Superar y elaborar la historia colonial Un viaje a través del Berlín postcolonial

Una exposición en el Museo Alemán de Historia
Una historia compartida | Foto (detalle): © Marcel Runge

Durante un proyecto del Goethe-Institut Johannesburg, participantes de diferentes países africanos y de Alemania se aproximaron a la historia compartida. Tres de ellos nos narran sus experiencias.

De Elisabeth Wellerhaus

Fue un grupo de viajeros atípico el que recorrió Berlín en otoño del año pasado. Que visitó el barrio africano en Wedding, vio una exposición en el Museo Alemán de Historia, se reunió con activistas afroalemanes y con historiadores del arte y curadores. Los participantes del viaje fueron invitados por el Goethe-Institut a la capital alemana, para analizar una parte de la historia que hasta ahora ha sido muy descuidada: el pasado colonial alemán. Este pasado fue minimizado hasta hace poco en Alemania, y tampoco hace mucho que aparece en los discursos de algunas de las antiguas colonias. No es sino hace pocos años que el debate por nuestra historia compartida cobró impulso. Sobre todo en el ámbito cultural, donde desde entonces se discute sobre las formas de superación y representación en los medios, museos y universidades.
 
Las perspectivas al respecto varían mucho. También en este viaje organizado por el Goethe-Institut quedó claro cuánto influyen las diferentes experiencias históricas y personales en la visión sobre el pasado. Por ejemplo, cómo ha vivido el director del Goethe-Institut en Windhoek la superación y elaboración del colonialismo en Namibia. Cómo una curadora invitada de Tanzania evalúa el trabajo en el Museo de Historia Alemán. Y lo que liga a una artista sudafricana con los movimientos activistas para la descolonialización en Alemania.


En el Museo Alemán de Historia de Berlín En el Museo Alemán de Historia de Berlín | © Marcel Runge Daniel Stoevesandt asumió hace un año la dirección del Goethe Institut en Windhoek, poco antes de que se retomaran las negociaciones entre los gobiernos de Namibia y Alemania. Mientras que la Prensa internacional y los creadores de cultura alemanes muestran un claro interés en el tema, el pasado colonial parece todavía no conmover a las masas en Namibia. “Aquí la narrativa más importante sigue siendo la guerra de liberación de Sudáfrica”, afirma Stoevesandt. Una guerra que los políticos en funciones experimentaron activamente, y que por eso resulta más importante que el vínculo con Alemania. Es sólo lentamente que el pasado alemán se convierte en un tema relevante: “En los últimos años, se han renombrado calles e incluso distritos”, cuenta Stoevesandt. “La calle Emperador Guillermo ahora se llama Independent Avenue, y el distrito Lüderitz, ǃNamiǂNûs.
 
En la actualidad, en Berlín se topa uno con el colonialismo más bien en los museos. En otoño el Museo Alemán de Historia inauguró una gran exposición sobre el pasado colonial, que desde entonces se discute acaloradamente. Entre otros objetos, se exhibieron las actas firmadas de la Conferencia de Berlín y también artefactos que debían ilustrar la relación entre Alemania y las colonias. “En mi opinión, el Museo Alemán de Historia debió haberle dado un lugar mucho más importante al genocidio perpetrado contra los herero y los nama”, dice la artista sudafricana Greer Valley. Hubiera esperado una clasificación histórica más crítica del que probablemente fue el peor crimen colonial cometido por Alemania; también, referencias más detalladas a la historia colonial europea. Stoevesandt piensa que la representación de ciertos temas se hubiera comentado de manera más crítica si la exposición no se hubiera planeado desde hacía varios años. “Justamente en el último año y medio se ha dado en Alemania una dinámica totalmente nueva en el debate sobre la descolonización. Ahora todo esto se está discutiendo en un plano mucho más amplio.” Ahora, en Berlín se está discutiendo la posibilidad de cambiar los nombres de algunas calles y de conmemorar los crímenes coloniales en el espacio urbano. También son tema de discusión el manejo del arte robado y si no se está ostentando una conducta demasiado señorial en relación con el nuevo Palacio de Berlín y su colección en el Foro Humboldt.

