Sobrevivir

Propósitos de año nuevo

Foto (Ausschnitt): elgrandee @flickr, CC BY 2.0Photo (detail): elgrandee @flickr, CC BY 2.0

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Puede que algunos ya no los recuerden, que los hayan conseguido borrar de su memoria para así poder volver a la seguridad de sus respectivas rutinas. Al fin y al cabo, para eso se crearon los propósitos de año nuevo, ¿no? Para manifestarlos con alegría y no sin cierta vehemencia y saltárselos a la torera el día 1 de enero en adelante sin miramientos. Sea como fuere, yo les quiero recordar que el 2014 se despidió con un (des)propósito que, aunque impuesto, a mi me ha dado mucho que pensar.

El pasado mes de diciembre tal propósito se manifestó a modo de propuesta por parte de la CSU, el partido socialcristiano bávaro, cuando se instó a los inmigrantes a hablar alemán en sus casas. Hablamos de la misma formación que un tiempo atrás sacara a la palestra el debate en torno al ”Sozialtourismus”, una controversia que llegó a tener el suficiente calado como para acabar en una reforma legal que hoy ya limita el acceso a los beneficios sociales para ciudadanos comunitarios. Esa misma formación nos sorprendía a principios de diciembre del pasado año con una nueva audaz resolución: “Quien quiera vivir aquí a largo plazo debe hablar alemán, tanto en los espacios públicos como en sus hogares”. Así versaba el borrador de un documento que iban a presentar en el congreso que celebraban a los pocos días. Como eso desató todo tipo de quejas ellos se defendieron alegando que el dominio del idioma es fundamental para que “la convivencia social funcione”.

A mi al principio casi se me atragantan las chocolatinas del calendario de Adviento, esas que siempre me prometo que van a durar hasta el mismísimo día 24. Pero luego los ojos me brillaron más que todas las luces de Navidad de Potsdamer Platz juntas. ¡Al fin iba a poder integrarme plenamente! Y por eso tantísima rabia me dio que se retractaran poco después. ¡Qué lástima! Yo que ya había empezado a ponerlo en práctica en mi humilde morada.

No termino de entender muy bien toda la controversia generada en torno a esta propuesta. Parece que pocos o ninguno cayeron en la cuenta de que los del CSU solo piensan en nuestro bien. No valoraron que la intención de su exigencia era positiva. ¡Pero claro que saber el idioma es una gran ventaja y un paso determinante para la integración! Así que, como yo sigo viendo más pros que contras a ese (des)propósito, hago mía la abandonada propuesta de la CSU y continúo hablando en alemán en casa.

Para los que puedan estar tan motivados como yo, me he tomado la molestia de hacer una pequeña guía que espero les sea de ayuda.

Cómo hablar alemán en casa en cuatro sencillos pasos


Paso 1: “Que la fuerza te acompañe”

Aplicar el estilo Yoda a conversaciones cotidianas.

Ejemplo de frase simple: “Cariño, el amor hazme”.

Cuando domine esta primera técnica podrá ir haciendo frases más complejas, introduciendo poco a poco complementos y más de un verbo.

Ejemplo de frase compleja: “Pepe, tú has de la cadena no tirado, pero nada pasa, yo lo por ti hacer”.

Paso 2: “El Mischung

En el momento que se sienta usted muy seguro con los ejercicios del paso 1 ya podrá ir integrando palabras alemanas a la conversación.

Ejemplo: Schatz, vete al súper a por unas Kartoffeln y unos Brötchen para comer.

Paso 3: “Checken

Ponga en práctica todo lo aprendido en los puntos 1 y 2 respectivamente y demuestre sus capacidades retóricas en la próxima discusión de su WG sobre a quién le toca fregar los platos o bajar la basura o ir al Bio de la esquina a descambiar el tofu con topitos verdes.

Si no vive en WG sino con pareja, discuta con su pareja aplicando el estilo Yoda y el Mischung al mismo tiempo. Descubrirá que no hay mejor terapia. A ser posible hágalo antes de comer, cuando aprieta el hambre, que es cuando uno está más agudo.

Si vive solo practique frente al espejo, dialogue consigo mismo en el idioma teutón, ya verá como llega a rayar el misticismo, alcanzará un “vivo sin vivir en mi” que bien merecerá comenzar a escribir un blog sobre sus aventuras alemanas. O, ¡quién sabe! Lo mismo le da para escribir un libro. En alemán, claro.

Paso 4: “Die Stunde der Wahrheit

Si ha seguido usted a rajatabla los tres pasos y ha practicado con gran disciplina y rigor los ejercicios, estará más que preparado e instruido para recibir una visita sorpresa de una hipotética “Linguistik Polize”. De hecho, se sentirá molesto por la falta de confianza depositada en usted: “Ich verstehe gar nichts. Zu Hause sprechen wir perfekt Deutsch”. Su convencimiento al decir esto será tal, que los policías lingüísticos se pondrán tan sumamente rot que se disculparán y desaparecerán enseguida. Usted, una vez que hayan desaparecido de su vista, podrá soltar entonces un “Hala! Mit frischer Luft!”.

Paloma Lirola

Diario de una cantante

Copyrigth: rumbo @lemania
Junio 2015

Idioma original: Castellano

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