Colonialismo alemán en China No fue sólo Kiau Chau: una historia (casi) olvidada

Viejo edificio colonial en la Calle Alemana en Tsingtau (Qingdao), capital de la ex colonia alemana de Kiau Chao. Qingdao fue la única colonia alemana en el lejano Oriente. Todavía hoy, la metrópoli china con millones de habitantes muestra rastros de la era colonial alemana.
Viejo edificio colonial en la Calle Alemana en Tsingtau (Qingdao), capital de la ex colonia alemana de Kiau Chao. Qingdao fue la única colonia alemana en el lejano Oriente. Todavía hoy, la metrópoli china con millones de habitantes muestra rastros de la era colonial alemana. | Foto (detalle): Christoph Mohr © picture alliance

Calle Iltis, Berlín-Dahlem: en alemán, la palabra “Iltis” significa “turón”, un pequeño carnívoro de la familia de las martas, que pareciera haber inspirado el nombre de la calle. Pero no fue así: el nombre evoca, hasta hoy, un capítulo de la historia colonial alemana.

De Mechthild Leutner

En sus orígenes la calle Iltis, junto con las calles aledañas Lans y Taku, debían conmemorar el exitoso ataque del cañonero alemán “Iltis”, comandado por el capitán Lans, a los Fuertes de Taku (o Dagu) en China. Los Fuertes tenían la misión de proteger el acceso a la gran ciudad portuaria de Tianjin y, por tanto, de bloquear el camino a Pekín. El ataque representó el comienzo de la guerra colonial de 1900/1901, de los sangrientos combates de las tropas aliadas y alemanas contra el imperio chino y constituyó un punto culminante en la agresión de las potencias imperiales.

Prusia, como avanzada de los países alemanes, se había posicionado en la falange de las potencias imperialistas gracias a la firma del Tratado Desigual chino-prusiano de 1861. Desde la primera Guerra del Opio, entre 1840 y 1842, estas potencias habían limitado fuertemente la soberanía territorial, política, financiera y económica de China, y habían convertido al país en una colonia informal. Con la segunda Guerra del Opio, de 1858 a 1860, se fortalecieron y ampliaron estas estructuras semicoloniales. La mercancía más lucrativa era el opio. Se le restó importancia al hecho de que se tratara de una droga con consecuencias terribles para los individuos y para el país. Según los nuevos tratados, el opio se podía importar a precios de dumping, lo mismo que las demás mercancías.

Se destruyó la estructura económica y financiera de China, y el país se vio forzado a pedir cuantiosos préstamos para pagar gigantescas indemnizaciones a las potencias imperialistas. Grandes segmentos de la población empobrecieron, lo cual provocó levantamientos, tanto contra los agresores y sus representantes, como contra el gobierno de la dinastía Quing, incapaz de detener esta explotación y la sangría financiera del país. Prusia, a partir de 1871 a la cabeza del Reich alemán, se benefició de las ventajas económicas del sistema semicolonial desde 1865. Ocasionalmente también alineó sus barcos militares, que patrullaban las costas, para desplegarlos en los puertos, o, por lo menos, amenazó con hacerlo. No obstante, debido a la resuelta resistencia del gobierno chino, durante largo tiempo Alemania no fue capaz de lograr la obtención de una colonia territorial similar al Hong Kong de Gran Bretaña, como era su deseo desde la década de 1870. Pero, poco a poco, los expertos fueron adquiriendo el conocimiento en cuestiones diplomáticas, lingüísticas y geográficas necesario para una expansión, y, con la fundación del Seminario de Lenguas Orientales en 1867 en Berlín, se dio inicio a la generación sistemática del conocimiento requerido para la expansión colonial, también en China.

