El mito del Congo Entre ficción y realidad: un performance que une

Moloch: el río Congo
Moloch: el río Congo | Foto (detalle): epa Bothma © picture alliance

De Missy Bangala

El río, nuestro río, está vivo. ¿Quién lo duda? ¿Quién podría dudarlo? El río, nuestro río, se ríe de la muerte y sus acólitos. El río lo es todo para nosotros. Nos arrulla. Nos canta. Nos habla. Nos hechiza. Nos acaricia. Nos alimenta. Y, más allá de todo esto, se muestra. Sí, se muestra a sus hijos. Nos permite admirarlo. Eso le gusta. Eso le encanta. Nosotros somos en él. A veces se presenta encarnado en la figura de una sirena. En la República Democrática del Congo la llamamos mami wata. Esa hermosísima mujer que seduce a dioses y ángeles y que sube por la orilla del río Congo para tomar un baño de sol. Un espíritu. Un cuerpo. Una mujer. Con mirada de revólver.
Si se te aparece, estás perdido. Perdido en la suave barriga del infame placer. Su beso es más mortal que la muerte. Su boca es más poderosa que cualquier bomba atómica.
 
Mi río vive en mí. Vive a través de mí. Vive de mí. Está en mi barriga. Un río en la barriga. Un performance rico en emociones que nos dice sin recato: “Hay una ciudad allá abajo en el río, un segundo mundo en el que viven los muertos, hay una metrópolis allá abajo en el río Congo, tan divertida como Kinshasa… Quienes mueren en el río, siguen viviendo allí, se casan, tienen hijos hermosos, se embriagan, bailan rumba en el río.”
 
Con este fragmento, que dice mucho del trabajo del autor Fiston Muanza, la directora escénica Carina Riedl logró cambiar la imagen del África postcolonial.
 
El texto describe una experiencia que, con esta buena puesta en escena, lanza algunas preguntas elementales sobre la identidad y la ocupación del espacio. El río está en todas partes. Vive en todas partes del mundo. Nos une. Nos une a los unos con los otros. Nos cautiva, ¿pero somos capaces de percibirlo? ¿Somos capaces de vivir en armonía con los elementos mientras que nos movemos? Las crisis de identidad son numerosas y nos llenan de inseguridad en nuestro trato con los otros, a quienes hay que aceptar independientemente de su contexto y de su color de piel.
 
El río en la barriga. Siempre ha estado ahí. Igual que en todos los seres humanos. Todos lo llevan en su piel. Todos lo llevan profundamente en su alma. El río es todos los ríos del mundo. Todas las corrientes. Todos los mares. Todos los cuerpos de agua. Todos los lagos. Todos los arroyos.
 
Aquí puede ver un video sobre el proyecto teatral El río en la barriga: