ciencia ficción negra

El afrofuturismo en el cine: Escena del éxito de taquilla de Marvel “Pantera Negra”
El afrofuturismo en el cine | Foto (detalle): © picture alliance/AP Photo

Los mundos futuristas, con frecuencia, están configurados por ideas occidentales sobre el futuro. Se pone en evidencia la rigidez del género cuando contemplamos el afrofuturismo: en el cine, la literatura, el arte y la música existe un contraproyecto africano, que pretende algo más que mandar a los protagonistas negros al espacio.

De Nadine Berghausen

Cuando escuchan el concepto “ciencia ficción”, la mayoría de las personas conjura una visión de futuro en la que naves espaciales atraviesan el espacio a gran velocidad, con construcciones futuristas en nuevos hábitats recién colonizados para la humanidad, y con robots que conviven con nosotros en la cotidianidad. Esta noción casi siempre es de cuño occidental: los temas son el progreso, las innovaciones técnicas y la colonización de nuevos planetas. Rara vez el foco está puesto en mejorar las circunstancias vitales de un grupo oprimido de la población.

Black to the Future

Sea en el cine, la literatura, la moda, la música, las artes visuales o el teatro, el afrofuturismo imagina una sociedad en la que las personas negras puedan vivir con equidad. El concepto fue mencionado por primera vez en 1994, por el crítico cultural Mark Dery. En su ensayo Black to the Future, se preguntó por qué existían tan pocos autores afroamericanos de ciencia ficción, siendo que los afroamericanos en Estados Unidos son expertos en el tema. Una de las oraciones más citadas respecto al afrofuturismo la pronunció en una entrevista el músico y escritor Greg Tate; cuando se refirió a la vida de un afroamericano en Estados Unidos de la siguiente forma: “Being black in America is a science fiction experience.” (Ser negro en Estados Unidos es una experiencia de ciencia ficción.)

Se suele malinterpretar al afrofuturismo como una ciencia ficción negra, en la que los papeles de los blancos son ahora interpretados por actores negros. No obstante, el afrofuturismo se debe entender más bien como un movimiento de resistencia, que crea mundos de ciencia ficción totalmente nuevos.

Muchos artistas negros hablan de su papel como aliens en una sociedad occidental. Esta comparación resulta evidente sobre todo en Estados Unidos, donde el término alien es la designación oficial para los extranjeros, y también la palabra que describe a los extraterrestres. De esta manera, también se hace referencia a la historia afroamericana y a los antepasados negros que fueron llevados por la fuerza como esclavos a Estados Unidos, y que nunca pudieron disfrutar de una vida con equidad. El escritor y periodista británico Kodwo Eshun propone una comparación muy ilustrativa: “Lo mismo que un robot (…) el esclavo sólo fue manufacturado para cumplir una función: como servomecanismo, como sistema de transporte (…). Los esclavos son aliens.”
 
Se suele malinterpretar al afrofuturismo como una ciencia ficción negra, en la que los papeles de los blancos son ahora interpretados por actores negros, advierte la experta alemana en ciencias literarias Peggy Piesche. No obstante, el afrofuturismo se debe entender más bien como un movimiento de resistencia, que crea mundos de ciencia ficción totalmente nuevos.

El afrofuturismo en los teatros alemanes

También en Alemania artistas y creadores culturales se interesaron desde la década de 1990 por el fenómeno de la ciencia ficción africana. Se empezó a poner atención a la discusión sobre la cultura pop, el antirracismo, el feminismo y la crítica cultural, sobre todo en países de habla inglesa, temas que fueron explorados en la conferencia Loving the Alien, organizada por Diedrich Diedrichsen en 1997 en la Volksbühne de Berlín.
 
Desde entonces, los teatros alemanes en particular han presentado obras de temática afrofuturista. Jóvenes artistas, como la autora Olivia Wenzel, se interesan por la pregunta de cómo las narraciones alternativas podrían usar al universo como una superficie de proyección de la equidad. En el collage teatral We are the Universe, basado en textos, películas y teorías de la ciencia ficción negra, Wenzel toca acontecimientos actuales, como la expedición a Marte.
 
En la obra de teatro feminista First Black Woman in Space, por el contrario, la performancera alemana Simone Dede Ayivi dirige la mirada a la historia africana y de la diáspora africana, al tiempo que aborda la situación actual de las mujeres negras. Mediante historias que tratan acerca de luchas de liberación y empoderamiento, Ayivi y su equipo ponen en claro que nunca faltaron los ejemplos a seguir de mujeres negras, sino que éstos únicamente han estado, siempre, subrepresentados en la percepción pública.
 

Escena de We are the Universe, en el Theater Ballhaus Naunynstrasse, en Berlín Escena de We are the Universe, en el Theater Ballhaus Naunynstrasse, en Berlín | Foto (detalle): © Zé de Paiva

No es una Guerra de las galaxias negra

Tanto en el afrofuturismo alemán como en el anglófono, existe una diferencia esencial con la ciencia ficción de cuño occidental. La tradición, la mitología e incluso el folklor no son sustituidos del todo por elementos robóticos plateados y brillantes. Más bien, los elementos africanos, como los trajes típicos, la arquitectura o los paisajes, son una característica del afrofuturismo.
 
Por otra parte, la ciencia ficción afrofuturista no crea mundos meramente fantásticos, como en La guerra de las galaxias, sino que está estrechamente ligada a la realidad. Esta forma de arte muestra un mundo en el que los ciudadanos con raíces africanas se rebelan contra un futuro totalmente blanco, y en el que luchan por la equidad. La escritora y autora del libro Afrofuturism: The World of Black Sci-Fi & Fantasy Culture, Ytasha Womack, explica que los afrofuturistas se interesan, sobre todo, en superar las circunstancias sociales, étnicas y raciales: el empoderamiento es la directriz a seguir. Artistas como Ingrid LaFleur y Martine Syms no consideran que el espacio sea el lugar donde vivirán en el futuro. Con su película Mundane Afrofuturist Manifesto, Syms creó una especie de contraproyecto terráqueo a los espacios interestelares de vida: el futuro afrofuturista no debe ni puede estar a años luz de distancia.