“Estación de carbón” y “base naval” fueron dos conceptos engañosos que se utilizaron en 1897/1898 en las negociaciones de diplomáticos alemanes con el gobierno chino, después de que tropas alemanas hubieran invadido una región en la bahía de Jiaozhou, incluyendo la ciudad portuaria de Qingdao. Después de largas negociaciones y bajo la amenaza de más agresiones militares, el imperio alemán logró forzar al gobierno chino a que le cediera por 99 años la zona, en calidad de “territorio arrendado de Kiau Chau”. Identificar a la colonia como “territorio arrendado” fue lo único que los negociadores chinos lograron. Pero a pesar de que en las décadas siguientes y en parte hasta hoy esta zona fuera definida como “protectorado” o como “colonia ejemplar”, de facto fue, de 1897 a 1914, una colonia alemana y parte de la provincia Shandong, para la consolidación de la propia “esfera de influencia” alemana, con prerrogativas económicas y militares.
  • China: Tsingtau (Qingdao), capital de la antigua colonia alemana de Kiau Chao: escolares chinos con su maestro alemán en el salón de clases. Sin fecha, probablemente alrededor de 1910. Foto: toma original de Haeckel en el archivo de ullstein bild © picture alliance
    Tsingtau (Qingdao), capital de la antigua colonia alemana de Kiau Chao: escolares chinos con su maestro alemán en el salón de clases. Sin fecha, probablemente alrededor de 1910.
  • Ex colonia alemana de Kiau Chao: soldados alemanes entrenan al ejército chino. Sin fecha, probablemente alrededor de 1910. Foto: toma original de Haeckel en el archivo de ullstein bild © picture alliance
    Ex colonia alemana de Kiau Chao: soldados alemanes entrenan al ejército chino. Sin fecha, probablemente alrededor de 1910.
  • Kiau Chao, colonia alemana en China: chinos decapitados (supuestamente, bandidos) a orillas de la calle. Atrás, algunos europeos posan para una foto grupal. Foto tomada alrededor de 1900. Foto: F. A. Fischer, Genova © picture alliance/ullstein bild
    Kiau Chao, colonia alemana en China: chinos decapitados (supuestamente, bandidos) a orillas de la calle. Atrás, algunos europeos posan para una foto grupal. Foto tomada alrededor de 1900.
  • El antiguo cuartel militar de la administración colonial alemana en Qingdao. Foto: Friso Gentsch © picture alliance /dpa
    El antiguo cuartel militar de la administración colonial alemana en Qingdao.
  • Viejo edificio colonial en la Calle Alemana en Tsingtau (Qingdao), capital de la ex colonia alemana de Kiau Chao. Qingdao fue la única colonia alemana en el lejano Oriente. Todavía hoy, la metrópoli china con millones de habitantes muestra rastros de la era colonial alemana. Foto: Christoph Mohr © picture alliance
    Viejo edificio colonial en la Calle Alemana en Tsingtau (Qingdao), capital de la ex colonia alemana de Kiau Chao. Qingdao fue la única colonia alemana en el lejano Oriente. Todavía hoy, la metrópoli china con millones de habitantes muestra rastros de la era colonial alemana.
“Colonia ejemplar”: otro concepto engañoso. Se le concibió como polo opuesto propagandístico al Hong Kong británico, y fue la expresión de la rivalidad británico-alemana por los mercados internacionales. Al mismo tiempo, sirvió para legitimar y encubrir el carácter colonial de la ocupación alemana. En realidad, lo que estaba en juego también en China eran el dominio, una base militar, la apertura de mercados de consumo y la explotación de los ricos yacimientos carboníferos en Shandong para la marina alemana en Asia Oriental, además de oportunidades rentables de inversión para el capital alemán. Kiau Chau quedó bajo el comando de la Marina Imperial Alemana, un gobernador regía a los vencidos.

Como en todas las colonias territoriales, se impuso una segregación espacial y sociocultural entre los conquistadores y los conquistados, que reprodujo la desigualdad y estableció los instrumentos de dominio específicamente coloniales: primero la derogación total de los derechos soberanos del Estado chino, un agresivo proceder militar de las tropas y el combate de toda resistencia, incluyendo las expediciones punitivas, sobre todo al principio. Siguieron medidas de expropiación y de reubicación de la población urbana y rural, la restricción de las actividades comerciales chinas, la anulación del orden social y legal chino y la construcción de un nuevo orden legal dividido en dos, así como la prohibición a la población china de asentarse en lo que se conocía como el barrio europeo.
 

