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Cine e identidades

El programa de la 21 Semana de Cine Alemán abarca distintos géneros y generaciones, y como todo buen cine, nos invita a reflejarnos y a soñar.

Decía el legendario psicólogo germano-estadounidense Erik Erikson que “en la jungla social de la existencia humana, no hay sensación de estar vivo sin un sentido de identidad”. Para nosotros en la 21. Semana de Cine Alemán, el cine es vida, y precisamente la identidad como expresión de la individualidad humana fungió como eje principal del programa que hemos preparado este año.

Los rasgos decisivos para la formación de la identidad cambian y se transforman con el tiempo, y Alemania –con todas sus virtudes y contrastes– es un país en constante evolución, con una cultura arraigada en la memoria, en los sueños, en el pasado y el futuro, y con una visión artística que no repara en explorar aquellos recovecos que la conforman.

Historias intrínsecamente alemanas que en su especificidad encuentran la universalidad.

La identidad como concepción personal la podemos encontrar en películas como Todos hablan del clima o Lost in Face, sobre dos mujeres que luchan por encontrar su lugar en el mundo, ya sea balanceando las facetas de la mujer moderna, o sobreviviendo sin poder distinguir rostros, ni siquiera el propio.

Están también los conflictos y satisfacciones a partir de una identidad cultural propia que como descendiente o inmigrante está en constante pugna por encontrar las similitudes en las diferencias. Las películas El príncipe, y Amor, marcos alemanes y muerte lo reflejan en toda su complicada belleza, mientras en Rabiye Kurnaz contra George W. Bush lo vemos expresado como un relato de justicia.
 
Cartel oficial 21 Semana de Cine Alemán
© Goethe-Institut Mexiko/Ilustración: Naandeyé García


De igual manera, en Bien podríamos estar muertos somos testigos de la génesis de una nueva sociedad en plena búsqueda de su propia identidad, mientras que en Nico y Toubab encontramos a hombres y mujeres en constante deconstrucción de género, o lo que ellos creen que lo conforma.

Y luego está Ivie como Ivie, que en sus complicadas dinámicas personales y familiares engloba un pedacito de todas estas facetas. 

Así pues, nuestro programa abarca historias intrínsecamente alemanas que en su especificidad encuentran su universalidad. Un programa que abarca distintos géneros y generaciones, y que como todo buen cine, nos invita a reflejarnos y a soñar. Ahí radica la magia.

Pepe Ruiloba
Programador de la 21 Semana de Cine Alemán
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