Sobrevivir

El coro del bar de Dresde - Se necesita poco para estar contento

© Robert Werner

Cantar divierte incluso a los jóvenes. Pero en vez de cantar en el coro de la iglesia, algunos prefieren fundar su propio coro y actúan en bares y clubs pequeños. El primero de estos coros de bar existió en Berlín, entretanto, casi todas las ciudades importantes de Alemania cuentan con uno.
Visita a un concierto del coro del bar de Dresde

La Nikkifaktur está situada en una antigua zona industrial de la Lößnitzstraße. Antiguamente, estaba situada aquí la central de gas natural de Dresden-Neustadt, hoy, se han asentado en sus extensos terrenos artistas y creativos. En la Nikkifaktur, durante el día, se imprimen y venden camisetas. Esta noche actuará aquí el coro del bar de Dresde. Pero a excepción de algunos trabajadores que están tomándose una cervezas y jugando al futbolín, todavía no ha llegado nadie.
A la izquierda, en la gran sala, se apilan las camisetas. Una gran máquina de impresión hace las veces de estante. Lámparas colgantes desde el alto techo, en el extremo de la sala hay un pequeño escenario, a la derecha, algunos asientos. Marco Wildner, propietario de la Nikkifaktur, programa a menudo conciertos. La mayor parte de las veces invita a cantautores, pero hoy, ha invitado a un coro. Uno de sus amigos canta en él. La mayoría de los conciertos se programan a través de amigos.

Todo esto tiene algo de flashmob

Poco a poco se va llenando la sala. La mayoría de los asistentes se conocen. Hay risas, charlan sobre el trabajo y comentan los últimos resultados de fútbol. Desde fuera, es imposible saber quién es parte del público y quién es cantante del coro. Tiene algo de flashmob. Alguien comienza a cantar y, uno tras otro, se van incorporando los demás. Aunque no es así exactamente.
Cuando ya apenas cabe nadie más en la sala, da comienzo. El coro se ha situado sobre y junto al escenario. El director, Torsten Adam, anuncia un programa de música clásica. Se echan todos a reír porque saben que el repertorio del coro del bar se compone principalmente de canciones pop. Pero comenzarán calentando motores con el canon “Froh zu sein bedarf es wenig” (Se necesita poco para estar contento). Después llegan piezas de los Beatles, Soft Cell, MGMT y Michael Jackson. Las voces se reordenan una y otra vez. A veces, uno de los cantantes toca también la guitarra o el cajón (instrumento de percusión peruano).

Pueden participar todos

El núcleo del coro del bar proviene de la Universidad Evangélica de Dresde. El director de coro de esta universidad se jubiló en el verano del 2012 y los miembros del coro querían seguir cantando. La mayor parte ya había finalizado sus estudios, por lo que no parecía adecuado continuar con un coro universitario. A raíz de ello, Torsten Adam fundó el coro del bar de Dresde.
A diferencia del clásico coro, no hay ninguna condición para ser aceptado. Nada de audiciones. Cualquiera puede participar. Hoy en día, el coro cuenta con 60 miembros, todos ellos entre los 20 y los 40 años de edad. No hay cuotas, ni una junta de directivos. Todo funciona de manera voluntaria. Y funciona.

La clave es la diversión

Las canciones las suele sugerir el director del coro, quien también es el que escribe la mayoría de las versiones para coro de las canciones que quieren cantar. Pero en realidad, Torsten no es un músico profesional, sino trabajador social. Lo del coro es una afición. Los demás miembros son amateurs, en primer lugar, buscan divertirse. “Cuando llega la gente, tras un largo día en la uni o en la oficina, a un ensayo, para muchos, sirve de compensación. Quieren cantar y diversión” apunta Adam. Y la obtienen. Están llenos de entusiasmo, ríen y lo hacen todo francamente bien. Casi se le olvida a uno que es un coro el que canta el Yeah Yeah Yeah de los Flaming, y no la propia banda. Su alegría se contagia a la audiencia. Hay silbidos de aprobación y aplausos. Annette y sus amigos han visto al coro más veces. Hace poco, en el concierto del bar Ostpol –me cuenta- estaba tan lleno que no cabía un alfiler.

Menos estirados que los otros coros

Que el coro del bar de Dresde no es tan rígido como los otros, es su secreto para el éxito. No hay un código específico de vestimenta, y si alguien desafina, no pasa nada. El coro canta también en fiestas de la ciudad y ensaya por las calles. Las reacciones del público son siempre positivas, nos cuenta Torsten Adam. Por supuesto, suele haber amigos entre el público, pero también los peatones reaccionan positivamente.
Finalmente, Torsten Adam me confiesa que planean un futuro proyecto con el coro del bar de Berlín. Entretanto, hay coros como el de Berlín en Hamburgo, Múnich, Karlsruhe y, como vemos, en Dresde.

Autora: Anke Behlert: es periodista musical freelance y escritora.
Copyright: Goethe-Institut e. V., Internet-Redaktion

Sepiembre 2014

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