Coding da Vinci La digitalización de la cultura

Durante las seis semanas del proyecto, las y los participantes de Coding da Vinci ponen en práctica sus ideas.
Durante las seis semanas del proyecto, las y los participantes de Coding da Vinci ponen en práctica sus ideas. | Foto (fragmento): © Coding da Vinci

Quienes visitan archivos y museos, normalmente miran los bienes culturales tras los cristales de aparadores colocados en salas de exposición obscurecidas. Aunque hoy podrían experimentarse de manera mucho más intensa: el hackatón cultural Coding da Vinci muestra cómo los objetos de museo pueden despertar digitalmente a la vida.

De Eva-Maria Verfürth

Los museos clásicos confían en la fantasía de sus visitantes: los valiosos objetos de exposición no pueden ni tocarse ni usarse. Son las y los visitantes quienes deben imaginarse cómo se sienten o cómo se podrían utilizar esos objetos. Los textos escritos y las informaciones también se preparan del modo más ilustrativo posible, pero otra vez son las y los visitantes quienes deben imaginarse cómo sucedieron los hechos. Al efecto, ejemplos actuales tomados del proyecto de un hackatón cultural muestran cómo estas piezas podrían experimentarse en el mundo digital, y cómo los lugares históricos podrían revivir de manera virtual.
 
Quien, por ejemplo, se ponga el traje funcional de la exposición de realidad virtual Vivir los vestidos sentirá en su propio cuerpo cómo las vestimentas de siglos pasados, expuestas en el Museo Histórico de Frankfurt, restringen la posibilidad de movimiento. Las y los usuarios eligen una pieza de ropa, se la ponen y se mueven con ella en espacios históricos virtuales, e incluso pueden mirarse en el espejo. Los aparatos telefónicos históricos de la Fundación-Museo Correo y Comunicación, por su parte, cobran vida en el juego móvil RingRing. Mientras que los teléfonos expuestos en el Museo están mudos e inmóviles en las estanterías, éstos comienzan a sonar en la app, hasta que la o el usuario le haya adjudicado a cada modelo el timbre correcto. Política y entretenida resulta la app Papeles viejos, que reúne las noticias de periódico más extravagantes de principios del siglo XX: entretenimiento y educación histórica de un solo golpe, disponible a través de los teléfonos inteligentes y el internet.
 
Incluso el Muro de Berlín, que en gran parte dejó ya de existir, se puede experimentar en la esfera virtual. Programadoras y programadores llevaron directamente a las calles el archivo de la Fundación Muro de Berlín. Quien dé un paseo por Berlín y descargue la app Berliner MauAR, podrá verla en el monitor de su teléfono en su ubicación original, e incluso caminar alrededor de ella. A través de localización por GPS, el Smartphone muestra las imágenes históricas de los lugares en los que se encuentra exactamente el o la usuaria. O a través de la página web Aufbau Ost-Berlin (La construcción de Berlín Oriental) se puede ver cómo el gobierno de la RDA se había imaginado el futuro de la ciudad capital. La página web y la aplicación móvil proponen tours temáticos y presentan en cada lugar la visión correspondiente de la RDA.

Desde una app de turismo hasta un escarabajo robot: capturas de pantalla e imágenes de los proyectos creados durante Coding da Vinci. Desde una app de turismo hasta un escarabajo robot: capturas de pantalla e imágenes de los proyectos creados durante Coding da Vinci. | Foto: © Coding da Vinci

 
Más de una docena de proyectos nuevos en sólo seis semanas

Todas estas aplicaciones digitales hacen que sea más fácil apropiarse del conocimiento, también que sea más entretenido. Y no son, ni siquiera, el resultado de grandes y costosos proyectos de larga duración. Por el contrario: todas ellas fueron creadas en un lapso no mayor a seis semanas, durante el hackatón cultural Coding da Vinci. En él se reunieron instituciones culturales y expertos en tecnología de distintos ramos, para desarrollar nuevas ideas para la transmisión de cultura. Y todo esto, sin un trasfondo comercial y durante un período de tiempo definido de antemano.
 
