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¡Afortunado! Los amuletos según los alemanes

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En Alemania se cree que los gatos negros, los viernes 13 y la sal derramada traen mala suerte. Pero hay un antídoto: los talismanes, que se encargan de mantener la desgracia a raya. La tradición de los clásicos amuletos alemanes se remonta en algunos casos a muchos siglos atrás. A menudo encontramos su origen en la Biblia o en la tradición cristiana.

Tréboles y escarabajos: amuletos que tienen su origen en símbolos cristianos

El trébol, por ejemplo, que en Alemania es el símbolo de la buena suerte por antonomasia, tiene origen bíblico. Pero, atención, debe tener cuatro hojas, tres no valen, ya que la tradición dice que cuando Eva fue expulsada del paraíso se llevó un trébol de cuatro hojas como recuerdo de los bellos tiempos pasados en el Edén. Para el año nuevo, el gran negocio de los jardines es el cultivo de tréboles de la suerte que la gente se regala como emisarios de buenos deseos para el año que venidero. Los más ortodoxos sostienen que eso es trampa. Para que verdaderamente traiga suerte, dicen, el trébol de cuatro hojas debe ser encontrado en la naturaleza. Como esto no es nada fácil, quien dé con uno ha de ser alguien verdaderamente suertudo. Y, de este modo, se cierra el círculo de la suerte.

También el Marienkäfer –que en castellano recibe diferentes nombres, como mariquita, chinita o vaquita de San Antonio- es un símbolo cristiano de la buena suerte. Como su nombre lo indica, la existencia de este insecto rojo con puntitos negros se le atribuye a la virgen María, quien lo habría enviado de regalo a la Tierra y especialmente a los campesinos, puesto que este escarabajo se alimenta de piojos y otros organismos dañinos para las plantas. De esta manera, la presencia de chinitas en los tallos de las espigas o volando de árbol en árbol augura una buena cosecha, lo que en el pasado se consideraba obra de la buena suerte. Todavía hoy los alemanes creen que es signo de buena fortuna cuando una chinita confunde a una persona con un árbol y se posa sobre ella.

¡Dámelo! Los alemanes no escatiman recursos para conseguir algunos talismanes

"Schwein gehabt!" –que literalmente significa "tuvo cerdo" en alemán– es un dicho muy común en Alemania, haciendo referencia precisamente a aquel animal considerado un gran talismán en Alemania y que en la actualidad se reproduce a montones en forma de figurita de mazapán. Los cerdos no tienen nada que ver con el cristianismo, y su calidad de portador de buena suerte tiene una fundamentación muy elemental: En la Edad Media, poseer muchos cerdos era señal de riqueza y bienestar, puesto que sus dueños nunca pasaban hambre. Tal como ocurría con una buena cosecha, tener éxito en la crianza de animales era considerado una obra de la buena suerte, por lo que no es de extrañar que el chancho se transformara en amuleto. Lo que queda por averiguar, es por qué las vacas, los corderos y las gallinas no tuvieron similar destino.

Los deshollinadores también tienen estatus de portadores de buena suerte para los alemanes. Cuando las chimeneas de las antiguas cocinas se tapaban, había que llamar al hombre de traje negro para que las destapara y así poder volver a cocinar. Esto también disminuía el riesgo de incendio. A pesar de que hoy ya no se utilizan las cocinas a leña, se ha mantenido la tradición según la cual ver a un deshollinador trae buena suerte. Y aún más generosa será la fortuna para quien gire uno de los botones plateados de su Rußgewand –nombre que se le da al uniforme negro que usan los deshollinadores. Muchos deshollinadores alemanes alegan que esto se traduce en una gran pérdida de botones, ya que muchos supersticiosos no sólo los giran, sino que los arrancan.

¿Mal colgado? Los talismanes tienen sus reglas

El bienestar material tiene gran reputación a la hora de hablar de suerte, pero también el romanticismo tiene su espacio. La herradura como símbolo de buena fortuna, por ejemplo, es una herencia de los enamorados de antaño. Antes de que hubiera teléfonos o SMS, las cartas de amor se transportaban en coches postales, los que a su vez eran tirados por caballos. Encontrar, entonces, la herradura de uno de esos caballos, constituía un tesoro casi más grande que la propia carta de amor. En Alemania, las herraduras se cuelgan tradicionalmente en la entrada de las casas, pero no hay consenso sobre la forma “correcta” de hacerlo: algunos las cuelgan con la abertura para arriba para que la suerte no se caiga. Otros lo hacen con la abertura hacia abajo, precisamente, para que la suerte se desparrame.

Calcetines y calzoncillos: los modernos amuletos alemanes

Pero la debilidad de los alemanes no se limita a los amuletos tradicionales. Un cuarto de ellos cree en el poder de los talismanes personales.
Aparentemente ningún objeto se salva de ser amuleto personal de al menos un alemán. Algunos, por ejemplo, escriben todos sus exámenes con el mismo lapicero, se colocan calcetines de colores diferentes o tienen incluso un calzón o calzoncillo de la suerte. La fantasía y la superstición no tienen límites. Lo bonito es que efectivamente ayuda: En un estudio del año 2010, la investigadora Lysann Damisch demuestra que los amuletos tienen un efecto positivo en el resultado de los exámenes. Ya la sola idea de que un amuleto puede ayudar a enfrentar un desafío, mejora la predisposición y las energías de las personas. Da lo mismo si se trata de un trébol, un cerdo o un calzón.

Tatjana Kerschbaumer
es graduada de la Deutsche Journalistenschule (Escuela Alemana de Periodismo). Trabaja para los diarios “Münchner Merkur“, “Abendzeitung“ y el “Tagesspiegel“, principalmente en el área de cultura.

Traducción: Pola Iriarte
Copyright: Goethe-Institut Chile, Redacción online
junio 2014

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