El hecho de que, aproximadamente desde 1904, los alemanes le apostaran con mayor fuerza a lo que llamaron la misión cultural alemana que al elemento militar se debió a que se dieron cuenta de que sólo así el Reich podría sacar provecho de China a más largo plazo.

El racismo, emparejado con una sensación de superioridad eurocentrista, y el disciplinamiento social fueron prácticas cotidianas que en el plano individual tuvieron su expresión más fuerte en la violencia cotidiana frente a los “chinos”, considerados inferiores, y en la violación de mujeres chinas por soldados alemanes. Los matrimonios entre alemanes y chinos no estaban legalmente prohibidos, pero se les penalizaba socialmente; así, los hombres alemanes de la clase baja colonial vivían con sus esposas e hijos chinos en circunstancias jurídicas ambiguas.

Por supuesto, también había resistencia contra los gobernantes coloniales: mientras que el estrato de los servidores públicos y académicos chinos le exigían reformas políticas al káiser, con vehemencia pero sin éxito, y que los comerciantes lograron imponer paulatinamente sus intereses económicos, la población rural sin educación, que veía amenazado su orden cultural sobre todo por parte de los misioneros extranjeros, manifestó su resistencia emprendiendo acciones violentas, que desembocaron en el levantamiento de los bóxers y en la subsecuente guerra colonial de 1900/1901. También el Reich alemán participó en esta guerra, y se benefició de ella: Alemania ostentaba el liderazgo militar de las tropas enviadas por los ocho aliados y se embolsó una gran parte de los pagos por indemnización que China debió pagar; además, las tropas alemanas perpetraron una serie de actos violentos y de campañas militares punitivas contra los bóxers rebeldes y contra la población.

El hecho de que, aproximadamente desde 1904, los alemanes le apostaran con mayor fuerza a lo que llamaron la misión cultural alemana que al elemento militar se debió a que se dieron cuenta de que sólo así el Reich podría sacar provecho de China a más largo plazo. Y el hecho de que en el barrio europeo en Kiau Chau se construyeran una moderna infraestructura urbana y un sistema vial, con instituciones sanitarias y educativas (hospitales militares, clínicas, escuelas, un observatorio, la universidad chino-alemana) que también fueron aprovechados por una parte de la población china, tuvo un efecto propagandístico: el proyecto colonial debía demostrar civilización, progreso y modernidad, tanto frente a la población china como frente al rival internacional británico. Esto ofrece, hasta el día de hoy, puntos de contacto con el surgimiento y perpetuación de la narrativa de la modernización en la historiografía alemana, e incluso, parcialmente, en la historiografía china.
Imagen del video del artículo sobre el colonialismo alemán en China© Goethe-Institut China 2019
A comienzos de la Primera Guerra Mundial, en 1914, tropas japonesas invadieron Kiau Chau. Esto le puso fin al dominio colonial. Tras el final del imperio alemán en 1918, se dio también la renuncia formal a las ambiciones colonialistas. Las demás potencias imperialistas no lo hicieron sino hasta 1942. En la memoria cultural de China, tanto de los líderes políticos como intelectuales, la era colonial, de 1840 a 1942, sigue estando presente y se le considera el siglo de la infamia; hasta el día de hoy, sigue sirviendo de telón de fondo para la formulación de estrategias de política exterior.

En el triángulo formado por las calles Iltis, Taku y Lans en Berlín-Dahlem, gracias a la añeja insistencia de los ciudadanos, se colocó una placa informativa que remite a sus orígenes coloniales. Por el contrario, la calle Kiau Chau en Berlín-Wedding sigue sin mostrar ninguna referencia al contexto colonial. En la memoria cultural de la mayoría de los alemanes, no hay lugar para el proyecto colonial alemán en China, o bien se le asocia con una “colonia ejemplar” y con la modernización.

Esta entrevista con el historiador de la ciudad de Qingdao, Zhu Yijie, ofrece más información sobre el colonialismo alemán en China: