Sobrevivir

Costumbres navideñas

Photo (detail): Joshua Rothhaas @flickr, CC BY 2.0

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Ninguna otra época del año está tan llena de tradiciones y rituales en Alemania como la Navidad. Además, no todas las regiones tienen las mismas costumbres. A continuación, un pequeño recorrido por este paisaje navideño.

Tiempo de adviento

Los rituales navideños comienzan con la época de adviento, que se celebra los cuatro domingos previos al 25 de diciembre. En muchos hogares se disponen coronas de adviento, que se compran o se hacen en las mismas casas, entretejiendo ramas de pino que luego se decoran con adornos navideños, palitos de canela, cáscaras secas de naranja y cuatro velas grandes. El primer domingo de adviento se prende la primera vela, y en los sucesivos domingos se van sumando las otras, hasta que en el último adviento arden las cuatro. "Advent, Advent, ein Lichtlein brennt. Erst eins, dann zwei, dann drei, dann vier, dann steht das Christkind vor der Tür" (Adviento, adviento, arde una lucecita. Primero una, luego dos, luego tres, luego cuatro, hasta que el niño Jesús llega por fin a tu puerta), dice una popular rima infantil.

Pero en adviento no solo se prenden velas. Otra tradición de la época, favorita entre los niños, es el calendario de adviento con sus veinticuatro ventanitas. El primero de diciembre se abre la primera ventana, tras la cual tradicionalmente se escondía un chocolate o alguna otra golosina, y en los días siguientes se van abriendo sucesivamente las restantes hasta llegar a la del 24 de diciembre. Ya a partir de octubre, las estanterías de los supermercados alemanes se llenan de calendarios de adviento. Hoy en día, los hay de diversos tipos: opíparos y espartanos, grandes y pequeños, con golosinas y otro tipo de regalos. Muchas familias hacen también sus propios calendarios, por ejemplo con veinticuatro cajitas de fósforos, tubos de papel higiénico, calcetines o saquitos.

Nikolaus

El 6 de diciembre se celebra el día de Nikolaus, en el que se recuerda al santo Nikolaus de Myra, un obispo turco que regaló todos sus haberes a los más necesitados. En la noche del 5 de diciembre, en toda Alemania, los niños limpian sus botas y las ponen junto a la puerta. A la mañana siguiente, los zapatos aparecen llenos de golosinas, frutos secos y fruta que Nikolaus ha puesto allí.

Mercados navideños

Algunos los esperan durante todo el año y otros maldicen la época en que los puestecitos inundan el centro de las ciudades. En los mercados navideños se ofrece sobre todo comidas y bebidas, aunque en algunos también se pueden comprar regalos. Sobre los mercados flota un aroma a Glühwein –un vino caliente especiado– y a almendras confitadas. Algunas ciudades son famosas por sus mercados navideños, como Dresde y su Striezelmarkt, por ejemplo, o Núremberg y su Christkindlesmarkt.

Árbol de navidad

El pino navideño es un invitado imprescindible la noche del 24 de diciembre en todos los hogares alemanes. Muchas familias tienen estrictas reglas sobre cómo y cuándo adornarlo. La mayoría lo hace poco antes del 24 o la misma mañana de la víspera de navidad. La elección de los adornos puede perfectamente provocar más de una disputa: ¿Velas de verdad o lucecitas eléctricas? ¿Con girnaldas o sin girnaldas? ¿Sobrias estrellas de paja o mucho esplendor y brillo? Por lo general, el árbol de navidad se desarma el 6 de enero, los adornos vuelven a sus cajas para esperar al siguiente año, y los árboles se desechan, para lo cual existen múltiples posibilidades, desde su recolección por los basureros municipales hasta su donación a instituciones que les dan un nuevo uso.

La víspera de navidad

Muchas familias tienen sus propios rituales para la Nochebuena. El 24 de diciembre por la tarde es el día del año en que más personas van a la iglesia, las novenas y los autos navideños, en que se representan pasajes del nacimiento de Cristo, convocan a una gran cantidad de personas en todo el país.

La repartición de los regalos se realiza tradicionalmente alrededor del árbol navideño, bajo el cual se colocan los obsequios correspondientemente envueltos con bellas cintas y papeles. A los niños más pequeños los visita el Weihnachtsmann (Santa Claus, Papá Noel o el Viejito Pascuero, como se le conoce en las diferentes versiones castellanas) y les pregunta cómo se han portado. La costumbre dice que los niños le deben cantar una canción o recitar un poema, y muchas familias mantienen la tradición de cantar, tocar música o leer textos navideños, incluso cuando los niños ya están grandes, y el viejito y sus renos han quedado en la historia.

Comidas típicas

La época de adviento es una época dulce. Durante diciembre, es tradición hacer galletas navideñas, como Zimtsternen, Vanillekipferln, Butterplätzchen y Spekulatius, que solo se hornean en esta época e inundan las cocinas con su aroma a canela, vainilla, clavo de olor y nuez moscada. Especialmente en el este del país, se come también Stollen, la versión alemana del pan navideño o pan de pascua. De forma alargada y relleno como la mayoría de sus similares con pasas, almendras y frutos secos, este pan dulce está además cubierto de azúcar impalpable, de manera que su aspecto recuerda a un niño envuelto en pañales. Algunos, como el Christstollen de Dresde, han dado fama a sus ciudades. Otros reciben nombres diferentes, como el Schittchen de Turingia o tienen rellenos alternativos, como el Quarkstollen, que en vez de pasas y frutos secos lleva Quark un derivado lácteo similar a la ricotta, aunque de sabor un poco más ácido, muy común en la cocina alemana. Otro dulce que no puede faltar en la época de adviento es el Lebkuchen, una masa en la que se combinan los sabores de la miel y el bicarbonato con el de diversas especies como anís, cardamomo, semilla de cilantro, clavo de olor, canela y otros, y que llega la mesa en diversas presentaciones. El más famoso Lebkuchen es el de Núremberg, conocido incluso fuera de las fronteras de Alemania, pero otros como el llamado Printer de la ciudad de Aquisgrán cerca de Colonia son también muy apreciados.

En los días de navidad, en Alemania se come en abundancia. El 24, con mucha frecuencia el menú consta de ensalada de papas y salchichas, tradición derivada del hecho de que anteriormente –y todavía hoy en algunas partes– se trabajaba durante la mañana, de manera que no quedaba tiempo para grandes preparaciones culinarias. Pero para eso están todavía el 25 y el 26, porque en Alemania las celebraciones navideñas de extienden por tres días. En muchos hogares es el turno del ganso o pato al horno, acompañado de un guiso de repollo morado y Knödel, algo parecido a ñoquis gigantes que llevan en su interior un trozo de pan frito. También fuera de los mercados, la bebida favorita para calentar los fríos días navideños es el aromático Glühwein, con o sin malicia.

Anne Fromm
es periodista independiente. Vive en Berlín.

Traducción: Pola Iriarte

Goethe-Institut e. V., Internet-Redaktion
diciembre 2014

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