Sobrevivir

Imagínate que se celebra el campeonato de Europa de fútbol y nadie va a verlo

Foto: (CC0 1.0) Taken, pixabay.com

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Cada dos años personas que normalmente apenas se ocupan del fútbol se convierten en expertos en materia de alineaciones y estilo de juego de la selección nacional. Grandes plazas del centro de la ciudad se acondicionan para el visionado público de los partidos y hasta el más pequeño bar coloca una gran televisión de pantalla plana ante la puerta. Es tiempo de campeonato europeo (o mundial) de fútbol.

Además, este año el campeonato de Europa va unido desde los preliminares a temas políticos (terrorismo, nacionalismo, integración). Así que parece que el fútbol va ser una realidad omnipresente en Alemania a lo largo de las próximas semanas. ¿Existe alguna posibilidad de escapar de todo este barullo? Eso es lo que estoy tratando de averiguar durante los primeros días del campeonato. Y eso significa no buscar resultados en Internet, no quedar con los amigos para hacer una barbacoa y ver el fútbol y, por supuesto, no ver ningún partido.

Los primeros días resulta muy sencillo porque estoy con mi familia en una casa de veraneo en Dinamarca. Mientras da comienzo el partido inaugural nosotros estamos jugando a las cartas y bebiendo cerveza danesa. Más tarde recibo una llamada de mi hermano: “Ha ganado Francia”. Y eso fue todo. A partir de la tercera jornada de competición vuelvo a estar en Alemania y la cosa se pone algo más difícil. Esquivo valientemente las primeras preguntas de mis amigos “¿Dónde vas a ver hoy el partido de Alemania?” y me acomodo en el sofá de casa a ver la televisión. No echan la serie “Tatort” [Lugar del crimen] porque la cadena ARD retransmite el partido, así que cambio a la ZDF. Allí ponen la serie “Traumschiff” [Barco de ensueño], bueno, hacer ayuno futbolístico no significa que uno tenga que torturarse. Cambio al largometraje “Sígueme el rollo” y al reality “Promi Shopping Queen” y finalmente termino en la Fórmula 1. No hay nada que me guste, así que apago el televisor y cojo un libro para leer. Hasta el día siguiente no me entero del resultado del partido.

Por supuesto, el campeonato de Europa será un gran tema de conversación durante los próximos días, también entre mis amigos. No sólo se debaten los resultados sino también los disturbios ocasionados por diversos grupos de hinchas. Hasta en el tren anuncian los resultados y las últimas noticias sobre las alineaciones y los lesionados son un tema importante en todos los periódicos. Me propongo dar un paseo por mi barrio mientras se disputa el segundo partido de la selección alemana. Hace mal tiempo y poco después del comienzo del juego la plaza del centro de la ciudad donde han instalado una gran pantalla pública está relativamente vacía. No obstante, todavía hay algunas personas que desafían a la lluvia equipadas con los pertrechos propios de los hinchas y unas cervezas. Me meto en la pequeña vinoteca que hay al lado de mi casa pensado que, si hay algún establecimiento en donde no ponen el fútbol, será éste. Al fin y al cabo, el público de este local es algo más mayor, aunque suene un poco a tópico podríamos decir que se trata de “universitarios de edad madura”. Sin embargo, nada más pisar el bar me sale al encuentro la voz retumbante del comentarista de la cadena ZDF que me echa de nuevo a la calle. Hasta en el supermercado hay tres personas andando de un lado a otro con la mirada clavada en sus smartphones. Nada nuevo en sí mismo, solo que esta vez están viendo la retransmisión en vivo del partido. De camino a casa veo a través de los ventanales del siguiente bar dos grandes imágenes que salen de un proyector. Por supuesto, también se trata de la retransmisión del partido.

Conclusión: no es tan fácil eludir el fútbol en Alemania durante el campeonato de Europa. Sobre todo, resulta casi imposible no enterarse de nada de lo que ocurre en esta competición. Cuando el equipo alemán dispute los octavos de final quizá haga una breve escapada al extranjero… la frontera más próxima es la francesa. ¿Será más fácil allí?

Jonas Zink
estudia historia en Friburgo. Tras una estancia en el extranjero durante el bachillerato quedó hechizado por la belleza de Portugal. Regresa allí una y otra vez para hacer prácticas y, cómo no, para pasar maravillosos días de vacaciones y en cada ocasión se alegra de descubrir cosas nuevas sobre el país, su gente, su cultura y su gastronomía.

Copyright: Tudo Alemão
Junio 2016

Este texto es una traducción del alemán.

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