El hecho de que en un tiempo tan breve puedan surgir aplicaciones totalmente nuevas se debe, sobre todo, a que los recursos para ello existen desde hace mucho tiempo: la mayoría de las instituciones culturales han digitalizado ya sus colecciones. Muchos museos, archivos, bibliotecas y galerías han hecho registros para asegurar y clasificar sus acervos. Sean copias de pinturas en alta resolución, archivos sonoros históricos o escaneos en 3D de dinosaurios: grandes cantidades de valiosos datos están almacenados en los servidores de instituciones culturales. Hasta ahora se habían utilizado principalmente de manera interna o con fines de investigación. Esto cambió en el hackatón, en el que se usaron de manera novedosa los datos ya existentes.
 
El hackatón cultural fue concebido en 2014 por una agrupación de organizaciones culturales y de open data, entre ellas, la Biblioteca Digital Alemana, el Centro de Investigación y Competencia Digitalización Berlín (digiS), la Open Knowledge Foundation Alemania y Wikimedia Alemania. Desde entonces, se ha realizado cada año o cada dos años en diferentes regiones de Alemania: gracias a un patrocinio de la Fundación Cultural de la Federación, ocho hackatones más se deberán llevar a cabo entre 2019 y 2022. En un taller introductorio, las instituciones culturales participantes presentan sus colecciones de datos. Equipos interdisciplinarios conformados por hombres y mujeres diseñadores, desarrolladores, dibujantes, curadores de museos, artistas, hackers y desarrolladores de juegos reúnen ideas para proyectos –sean apps, juegos o infográficas visuales– que se ponen directamente en práctica en el curso de las seis semanas siguientes, que conforman la fase de trabajo. De este modo, de los datos que se puso a su disposición surgen productos totalmente nuevos: en promedio, más de una docena de proyectos en pocas semanas.

Aprovechar el potencial de la cultura
 

Con este proyecto, los organizadores de Coding da Vinci quieren alentar a instituciones culturales para que permitan que sus colecciones digitalizadas sean accesibles al público: “Si fueron elaboradas con dineros públicos, deberían estar a disposición de todos”, argumentan. Aunque, por mucho, no todos los bienes culturales son exhibidos, muchos se conservan en los depósitos de los museos y no resultan visibles para el público. Si se pudiera acceder a ellos digitalmente, esto cambiaría. Por lo menos la mitad de los hacedores de Coding da Vinci está convencida de ello. El objetivo de Coding da Vinci es, además, despertar el entusiasmo por la cultura y los museos de un público joven, afín a lo digital. También por eso se necesita más material digitalmente accesible.

Con base en las fotografías de Gisela Dutschmann, quien aprehendió en sus imágenes la reconstrucción de Berlín Oriental, los miembros del equipo de Aufbau Ost-Berlin elaboraron visitas guiadas digitales por la ciudad. Con base en las fotografías de Gisela Dutschmann, quien aprehendió en sus imágenes la reconstrucción de Berlín Oriental, los miembros del equipo de Aufbau Ost-Berlin elaboraron visitas guiadas digitales por la ciudad. | Foto: Screensthot © Aufbau Ost-Berlin Técnicamente no habría problema en abrir las colecciones digitales. No obstante, muchas instituciones culturales se muestran cautelosas. Temen que los datos se pudieran usar o comercializar de manera inadecuada. Por esta razón, Elisabeth Klein, coordinadora del proyecto Coding da Vinci en la región Rhein-Main, entiende que es tarea del proyecto disipar el miedo de estas instituciones frente a la pérdida de control. “En el hackatón se pueden articular con la comunidad de hackers. Establecen contacto con programadoras y programadores y con cabezas creativas, al tiempo que pueden echar un vistazo a cuán diferentes proyectos pueden surgir a partir de los open data.
 
Ruth Rosenberger, de la Casa de la Historia de la República Federal de Alemania, ubicada en Bonn, evalúa de forma totalmente positiva su participación en Coding da Vinci: “Estoy realmente muy impresionada por el alto nivel de los proyectos. Resultó muy interesante colaborar con un equipo interdisciplinario joven, que miró con ojos nuevos las fotos de nuestra colección. Un museo moderno también debe ser capaz de asumir su lugar en la red. […] El hackatón cultural nos ayuda a descubrir nuevas posibilidades.”