Música postcolonial El silencio después del beat

Rachel Nyangombe y Bebson de la Rue en un video
Rachel Nyangombe y Bebson de la Rue en un video | Video still: Chris Shongo

¿Cómo embonan los raves y el colonialismo? La artista Henrike Naumann invierte prácticas coloniales de manera juguetona, usando como ejemplo el new beat belga, una versión temprana del techno europeo.

De la redacción, Goethe-Institut

Muchos fans de la música belga están orgullosos del new beat. La leyenda cuenta que el new beat se inventó en 1987 en Amberes, cuando por casualidad se reprodujo muy lentamente un disco LP, y que desde ese momento ese ritmo se extendió por toda la escena musical belga. El new beat convirtió al pequeño país –ubicado en el corazón del continente europeo– en la central provisional de fiestas en Europa. Se le consideró como un género musical belga “puro”, no influenciado por el techno o el hose estadounidenses, que ya eran tocados por DJs negros en los clubes de Chicago o Detroit en la década de 1980.

Al excluir las influencias afroamericanas en la música, se sugiere una “pureza” de este género que resulta bastante improbable en la historia musical, entretejida a nivel global. Entonces, ¿qué pasa si no sólo consideramos las influencias estadounidenses de Detroit o de Chicago, sino que damos un paso más allá, para buscar los orígenes del new beat en la antigua colonia belga del Congo? ¿Qué influencias visibles y audibles tuvo la cultura del Congo en el desarrollo de este estilo musical en Europa Occidental?

Reinvención del new beat

La artista Henrike Naumann le opone juguetonamente al mito del new beat una leyenda propia: ella aventura la hipótesis de que el new beat fue inventado en 1987 en Kinshasa por un DJ congolés, quien experimentaba con los discos LP de un DJ belga, y los tocó más despacio. El DJ belga se llevó a Bélgica la idea de tocar más lentamente los discos y la presentó como si fuera propia: una alegoría sobre la explotación y el ventajismo que actualiza y refleja las relaciones de dominio del pasado.

Una residente con compromiso sociaL

“Durante la residencia que hice en Kinshasa, reflexioné seriamente acerca de Bélgica, desde una desviación que pasaba por el Congo. Así, se fortaleció en mí la idea de explorar el vínculo belga-congolés en un plano experimental”, describe Naumann su enfoque. Lo que le importaba era “discutir cuestiones e injusticias coloniales en un área en la que no se sospecharía que existieran, por ejemplo, en la música electrónica bailable. ¿Es que también en la música se puede esconder la violencia?

Entonces, ¿qué pasa si no sólo consideramos las influencias estadounidenses de Detroit o de Chicago, sino que damos un paso más allá, para buscar los orígenes del new beat en la antigua colonia belga del Congo?

Exactamente 30 años después de la creación del new beat, la artista formó equipo con la cantante congolesa Rachel Nyangombe y el músico congolés Bebson de la Rue, para buscar los rastros congoleses de este género musical.

“Si se busca el beat en Kinshasa, entonces Bebson de la Rue es la batería que funciona y que echa a andar todo, aunque haya un corte de energía”, describe Naumann al artista congolés, quien desde comienzos de la década de 1990 ejerció una influencia decisiva en la formación de un sonido típico de Kinshasa. Bebson construye el beat sin sintetizadores electrónicos, sino con los materiales que se encuentran en las calles y patios traseros de Kinshasa. Sus percusiones están hechas de un conjunto de objetos que se puede ampliar hasta el infinito: conductos de ventilación, llantas, tapas de ollas y placas de plástico se convierten en hacedores de tono y sonido.

Rachel Nyangombe y Bebson de la Rue en el escenario del Collège Boboto Kinshasa Rachel Nyangombe y Bebson de la Rue en el escenario del Collège Boboto Kinshasa | Foto: Sektor Noha Matanga La colaboración con la cantante Rachel Nyangombe y con Bebson de la Rue culminó, tras largas sesiones de grabación y filmación, en un performance experimental en el Collège Boboto, una escuela católica para niños belgas construida en 1937. En el curso del performance se introdujo el new beat, pero sólo para dejar después la noche por completo en manos de los artistas congoleses.

Rachel Nyangombe Rachel Nyangombe | Foto: Sektor Noha Matanga Cuanto terminó la parte coreografiada por Naumann, y Rachel Nyangombe y Bebson de la Rue debían seguir desarrollando el performance, al principio no pasó nada. “El ambiente estaba que ardía. Después de los lentos, pero pegadizos tracks del new beat histórico, todo el público estaba esperando el nuevo beat. Pero simplemente no llegaba, ni habría de llegar durante toda la noche, con excepción de breves momentos puntuales.” Así, se construyó una expectativa extrema en el público, misma que se vio frustrada una y otra vez. Igual que los DJs belgas tocaban lentamente los discos en los primeros tiempos del new beat, los artistas congoleses retardaron y ralentizaron la noche de manera casi insoportable… y mandaron a paseo al hedonismo del new beat.