En el Museo Alemán de Historia de Berlín En el Museo Alemán de Historia de Berlín | © Marcel Runge “De todas maneras, tengo que decir que la aproximación más bien emocional de algunos oponentes al Foro Humboldt no facilita el debate”, dice Stoevesandt. Greer Valley opina de manera muy diferente. “Apoyo totalmente la protesta radical de iniciativas como No Humboldt 21, que vigila con detenimiento a quienes toman las decisiones políticas y culturales.” Valley se considera a sí misma como parte del actual movimiento de protesta en las universidades sudafricanas, y encuentra ligas entre la descolonización de las instituciones en su país y los activistas en Alemania. “Temas como el arte robado y la relación de poderes entre los curadores africanos y alemanes seguramente van a ser abordados a través del Foro Humboldt, pero la pregunta es si, al final, se van a tomar en cuenta todas las perspectivas.”
 
También la curadora tanzana Flower Manase mira con ojos críticos la colección en el futuro Foro Humboldt: “¿Cómo se puede hablar de un legado compartido”, pregunta, “cuando éste fue obtenido de manera ilegal, a través de robos?” Es debido a estas perspectivas tan diferentes que Manase aboga por un intercambio más abierto entre los curadores alemanes y los colegas africanos. Manase fue una de las curadoras a las que se recurrió para la exposición sobre el colonialismo en el Museo Alemán de Historia. “Me sentí muy bienvenida por los curadores alemanes en el museo”, dice por una parte. Pero, por otra, cree que ella y sus colegas namibios fueron invitados cuando ya era demasiado tarde para que pudieran tener una influencia real.
 
“Si queremos presentar exposiciones y colecciones que también hayan sido diseñadas y comentadas desde una perspectiva africana, debemos tener una colaboración más cercana”.

En Berlín, el colonialismo se encuentra sobre todo en los museos En Berlín, el colonialismo se encuentra sobre todo en los museos | © Marcel Runge También resulta decisivo el intercambio con otros países africanos. Eso les quedó muy claro a varios de los participantes en el viaje por Berlín. “La experiencia que más me marcó durante este viaje fue haber conversado con Beatrix Munyama“, dice Greer Valley. Gracias a la bailarina se enteró de la historia de los “niños namibios de la RDA”. Munyama participó en una obra dancística sobre el destino de estos niños, quienes fueron enviados a Alemania a fines de la década de 1970 por el partido político Organización Popular de África del Sudoeste. Así, les pudo transmitir a Valley y a los otros participantes del viaje detalles poco conocidos sobre la cultura afroalemana. “En la escuela, todos se concentran en su propio pasado colonial y movimiento de independencia”, afirma Valley. “Por eso no sabemos mucho de las historias de los otros países.”
 
En Tanzania, el pasado colonial se sigue manteniendo vivo por medio de la cultura oral y de las clases en las escuelas, cuenta Flower Manasa. En Sudáfrica, afirma Greer Valley, son los desplazamientos en los contenidos lectivos en las universidades los que cumplen con esta tarea. Los países en África Occidental tienen otros mecanismos: “Los colegas de Camerún, por ejemplo, no ven ninguno problema en que objetos de arte de su ámbito cultural se exhiban en museos alemanes”, dice Valley. “Incluso opinan que aquí están mejor que en África. Yo tengo una opinión radicalmente diferente.”
 
Así pues, el intercambio parece ser la clave para desarrollar desde las diferentes perspectivas una postura aceptable para todos. Sobre todo, cuando se inaugure el Foro Humboldt con su reivindicación de un intercambio global. Para ello, el diálogo intra-africano será tan importante como una estrecha colaboración con Alemania.