Sobrevivir

Calor en la capital –
Es el momento de bañarse al aire libre en Berlín

Foto (Ausschnitt):  Robert Agthe (polarity @flickr), CC BY 2.0Photo (detail):  Robert Agthe (polarity @flickr), CC BY 2.0

Photo (detail): Robert Agthe (polarity @flickr), CC BY 2.0

Todo aquel que esté barajando la idea de visitar la capital alemana oirá de vez en cuando: »Pero ven en verano... no hay nada mejor que el verano Berlín«. ¡Y es cierto! El verano en Berlín es más o menos así: durante el día de barbacoa con los amigos en el parque, al caer la tarde una cerveza en un späti a orillas del Spree o en el Landwehrkanal y después a bailar toda la noche hasta el amanecer en un festival de música al aire libre. Sí, es cierto, el verano berlinés es una estación de ensueño... por lo menos hasta que el termómetro rebasa el límite de los 30 grados.

Porque cuando el aire caliente se estanca en el adorado piso de construcción antigua después de un día entero de calor, cuando la hierba se agosta en el Görlitzer Park y el späti de la esquina está cerrado porque sus propietarios han preferido irse de veraneo a la playa, entonces hasta nuestros urbanitas más resistentes al calor empiezan a desesperarse y a anhelar sobre todo una cosa: refrescarse. Pero Berlín no sería »la ciudad de las posibilidades« si no existiese también una solución para ese problema, a saber, ¡ir a la piscina!

Y en la metrópoli alemana hay donde elegir. Sólo en la página web de las Berliner Bäder-Betriebe [Empresas de Baños Berlinesas] aparecen listadas 28 piscinas descubiertas con o sin acceso a lago en el área de Berlín, sin incluir los muchos lagos que, aunque no disponen de piscina oficial, ofrecen muchas riberas apacibles donde bañarse. Por tanto, nada impide darse el placer de un buen baño, salvo quizá la dificultad de tomar una decisión. Porque ¿dónde se puede chapotear mejor?

Para aquellos que no quieren abandonar del todo el horno de asfalto en que se transforma el centro de la ciudad a temperaturas máximas, nada mejor que las piscinas situadas dentro del anillo del S-Bahn, sobre todo las piscinas de verano de Neukölln y Kreuzberg. Es cierto que ninguna de las piscinas descubiertas de ese área disponen de agua natural pero a cambio ofrecen otras ventajas. Sobre todo el »Prinzenbad«, en el barrio de moda de Kreuzberg, ha llegado a convertirse en lugar de culto: sobre el césped que rodea las dos piletas de cincuenta metros y la alternativa para los no nadadores, tobogán incluido, retozan gentes de todas las edades y nacionalidades sudando en pacífica coexistencia. Los bañistas de más edad, que como pensionistas pueden aprovechar el horario de apertura completo desde las 7 hasta las 20 horas, pasan el día sin moverse demasiado, pero las generaciones más jóvenes suelen ser algo más impetuosas. Lo cierto es que el Prinzenbad no es el lugar adecuado para aquellos que esperan disfrutar de relax y tranquilidad cuando acuden a una piscina al aire libre. Pero aquellos que buscan sobre todo la refrescante diversión del baño y no ponen reparos al genuino ambiente de Kreuzberg, se sentirán allí a sus anchas.

Para todos los demás existe la posibilidad de ir a los lagos, algo más alejados, que prometen pura atmósfera vacacional con playas de arena, tumbonas incluidas. Para llegar hasta ellos hay que invertir hasta una hora de viaje, si se emplean los medios de transporte públicos, pero por lo general ese detalle queda olvidado a más tardar cuando uno sumerge los dedos del pie en el agua de reflejos verdosos. ¿Cuál es lago más famoso de todos? ¡El Wannsee, por supuesto! En la zona de baño del Wannsee, que también está gestionada por la ciudad de Berlín como piscina de pago, los berlineses exponen la barriga a los rayos del sol verano tras verano desde el año 1907, e incluso sin vestimenta de baño. Porque en la playa del Wannsee, además de la zona de baño normal, hay también un área reservada a los amantes de la libertad y de la FKK [Freikörperkultur = nudismo]. Pero aparte de todos esos atractivos, siempre merece la pena visitar este lugar cuyos edificios tienen un gran encanto nostálgico.

¿Cuál es el único problema? Cuando todos los berlineses se lanzan a tomar al asalto las piscinas descubiertas, a mediodía ya están llenas y, en lugar del frescor deseado que promete el frío líquido, lo que le espera a uno es una cola de entrada de varios metros de largo a pleno sol. Entonces sólo cabe optar por uno de los muchos lagos sin piscina descubierta, por ejemplo el Schlachtensee o el Krumme Lanke. ¿La desventaja? Para llegar desde la orilla pública hasta el kiosco más próximo, donde conseguir el refrescante polo o las obligatorias patatas con mayonesa y ketchup, puede que haya que recorrer un par de metros más. Así que ¡a meter suficientes provisiones en la nevera portátil!

Tanja Bertele
Es originaria del bello sur de Alemania y ha estudiado literatura, filosofía y lingüística en Berlín. Tras terminar sus estudios trabajó en el lectorado de una editorial y en 2014 escribió su primer libro como negro. Actualmente trabaja por cuenta propia como autora y lectora.

Copyright: rumbo @lemania
Agosto 2015

Este texto es una traducción del alemán.

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