Sobrevivir

¿Qué es un Pendler?

© Elena Lorente

Hola, queridos míos! La más repipi de Berlunes ha vuelto para hablar de algo interesante: los viajes diarios que disfruto gentileza de la Deutsche Bahn, entre Pankow y Magdeburg. Ahora me he unido a una tribu urbana muy de aquí: los Pendler.

Un Pendler, uno que va y viene.

Que qué es un Pendler? Uno que trabaja en una ciudad diferente a la ciudad en la que reside y que necesita cerca de una hora para desplazarse, sea en tren o en coche. Y donde digo ciudad, en cualquiera de las dos direcciones se puede escribir „mierdapueblo“, que diría “Mama en Alemania”. Con lo bien que estoy en Pankow, cierto es que no me pienso mudar de momento, por lo que tengo que viajar todos los días.

La movilidad como algo cotidiano.

Es sabido que aquí, igual que en España, mucha gente está encantada de vivir en el campo, con la naturaleza, los caminitos de tierra, los insectos y que no le importa conducir de media 19 km cada día para ir a trabajar, pero que sea sin atascos, por favor. Las estadísticas dicen que los que más se desplazan son los de Brandenburg, porque muchos de ellos trabajan en Berlín y prefieren utilizar su vehículo. Y también contaminar. Un 14% somos los que viajamos con transporte público y un 17% utilizan la bicicleta. Estos últimos seguro que se concentran mayoritariamente en Berlin, entre ökos, bios, etc.

Ventajas y desventajas de la vida Pendler.

Eso sí, algo negativo que tiene ser Pendler, además del dolor de espalda y los viajeros cansinos, son los comentarios de la gente. Sugerir al Pendler que se mude al “mierdapueblo” (Mamá en Alemania dixit) donde trabaja es una ofensa, o que me pregunten “y tu gato se queda solo todo el día?”.
Y tampoco el tren es buen sitio para ligar. Los de mi tren son mayoritariamente hombres cincuentones-sesentones y seguro que casados. Nada interesante. Me encantaba tomar el IC que venía de Wolfsburg por las tardes porque estaba lleno de hombres guapos e interesantes. Eso sí, no me hacían ni caso porque estaban enfrascados en su trabajo después del trabajo.
Qué aprendemos los Pendler, aparte de aprender a dormir en el tren con el bolso agarrado como las marujas? A utilizar el tiempo que pasamos en el tren y a organizar nuestra vida fuera de él. No he visto ningún Pendler de los de todas las mañanas que se quede mirando al techo: todos están haciendo algo. Unos se ponen a trabajar en sus prototipos de ingeniería, sobre todo los que van y vuelven de Wolfsburg: ahí los tienen cada Nachmittag mostrando ostensiblemente sus portátiles con diseños, tablas y formularios. Ojo con la confidencialidad, queridos, que el espionaje industrial está a la orden del día.
Menos mal que no tengo ni idea de ingeniería, porque si fueran patrones de costura se los copiaba. Yo prefiero el ganchillo, el bordado, leer el Burda y el Mollie Makes y algo muy español como la siesta. Y además tengo la oportunidad de dormir dos siestas diarias: la de ida y la de vuelta.
A que os morís de envidia? Si es así, uníos al segundo “deporte nacional” después de las mudanzas y las 1001 decoraciones.

La Duquesa (Herzoging) de Pankow
Redactora de Berlunes© Berlunes.

Copyright: rumbo @lemania
Junio 2014

Idioma original: Castellano

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